El jueves 22 de enero te asesinaron. Tenías 19 años. Yo te tuve en clase con 13, cuando llegaste de Latinoamérica. En la escuela te gustaba el voleibol. Recuerdo cómo te apasionaba pasar la pelota, levantarla, confiar en el equipo. Sabías que si fallabas, alguien te ayudaría a hacer volar la pelota de nuevo.
En la vida real, sin embargo, tuviste que jugar sola demasiado pronto. No encontraste equipos ni pases seguros. En l’Hospitalet, un hombre te mató, y la pelota cayó sin que nadie pudiera ayudarte a levantarla. La vida no cumplió las reglas del juego que tanto te gustaba: confianza, apoyo y compañerismo. Hablarán de una “mujer asesinada”; yo recordaré a una alumna que sabía jugar en equipo, que confiaba y que tenía la vida por delante.
Tu profesora te llora y te recordará siempre.
Sara Galiana Steinbrüggen
Barcelona