Aplazar el problema

La reciente propuesta de prohibir el uso de redes sociales a menores de 16 años parte de una preocupación legítima, pero resulta poco coherente con la realidad actual. Prohibir no prepara a los jóvenes para ese entorno digital, simplemente aplaza el problema. Aislarlos de estas herramientas no evita los riesgos, sino que impide que aprendan a gestionarlos. El uso inadecuado de las redes no se corrige con vetos, sino con educación. La verdadera solución pasa por formar a los menores en un uso responsable y crítico de las redes sociales, enseñarles a reconocer sus riesgos y a controlar el tiempo y la manera en que las utilizan. Solo así podrán desenvolverse con criterio en una realidad tecnológica inevitable.

Víctor Roig Damià

Barcelona

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