Un poder imparable

Somos química emocional viva que tiende al desorden y al desbarajuste. Lo vemos en los jóvenes oligarcas propietarios de las tecnológicas, parece que ya les domine su algoritmo y no sepan cómo salir de ahí. Y no lo harán a no ser que se les paren los pies, regulen sus limitaciones y dominios.

El poder adquirido en una primera y sola generación es tal que parece imparable. Como saltarse todo lo establecido mediante su supertecnología con una desfachatez y alcance insultantes. Absorbiendo el cono-
cimiento, el lenguaje, la escritura, la pintura, las artes escénicas, la cultura en general, y haciéndoselo suyo de manera irrefutable gracias a su tecnología, que les permite adueñarse de todo y todos.

La propiedad y autoría de cada uno queda totalmente doblegada una vez escaneada por sus procesadores y algoritmos. Puedo imaginar, y espero que así sea, que cuando empiecen a devorarse entre ellos, el juego habrá acabado y solo hará falta reordenarlo.

Marc Bosser

Barcelona

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