¿Es más beneficioso tener media docena de bancos fuertes o doscientos pequeños?

Lectores Expertos

La enorme concentración bancaria actual tiene una influencia anormal en el sector industrial y la economía

28 - 05 - 2025 / Barcelona / BBVA - Banc Sabadell / Foto: Llibert Teixidó -

Una oficina de BBVA junto a otra de Banc Sabadell.

Llibert Teixidó / Propias

* El autor forma parte de la comunidad de lectores de Guyana Guardian

Durante, al menos, los últimos 150 años se ha venido debatiendo intensamente si es conveniente rescatar a las entidades sistémicas (Bagehot Principle). La crisis de 2007, Basilea III y la Directiva de Recuperación y Resolución Bancaria de 2014 están favoreciendo la concentración bancaria. 

En este artículo veremos que, para el correcto funcionamiento del mercado, debemos evitar la creación de entidades significativas y la concentración bancaria. Esto será posible aplicando el Ratio Gómez y el sistema de emisión monetario Patrón Interés.

La concentración bancaria: Un problema histórico

En 1776, Adam Smith ya observó los problemas que generaban las concentraciones bancarias en el mercado. Argumentó que aumentar el número de bancos aumentaría la estabilidad del sistema. Al haber más bancos, la competencia obligaría a cada entidad a ser más cautelosa para no arriesgar su credibilidad ante la mirada de sus competidores y clientes.

¿Por qué durante la crisis de principios de siglo también las pequeñas entidades bancarias se contagiaron de la burbuja, desatendieron los criterios de prudencia y desautorizaron a Adam Smith? Desde la crisis de 2008, la concentración bancaria en todos los países ha alcanzado niveles alarmantes, sin precedentes. Los bancos centrales están favoreciendo la concentración bancaria. ¿Es esto correcto? ¿Es más beneficioso tener media docena de bancos fuertes o doscientos pequeños?

Para responder a estas preguntas debemos resaltar que, cuando Adam Smith hizo tales afirmaciones, la emisión monetaria estaba gobernada por patrones metálicos (oro y plata) y durante la crisis que se gestó desde finales del pasado siglo y estalló en el 2008, el mundo vivía con el sistema fiduciario. También hay que tener en cuenta los efectos que provoca en la economía la creación de dinero bancario o expansión secundaria monetaria.

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Cajero automático de un banco.

Europa Press

Creación de dinero bancario

Supongamos que sólo existe un banco en el país. Cuando el cliente que recibe el préstamo paga a su proveedor, el dinero, al entrar en la misma entidad, se convierte en un pasivo, es decir el dinero no sale del banco y el banco puede volver a prestar ese dinero a otro cliente. 

En este caso, la falta de competencia bancaria favorece la velocidad de la expansión o contracción monetaria secundaria. Este fenómeno se observaría incluso si estuviera prohibida la reserva fraccionaria bancaria, en otras palabras, si estuviera prohibida que una entidad bancaria pudiese utilizar los depósitos más allá del penúltimo día del vencimiento del mismo.

Con una sola entidad, la expansión monetaria secundaria podría considerarse casi infinita, dado que el dinero siempre se moverá dentro de la misma entidad. En caso de existir una sola entidad bancaria, la decisión sobre la expansión o contracción de las líneas de crédito y de la economía nivel nacional se determinaría según la visión político-económica de dicha entidad.

Si hubiera muchos bancos, la expansión monetaria secundaria sólo podría producirse mediante préstamos en el mercado interbancario o, alternativamente, esperando a que el dinero prestado por el banco regresase. Sólo cuando el dinero regresase al banco podría prestarlo de nuevo.

Si hay pocas entidades bancarias, aumenta la probabilidad de que el receptor final del préstamo también sea cliente del mismo banco. La probabilidad de que el dinero vuelva a la misma entidad es inversamente proporcional al número de entidades operativas. Por tanto, el dinero en el sistema bancario se expandirá y contraerá con mayor rapidez cuanto menor sea el número de entidades que operan en un país.

La enorme concentración bancaria actual tiene una influencia anormal en el sector industrial y la economía, haciendo que el mercado sea menos libre y menos competitivo, dado que una reducción en el número de entidades bancarias reduce el número de directivos y aumenta exponencialmente su influencia significativa sobre el mercado. Este escenario puede conducir incluso a la formación de carteles que impidan el libre mercado.

Propiedad y gestión

Los bancos pequeños, donde la propiedad está estrechamente alineada o integrada en la estructura de gestión bancaria, tienden a fomentar la práctica del bonus pater familias. La distancia entre la dirección bancaria y los intereses de los accionistas fomenta la toma de decisiones irracionales, incluyendo la percepción de incentivos salariales o bonificaciones. 

En los años previos a la crisis de 2007, observamos una tendencia en la que los gerentes y directores bancarios tomaron decisiones que incentivaban la percepción de bonificaciones significativas, a pesar de los riesgos potenciales para la estabilidad del banco, sin importarles que estuvieran llevando al banco al suicidio.

Creo que un sistema descentralizado, con bancos regionales y provinciales, está mejor posicionado para evaluar la viabilidad de los proyectos empresariales y las necesidades específicas de las empresas locales que una entidad bancaria nacional centralizada. Un banquero provincial puede comprender mejor las tendencias sectoriales globales a través de la información de expertos, informes y conferencias. 

Sin embargo, el banquero del gran banco, alejado de la realidad local, se enfrentará a mayores desafíos a la hora de evaluar la calidad de los empresarios y las particularidades de cada empresa y zona.

Un sistema descentralizado, con bancos regionales y provinciales, está mejor posicionado para evaluar la viabilidad de los proyectos empresariales y

A mayor número de entidades bancarias, menor riesgo de filtración de datos empresariales industriales. Los bancos más pequeños serán los primeros interesados en priorizar la protección de la información clave de las empresas que financian.

Además, el sistema financiero funciona pro cíclicamente. Durante períodos de crecimiento económico, el análisis del otorgamiento de préstamos y créditos es menos riguroso que durante períodos de contracción, que se vuelve extremadamente exigente. El peligro de contagio de tendencias alcistas o bajistas es mayor cuantas menos entidades estén operativas.

BARRIO DE LA FLORIDA EN L’HOSPITALETQUE TIENE EL KM2 CON MÁS DENSIDAD DE POBLACIÓN DE EUROPA . GENTE SACANDO DINERO DE UN CAJERO AUTOMATICO.

Varios clientes de banco sacan dinero de un cajero.

Mané Espinosa / Propias

Incumplimiento soberano

Por último, una reducción en el número de bancos aumentará el riesgo de que el Estado incumpla con sus obligaciones financieras. El resultado dependerá del momento en que se produzca el colapso de una entidad hipersistémica.

Un país con mayor número de entidades bancarias tendrá un mercado financiero más sólido y un mercado industrial más transparente

En conclusión, un país con mayor número de entidades bancarias tendrá un mercado financiero más sólido y un mercado industrial más transparente. Por lo tanto, en mi opinión, la historia nos enseña que las ideas de Adam Smith son correctas.

Imagen de recurso de un cajero automático.

Una mujer en un cajero.

Europa Press

El rescate de entidades sistémicas

La cuestión de si es correcto rescatar a las grandes empresas y a las instituciones bancarias es un tema de debate continuo. Pareto, al igual que la Escuela Austriaca de Economía, era partidaria de la inacción, de no prestar asistencia a ninguna entidad.

No estoy de acuerdo con esta opinión, dado que, si una empresa o un banco se convierte en una entidad significativa en su mercado, las autoridades competentes deberían intervenir para evitar su colapso.

Un rescate puede definirse como una póliza de seguro colectivo impuesta por el Estado a los residentes de un país. Esta póliza está diseñada para prevenir el impacto repentino y directo de la quiebra de un banco o empresa en la población, lo que de otro modo podría provocar el caos. Si el rescate se gestiona correctamente, el impacto se pagará a plazos por todos los ciudadanos residentes, ya sean nacionales o extranjeros, mediante un aumento de los impuestos y la inflación. 

Por el contrario, si un gobierno decide no intervenir en el rescate de una entidad sistémica, las consecuencias de la onda expansiva o efecto dominó resultante pueden resultar más graves que el coste de utilizar la póliza de seguro. Es improbable que cualquier economista sensato cuestione esta afirmación. Es preferible pagar los daños causados por una entidad sistémica a plazos que en efectivo.

En base a lo expuesto, llegamos a dos conclusiones importantes. En primer lugar, es preferible rescatar a una empresa o banco sistémico que permitir su quiebra. En segundo lugar, es imperativo evitar la creación de entidades sistémicas. No es vergonzoso brindar asistencia a una entidad sistémica. Lo que es realmente indigno y poco ético es permitir la formación de entidades sistémicas. Es un insulto a la inteligencia colectiva del mercado tolerar la existencia de entidades comerciales que carecen de la estabilidad y la transparencia necesarias para garantizar un mercado justo y ordenado.

Pero ¿cómo se pueden evitar las entidades sistémicas?

Para evitar la formación de entidades sistémicas, es imperativo implementar políticas preventivas de riesgos (Ratio Cooke) y medidas antisistémicas (Ratio Gómez).

  • La Ratio de Cooke es el nombre original de la ratio mínima de adecuación de capital del 8% establecido por el Acuerdo de Basilea I en 1988. Esta ratio, que debe su nombre a Peter Cooke, primer presidente del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea, exigía a los bancos con actividad internacional mantener un capital equivalente al menos al 8% de sus activos ponderados con el fin de cubrir el riesgo crediticio. Los acuerdos bancarios de Basilea III mantienen la filosofía de la ratio Cooke (Basilea I) al centrarse en la adecuación de capital basada en los activos ponderados por riesgo (APR). El espíritu de la normativa bancaria de Basilea III exige que las entidades 1) hagan las provisiones de riesgos presentes, 2) de futuros o previsibles (una característica nueva en comparación con Basilea II) y 3) desanima a los bancos a la excesiva concentración de riesgos en un cliente o sector. Sin embargo, en mi opinión, Basilea III no presta suficiente atención al tamaño de las instituciones ni a su cuota de mercado. En Europa, existen 110 Instituciones Significativas (IS) que controlan más del 82% de los activos bancarios, y las diez principales instituciones significativas europeas controlan el 59,23%, del mercado mientras que su ratio de capital sobre activos no supera el 5,54 %.
Ampliar La ratio de Cooke.

La ratio de Cooke.

ECB data

  • El Ratio Gómez busca prevenir las entidades sistémicas. Las provisiones contables por insolvencia son procíclicas, con tendencia a disminuir desproporcionadamente durante períodos de bonanza económica y a aumentar significativamente durante períodos de crisis. Por tanto, el Ratio Cooke es pro cíclico. Esta crítica se ha formulado durante décadas. Es habitual a lo largo de la historia observar cómo políticos y supervisores bancarios concluían que los niveles de provisiones bancarias reflejaban una sólida salud financiera, cayendo de pleno en la “falacia de la composición”. Esta es la suposición errónea de pensar que la solidez de los balances de las entidades financieras, consideradas de forma aislada, garantiza la estabilidad de todo el sistema financiero. Para evitar entidades financieras sistémicas con fondos propios inadecuados, reducir la competencia desnaturalizada y alinear la propiedad con la gerencia de la entidad, es esencial que, cuando una entidad financiera supere ciertas cuotas de mercado, además de la ratio Cooke, el Profesor Pedro Gómez propone que los bancos constituyan provisiones antisistémicas. En otras palabras, la capitalización bancaria se volverá más estricta a medida que aumente su cuota de mercado. Cada país debería exigir a las entidades tuteladas una ratio de capital similar al propuesto en la siguiente tabla, adicionales a las ratios de capital sobre activos exigidos por Basilea III:
Ampliar El Ratio Gómez.

El Ratio Gómez.

Ratio Gómez

A medida que una entidad tenga mayor cuota de mercado su crecimiento será más costoso. La entidad se verá obligada a inmovilizar gran parte de sus beneficios y transformarlos en fondos propios. Llegará un momento que será más interesante para los accionistas la segregación de la entidad en entidades más regionales o especializadas en hipotecas, leasing, créditos al consumo, etc., que seguir engordando al gran banco.

En España las instituciones están lejos de lograr el confort antisistémico que la sociedad demanda. Así cinco entidades controlan casi el 70% del mercado español y los fondos propios tan solo representan el 6% del capital social.

Ampliar Cuotas de mercado en España.

Cuotas de mercado en España.

Pedro Gómez Martín-Romo

El fenómeno español es igualmente observable en Europa y Estados Unidos. La ratio Gómez también debería aplicarse a las empresas industriales.

Esta ratio permitirá alcanzar tres objetivos que la ratio Cooke no alcanza. En primer lugar, permitirá una mayor competencia. En segundo lugar, las entidades serán más pequeñas, lo que acercará la gestión a la propiedad. En tercer lugar, con estas medidas, desaparecerá prácticamente la función de prestamista de última instancia, una función muy criticada por socializar las pérdidas. Efectivamente, este tipo de medidas ayudará a que las futuras crisis bancarias sean mucho más leves.

Tamaño de las entidades a rescatar

Otra cuestión crucial es determinar el tamaño de la entidad a rescatar. ¿Cuándo una entidad se considera sistémica? ¿Debemos rescatar a todas las entidades independientemente de su tamaño? En primer lugar, el Ratio Gómez da respuesta a esa pregunta y evita politizar la eterna discusión y revisión del concepto de entidad sistémica.

En mi opinión, para responder a la segunda pregunta realizada, debo decir que, dada la naturaleza atípica del sector bancario, el gobierno debería rescatar a todo tipo de entidades bancarias en aras de la equidad. De no hacerlo, se correría el riesgo de fomentar la formación de oligopolios y hegemones bancarios. En cuanto a otros sectores, es responsabilidad de los expertos sectoriales determinar las medidas que deben adoptarse para evitar una entidad sistémica mediante la competencia institucional normativa.

La Reserva Federal no tiene una política específica para rescatar a los pequeños bancos. Durante la crisis financiera de 2008, si bien la Reserva Federal no rescató a las pequeñas entidades, los mecanismos de préstamo de emergencia, como la ventanilla de descuento, estuvieron disponibles para una amplia gama de instituciones financieras, dotándolas de liquidez cuando aportaban sólidas garantías.

Es necesario construir una relación de confianza sólida con el banco

Reunión de banqueros.

Freepik

Aunque en España han habido un par de casos excepcionales posteriores a la crisis de 2008, durante la crisis de 2008, todas las entidades europeas fueron rescatadas o fusionadas. La Directiva de Recuperación y Resolución Bancaria de 2014 exigió que, antes de un rescate (bailout), las entidades estuviesen en condiciones de garantizar un rescate interno; es decir, antes de utilizar fondos públicos, el banco debe absorber las pérdidas con sus propios recursos. Es lo que se denomina un bail-in. El orden de “sacrificio” es el siguiente: accionistas, tenedores de deuda subordinada, acreedores ordinarios y grandes depósitos corporativos (superiores a 100.000 €). Los depósitos inferiores a 100.000 € siempre están protegidos.

Por otro lado, la Reserva Federal también permitió la quiebra de dos grandes entidades, como Lehman Brothers y Washington Mutual. En el segundo caso, la entidad fue absorbida por JP Morgan por medio de un bail-in.

Conclusiones finales a tener en cuenta

  • Cuando el sistema financiero se pone en las manos de unos pocos directivos y se produce una significativa concentración bancaria, el mercado no refleja el tipo de interés natural.

  • La concentración impide que, de forma espontánea, se produzca en el mercado la expansión o la contracción monetaria.

  • Además, aun en países serios, bajo circunstancias de alta presión, la concentración bancaria invita a la formación de cárteles bancarios o a unificar y orientar las políticas crediticias conforme al escenario macroeconómico que unos pocos ejecutivos perciben.

  • Las entidades sistémicas ponen en riesgo la solvencia financiera del Estado.

  • Es necesario prohibir la reserva fraccionaria bancaria para evitar que el mercado se retroalimente en una espiral alcista. Por tanto, es necesario prohibir que los depósitos bancarios se utilicen más allá del penúltimo día del vencimiento del depósito. Esto evitará que casi todas las entidades del planeta presenten fondos de maniobras negativos.

  • Si se aplica la anterior medida, se emite dinero conforme al Patrón Interés, y las entidades bancarias respetan el Ratio Cooke y el Ratio Gómez, lograremos que 1) la figura del prestamista de última instancia sea raramente utilizada, 2) desaparecerán las crisis económicas, 3) haremos más transparentes los rescates y 4) el sector financiero gozará de mayor independencia respecto del poder político, 

* Pedro Gómez Martin-Romo es profesor. Máster en Asesoría Financiera y Seguros. Universitat Politècnica de València.

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