* El autor forma parte de la comunidad de lectores de Guyana Guardian
Invitado por el Ateneo de Madrid para hablar sobre Santiago Ramón y Cajal en sus facetas humanísticas surgió el recuerdo de un gran erudito sobre Santiago Ramón y Cajal como fue Agustín Albarracín, con el que coincidí en mis viajes por Madrid y entrevisté en algunas ocasiones.
Su recuerdo está presente en la Docta Casa. Albarracín fue una autoridad en la historiografía médica española del siglo XIX y principios del XX y sus trabajos tienen vigencia.
El Ateneo de Madrid
Mi relación con el Ateneo de Madrid es antigua, desde la presidencia de José Prat. He presentado libros y pronunciado varias conferencias en este Ateneo histórico donde siempre he sido bien recibido. Sigue conservando el ideario del Duque de Ribas, Olázaga, Mesonero Romanos o Alcalá Galiano.
“Lugar donde los hombres ansiosos de saber y amantes de su libertad política y civil se reúnen para adelantar sus conocimientos, difundirlos y cooperar de este modo a la prosperidad de la nación”.
José María Castro y Calvo me habló de un precedente del actual Ateneo. Era El Parnasillo , ubicado en la calle del Príncipe. Allí nació la primera célula del nuevo Ateneo con liberales como Larra, Espronceda, Madrazo o Esquivel.
Santiago Ramón y Cajal fue presidente de la Sección de Cencias Naturales, Físicas y Matemáticas del Ateneo en el que ingresó en 1882, después de su estancia en Barcelona (1887-1892) y tras conseguir por oposición la cátedra de Histología en Madrid. Fue el socio 6074.
El doctor Agustín Albarracín
El doctor Agustín Albarracín (Cartagena 1922- Madrid 2001) fue un destacado médico e historiador de la medicina española, reconocido por sus importantes estudios sobre la vida y obra de Santiago Ramón y Cajal. Estudió en la Universidad de Madrid, en la que se doctoró y más adelante fue profesor.
Tras ejercer 15 años como médico puericultor y director de un laboratorio de productos farmacéuticos, decidió consagrase al cultivo de la Historia de la Medicina, de la que fue Profesor y Docente Extraordinario en las Universidades Complutense y Autónoma, así como Profesor de Investigaciones en el CSIC. (Centro Superior de Investigaciones Científicas).
Decidió un día abandonar las demás tareas para dedicarse exclusivamente a la que era su vocación verdadera. Cientos de cursos y más de 30 Tesis Doctorales dirigidas testimonian su actividad universitaria: dos centenares de trabajos en revistas y una serie de libros.
Formado en Madrid, desarrolló su carrera en el Instituto Arnau de Vilanova y el Centro de Estudios Históricos, destacando como director de la revista Asclepio.
Albarracín fue colaborador cercano, amigo y biógrafo de Pedro Laín Entralgo compartiendo el enfoque humanista de la historia de la medicina. Escribió sobre la vida y obra de su maestro.
Estudios sobre Ramón y Cajal
Su libro Ramón y Cajal entre los poderes y los sabere s analiza la figura del Nobel en el contexto histórico y científico español. Está prologado por Pedro Laín Entralgo. Albarracín se centró en contextualizar la producción científica de Cajal, examinando cómo su labor fue influenciada o utilizada por el contexto político y social de su época.
Sus investigaciones contribuyeron a desmitificar y humanizar la figura de Cajal, alejándola de la instrumentalización política y enfocándose en su faceta de investigador, pensador y gestor de la ciencia. También profundizó en aspectos específicos como el artículo Ramón y Cajal. Explorador de Selvas Vírgenes.
Como hombre mediterráneo sintió un enorme amor por el mar y una infinita nostalgia por su presencia. Tras ejercer quince años como médico puericultor y directivo de una industria farmacéutica, ambas actividades simultaneadas con el cultivo de la Historia de la Medicina:
Su libro 'Ramón y Cajal entre los poderes y los saberes' analiza la figura del Nobel en el contexto histórico y científico español
Ramón y Caja.l
“Apoyado por mi mujer y mis hijos, me entregué a mi decidida vocación de historiador de la Medicina. Conocía hacía años a Pedro Laín Entralgo, que siempre ha sido mi maestro y amigo y con el que comparto mis actividades”.
“Un día entré en la clase de Laín y quedé deslumbrado: lo que allí oía era algo totalmente distinto a lo que hasta entonces había escuchado. La sugestión de su palabra me prendió para siempre. Si tuviese que definirle, diría sencillamente que es una verdadera persona”.
Su carrera como publicador se inició siendo todavía estudiante, con un trabajo presentado en la Cátedra de Farmacología de otro ilustre aragonés, el profesor Benigno Lorenzo Velázquez, Historia de la melancolía y su terapéutica, que apareció en la revista por él publicada. Luego publicaría su tesis doctoral La Medicina en el teatro de Lope de Vega, Homero y la Medicina, Nuestro Cajal (en colaboración con Laín), Santiago Ramón y Cajal o la pasión de España (con una introducción del mismo Laín), La teoría celular, Historia de un paradigma, La teoría celular en el siglo XIX.
Fue socio Fundador de la Sociedad Española de Historia de la Medicina, y Vicepresidente de la Asociación Española de Médicos Escritores y Artistas y pertenece a varias sociedades europeas e hispanoamericanas. Una preocupación constante para él fue hacer ver a los estudiantes de Medicina la necesidad de que en la relación médico-enfermo ambos sean considerados personas.
“La relación médico-paciente está deteriorada y se precisa de un esfuerzo por parte de todos. El conocimiento y tratamiento de las enfermedades se ha tecnificado, lo que está muy bien, pero también se han despersonalizado. Ahora el enfermo acude casi siempre no a un doctor determinado sino al especialista de la planta X, que probablemente le remitirá al Servicio Z... Se ha ganado en tecnología pero a cambio se ha despersonalizado la asistencia”.
De sus viajes recuerda entrañablemente sus siete estancias en Hispanoamérica, “misionando”. Guarda un grato recuerdo de aquellas tierras hermanas —Argentina, Colombia, Ecuador, México—, que tanto agradecen la presencia de los que llegan hasta ellas con su esfuerzo educador, tan alejado de la simple visita.
“Suelo decir que si para ser hombre cabal es preciso haber tenido un hijo, plantado un árbol y escrito un libro, para ser español completo es, además, haber pisado suelo latinonoamericano”.
Obras destacadas
- Santiago Ramón y Cajal o la pasión España
- Pedro Laín, historia de una utopía
- La medicina en el teatro de Lope de Vega
- Siempre queda esperanza: la obra de Joaquín Sanz Gadea en el Congo
- Homero y la medicina
- La hidra de las siete cabezas
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