Ciento veinticuatro votos de los 860.375 que pasado mañana están en juego en las elecciones de Extremadura desaparecieron la madrugada de ayer en la oficina de Correos de Fuente Cantos, un municipio de la provincia de Badajoz.
Unos ladrones entraron a robar y se llevaron la caja fuerte donde había 14.000 euros y, bajo custodia de la oficina postal, los votos anticipados y enviados por correo.
Según la Guardia Civil, que anoche encontró los votos abandonados pero, claro, no el dinero, en las últimas semanas diversas oficinas de Correos de pequeñas localidades extremeñas han sido objeto de asalto, pero es la primera vez que entre el botín se llevan unas papeletas.
Un debate a tres, sin más
Es difícil concluir quién ganó el debate electoral de Televisión Española dirigido por Xavier Fortes que cierra la campaña extremeña celebrado anoche.
Sin duda no lo ganó la presidenta María Guardiola, ausente del plató por voluntad propia. Y tampoco Miguel Ángel Gallardo, el candidato del PSOE. La mirada de Gallardo se perdía cada vez que trataba de centrarse en algún asunto. No logró levantar el ánimo. Es francamente difícil ser candidato y estar imputado en una causa por muy banal y absurda que sea, como él sostiene. Gallardo está imputado por una juez extremeña en el caso del hermano de Pedro Sánchez.
El desempeño de Óscar Fernández Calle, el candidato de Vox fue todo lo opuesto a Gallardo. Directo, punzante, mirada fija. Implacable. Tal vez demasiado, pero muy del estilo y del gusto del líder de Vox, Santiago Abascal que le ha acompañado en esta campaña de fijo continuo. Quedó claro que a Fernández le entusiasme su jefe. “Tiene que verlo, señora de Miguel. Le aclaman, le aclaman en todas partes!”.
De Miguel es la candidata de Unidas por Extremadura que supo hacerse un hueco entre Gallado -ahí lo tuvo fácil- y Fernández. Y si bien garantizó que si el domingo surgiera una improbable mayoría progresista pactaría con el PSOE también advirtió que para hacerlo Gallardo debería hacer un paso al lado no tanto por su imputación si no por esa maniobra de última hora con la que se coló en la asamblea de Extremadura para tratar de evitar sentarse en el banquillo de un juzgado ordinario.
La Junta Electoral de Badajoz decidió ayer que estos 124 electores podrán volver a votar si así lo desean y de hecho Correos ya ha contactado con 90 de los afectados para que puedan hacerlo.
La Junta Electoral ha garantizado que los propietarios de los sufragios robados podrán volver a votar
Esta cantidad de sufragios perdido en el robo son el 0,014% de los votos en liza este domingo. Pero aún así, el escándalo fue tremendo, en medio de una campaña que apenas ha registrado la más mínima vibración.
El Partido Popular, ganador con seguridad de estas elecciones, y Vox, el partido con mejores expectativas de crecimiento, denunciaron un auténtico pucherazo organizado. “La mafia es capaz de cualquier cosa”, sostuvo el líder de Vox, Santiago Abascal, que se ha convertido en fijo continuo de esta campaña.
Con diferencia es el líder de un partido de alcance estatal con mayor presencia en estos últimos quince días. Cáceres, Badajoz, Montijo, Trujillo, Almendralejo, Guadalupe, Azuaga, Las Hurdes... Un no parar en el que también se han desplegado otros líderes ultranacionalistas como José María Figaredo, Jorge Buxadé, Ignacio Garriga. Vox es consciente de que Extremadura puede darle impulso para este ciclo electoral.
Volviendo al asunto de los votos robados. La respuesta del PP fue mucho más institucional y se decantó por pedir la comparecencia urgente en el Congreso de los Diputados de, primero, la vicepresidenta del Gobierno, María Jesús Montero; segundo, del ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, y por último, del presidente de Correos Pedro Saura, para que den explicaciones del hurto. ““Están robando nuestra democracia delante de nuestros ojos –alertó Maria Guardiola– alguien quiere que los extremeños no tengamos derecho a decidir”.
La enorme indignación por este latrocinio de los dos partidos con los más prometedores resultados de la noche electoral –el PSOE sólo espera un batacazo o un gran batacazo y el otro partido de la izquierda, Unidas por Extremadura, un repunte– se produce el mismo día en que se debía celebrar el último debate electoral de la campaña en Televisión Española, dirigido por Xabier Fortes, y que contó con la participación de Miguel Ángel Gallardo, del PSOE; Oscar Fernández Calle, de Vox, e Irene de Miguel, de Unidas por Extremadura. María Guardiola, la presidenta y candidata a renovar su cargo tras las elecciones del domingo, declinó la invitación. El PP no se fía de TVE como no se fía de Correos.
Hoy termina la campaña: Sánchez acompañará a Gallardo cuyas expectativas no son buenas
Todo esto pasaba después de que trascendiera que la presidenta extremeña se ha visto obligada a cesar a su chófer porque tenía una condena por coacciones a su exmujer. Una condena de hace meses. Pero ahora estos temas se han convertido en un asunto de Estado. También a Vox le están saliendo estos días asuntos feos de un tenor parecido o peor.
La campaña, caracterizada por un tono anodino, termina hoy. Pedro Sánchez arropará al candidato, Miguel Ángel Gallardo, en el municipio del que había sido alcalde de Villanueva de la Serena.
No estará en cambio Alberto Núñez Feijóo, que ha celebrado dos actos con Maria Guardiola en esta campaña –ha protagonizado algunos actos por su cuenta–. Los líderes territoriales del PP se decantan por dar un tono regional a sus batallas. El ruido de Madrid es demasiado atronador.
Por cierto: tiempo previsto para el domingo, día de las elecciones: bajan las temperaturas a tope y habrá niebla.
