2026: el año del eclipse
Perspectivas
Ni la derecha tiene garantizada la victoria ni el Gobierno la supervivencia en el nuevo calendario que acabamos de estrenar
Una calendario judicial endiablado que afectará al PSOE pero también al PP añade más incógnitas al escenario político de los próximos meses

Pedro Sánchez, en una intervención en el Congreso
El próximo 12 de agosto, al atardecer, el cielo se oscurecerá en los acantilados de Luarca. La sombra de la luna proyectada por el sol cruzará la Península hasta extinguirse mar adentro frente a la costa de Benicarló. Desde 1912 no se habrá visto un fenómeno así. Un eclipse total de sol.
De todos los pronósticos para el año que justo acaba de empezar, este es el único incuestionable, lo que tal vez debería servirnos para tomarnos las cosas con más calma. O con más humildad.
Porque todo lo demás es incierto. Tal vez para esas fechas, el Gobierno de Pedro Sánchez ya no exista, o tal vez Alberto Núñez Feijóo siga pronosticando todavía desde la oposición el inminente colapso gubernamental que viene anunciando desde hace tiempo.
Cuatro ‘match ball’ para Vox.
En estos ocho meses que median hasta el eclipse habrán ocurrido cosas importantes. Apunten: a esas alturas del calendario, en agosto, la ristra de elecciones regionales que empezó este pasado diciembre en Extremadura habrá terminado en Andalucía en junio.
La conjetura a día de hoy es que en todas –Aragón el 8 de febrero, Castilla y León, seguramente el 15 de marzo, y Andalucía en junio– ganará el Partido Popular, que ha impulsado estas convocatorias, y que el Partido Socialista, que no las deseaba, habrá perdido una detrás de otra.
No obstante, la cuestión crucial es cómo las ganará uno y las perderá el otro.
Otra conjetura: es posible que en esa sucesión de elecciones el partido ultranacionalista Vox haya logrado clavar su estaca en el corazón del viejo bipartidismo para convertirse en una fuerza ineludible. Lo que no quiere decir que gobierne, sino que para que gobiernen otros –en este caso, el PP– los votos y la influencia política de Vox serán imprescindibles. Mirándolo con la calma que aconseja el eclipse, Vox será al PP lo que Podemos fue al PSOE: su peor enemigo y su mejor aliado.
La izquierda, a la deriva
Más conjeturas para el 2026: aquel territorio conquistado por Podemos a la izquierda del PSOE desde las plazas indignadas va camino de convertirse en un solar en el que apenas crezca la hierba. En las tres pruebas electorales en curso, en Aragón, Castilla y León y Andalucía, sus activistas van a batirse enfrentados entre sí con perspectivas electorales poco relevantes.
Pablo Iglesias dijo en una ocasión que la izquierda de la izquierda se reconstruiría en España sobre las cenizas del proyecto de Yolanda Díaz. El proceso de incineración de Sumar ya está en marcha. Cuando en agosto la sombra del sol cruce la Península ya conoceremos el desenlace, lo que en absoluto significa que entonces se haya recosido todo lo que queda por recomponer a ese lado del mapa político. El apuesto tenor de Santa Coloma, Gabriel Rufián, va lanzando ideas hace tiempo sobre ese futuro. Sin demasiado éxito. Habrá que estar atento a dónde le llevan las radiaciones del eclipse.
Las dudas del nacionalismo vasco y catalán
Y antes, y también después, veremos más cosas. Catalunya y el País Vasco son lo que, en términos contables, se define como el remanente de tesorería al que, dada su debilidad, Pedro Sánchez fía sus expectativas de llegar a cumplir, meses arriba, meses abajo, sus cuatro años de legislatura. Aguantar hasta el 2027. Pero todo son problemas. Otra conjetura: es difícil que de aquí al mes de agosto vayan a mejor.
El Partido Nacionalista Vasco ha terminado el año 2025 sin que los compromisos adquiridos con el Gobierno de Pedro Sánchez –el cumplimiento íntegro del Estatuto vasco– se hayan cerrado, al tiempo que el creciente decantamiento a la izquierda del PSOE enoja a las bases más conservadoras del nacionalismo vasco. Hay mar de fondo en Sabin Etxea –la sede del PNV– que, por lo demás, ve cómo Bildu –el aliado inquebrantable del PSOE en esta legislatura– le va ganando terreno en la calle.
Lo que le impide a día de hoy al nacionalismo vasco –clave en la moción de censura a Rajoy del 2018– un acercamiento al Partido Popular es que Vox está ahí detrás. Esa es la baza de Sánchez y un problema que Feijóo aparenta menospreciar.
Catalunya es, paradójicamente tras el procés, el principal reservorio de la cabaña progresista española. El president Salvador Illa es a día de hoy la principal fuerza socialdemócrata de la Península. Aporta más diputados que nadie a la mayoría socialista en el Congreso y es el banco de pruebas de todas sus políticas en medio ambiente, vivienda, inmigración, fiscalidad... Ahora bien, Illa no es suficiente por sí solo.
Esquerra y, particularmente, Junts se lo recuerdan a diario a Sánchez. Y aquí las palabras clave son promesas: la nueva financiación de la administración catalana y el cumplimiento íntegro de la ley de Amnistía. Ambas cosas deberían quedar resueltas antes del eclipse.
Ninguna de las dos son fáciles. En especial la amnistía. En primer lugar, porque nada garantiza que el Supremo trace una nueva acrobacia jurídica que demore todavía más su aplicación. Y en segundo lugar, porque, en caso de que se cumpla en su integridad, nada garantiza a Sánchez un Junts más dócil. Incluso puede que la amnistía –el regreso de Puigdemont a Catalunya– desencadene un remedo de Succession –la serie, ya saben– que le aleje todavía más del proyecto socialista.
El futuro de Pedro Sánchez
Última conjetura. De llegar el Gobierno de Sánchez vivo al 12 de agosto, puede que ya todo haya pasado. De hecho, técnicamente, ya habrá cumplido su palabra de culminar la legislatura. El presidente ha dicho que quiere volver a presentarse a las elecciones sea cuando sea que se celebren. Sin embargo, algunos líderes de su partido empiezan a tener su propia agenda. El 2 de agosto del 2027 habrá un nuevo eclipse total. Pero esta vez, apenas rozará la Península.
Un eclipse... Y una lluvia de meteoritos judiciales
Hay algo casi tan cierto como el eclipse de este año. Una lluvia de meteoritos judiciales. El año que queda atrás ha sido un goteo de casos, detenciones, prisiones y condenas al entorno del PSOE y el presidente del Gobierno que ha supuesto un inevitable desgaste al Ejecutivo y al partido, además de provocar una tensión política de alto voltaje.
Sin embargo, el 2026 no se espera más tranquilo, sino todo lo contrario. El goteo de causas judiciales va a continuar. Datos sobre la ex alto cargo socialista con actividades ciertamente sospechosas Leire Díez, sobre el ex secretario de organización del PSOE Santos Cerdán, sobre varios rescates, como Air Europea, Plus Ultra o Tubos Reunidos en pandemia, o los pagos en metálico en el seno del partido seguirán salpicando día tras día.
Además, el juez Juan Carlos Peinado seguirá instruyendo y dando titulares en la causa sobre la esposa de Pedro Sánchez, Begoña Gómez, hasta que se jubile a la vuelta del verano.
Pero a todo esto se añade dos juicios especialmente delicados en esta primera mitad del año.
Todavía está la fecha por determinar, pero la previsión es que en el primer trimestre del año se siente en el banquillo de los acusados el exministro de Transportes, ex secretario de organización del Partido Socialista y uno de los hombre fuertes de Sánchez hasta el 2021, cuando lo cesó de todos sus cargos. El primer juicio a José Luis Ábalos, junto a su exasesor Koldo García y el empresario Víctor de Aldama, por corrupción promete: pagos en metálico, sobres en el ministerio, prostitutas, va a ser un cóctel que va a volver a poner en el foco al PSOE y al Gobierno,
Cuando este juicio acabe arrancará el del hermano del presidente, David Sánchez, por haber sido puesto a dedo como director en la Escuela de Artes Escénicas de la Diputación de Badajoz. Uno de sus compañeros de banquillo será Miguel Ángel Gallardo, reciente candidato del PSOE en las elecciones extremeñas. Con los juicios llegarán las sentencias, que, en caso de ser condenatorias, serán otro revés.
Pero el PP tampoco quedará indemne. A parte del próximo juicio a la pareja de la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, por fraude fiscal, en abril empezará el juicio por la operación Kitchen. Están acusados el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz y quien fuera su segundo, Francisco Martínez, además de varios ex altos cargos policiales. Es el juicio a la llamada cloaca policial auspiciada desde el gobierno de Mariano Rajoy para esconder, en este caso, la caja b del partido.

