Podemos avisa: Primero regularización, después transferencia de competencias de inmigración
El escenario político
La exigencia de la formación morada añade presión al Ejecutivo en plena negociación con Junts tras la crisis de confianza entre ambos

Pedro Sánchez y Ione Belarra en una foto de archivo

El intento del Gobierno de cerrar el traspaso de las competencias de inmigración a Catalunya se ha topado este viernes con un obstáculo ya que Podemos ha supeditado su apoyo a que el Ejecutivo culmine previamente la regularización masiva de personas migrantes pactada con la formación morada y todavía pendiente de ejecución.
La advertencia la ha formulado la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, en los pasillos del Congreso, donde ha dejado claro que su partido sólo ha estado dispuesto a sentarse a negociar esa transferencia una vez que el Gobierno haya cumplido con ese compromiso. “Primero regularización, primero derechos”, ha resumido la dirigente morada al ser preguntada por la exigencia de Junts, con la que el Ejecutivo ha tratado de recomponer la relación tras la crisis de confianza abierta entre ambas partes.
Belarra ha insistido en que, antes de abrir cualquier hipotético diálogo con la formación de Carles Puigdemont, el Gobierno deberá ejecutar de manera “efectiva” la contrapartida acordada con ellos. “A nosotras ya no nos valen las promesas vacías”, ha denunciado, reprochando al Ejecutivo que haya prometido en esta legislatura, y en repetidas ocasiones, medidas que luego no se han materializado.
El Ejecutivo ha arrancado el año tratando de desenredar algunos de los nudos que están dificultando su programa parlamentario. Y en el epicentro se encuentra su relación con Junts, con quien confía en recuperar la confianza dañada. Sin embargo, la posición de Podemos evidencia una vez más las dificultades que el Ejecutivo de coalición está experimentando para articular consensos en una mayoría heterogénea, en la que cada socio trata de marcar perfil propio y de condicionar los acuerdos a avances muy concretos y a veces incómodos para otros aliados.
Pese a la advertencia, Belarra no ha cerrado la puerta a la negociación. Y ha garantizado que, si el Gobierno cumple con su parte, los morados no tendrán “ningún problema” con las delegaciones de competencias a las comunidades autónomas, siempre que se retiren las “connotaciones racistas” del texto legal propuesto, tanto en el preámbulo como en el conjunto de la iniciativa.
La política migratoria “no puede articularse únicamente desde la lógica de la represión o el control fronterizo. Eso Podemos no lo comparte”, ha afirmado, recordando que en los once años de trayectoria de la formación su partido “nunca” ha votado la Ley de Extranjería, contra la que ha asegurado que han combatido “con todas sus fuerzas”.
El posicionamiento de Podemos se ha producido, además, en un clima de fuerte confrontación política en torno a la inmigración. Preguntada por la decisión del PP y Vox de llevar a las instituciones europeas la regularización de migrantes acordada con el Gobierno, Belarra ha asegurado que la reacción de la derecha española era previsible ante “todo avance realmente transformador” en materia de derechos. “Pero nosotras lo vamos a defender con uñas y dientes”, ha concluido.
