Política

Yolanda Díaz desvía el foco hacia la gestión y respalda la expansión de la izquierda.

El escenario político

“No va de personas”, sino acerca de “ganar el país”, indica la vicepresidenta segunda

La vicepresidenta segunda, Yolanda Diaz 

La vicepresidenta segunda, Yolanda Diaz 

Dani Duch / Propias

Durante una etapa de clara reestructuración del bloque progresista, mientras diversos protagonistas exploran sus propios caminos —abarcando desde la reciente coalición de gobierno hasta la iniciativa de diálogo comunicada por Gabriel Rufián—, Yolanda Díaz ha terminado hoy miércoles su mutismo con el fin de respaldar las distintas dinámicas destinadas a ampliar dicho ámbito, aunque ha restado importancia a la cuestión de los mandos, comenzando por su propia figura.

La vicepresidenta segunda, así como sus colaboradores, están convencidos de que el plan requiere mitigar la controversia sobre siglas y mandos para brindar prioridad, al menos en este periodo inicial, al espacio de la acción colectiva y la ilusión política.

“Hablar de personas, de marcas y de elementos que están fuera de la sociedad española es un enorme error”, ha manifestado Díaz en las dependencias del Congreso. Dicha expresión, reiterada con mínimos cambios durante la jornada por diversos portavoces, sirve de manifiesto de propósitos y de aviso hacia el interior. Dentro de un ámbito progresista habituado a resolver sus conflictos mediante personalismos, la referente de Sumar defiende actualmente un cambio que, incluso de forma tácita, supone una corrección al rumbo previo de la izquierda alternativa sumida en peleas por el mando.

Díaz ha saludado positivamente tanto el evento que Rufián tiene previsto para el próximo 18 de febrero como el que lanzarán tres días después las formaciones que actualmente constituyen Sumar en el Gobierno. “Todo lo que sirva para ensanchar la esperanza, bienvenido sea”, ha aseverado poniendo a la par ambas dinámicas y sorteando cualquier indicio de suspicacia frente a la propuesta del portavoz de ERC.

No existe una pugna por acaparar el desarrollo, sino un deseo de expansión diversa y compartida con el fin de procurar “ganar el país” y detener el progreso de la derecha y de Vox.

El solapamiento cronológico entre la maniobra de Rufián y la nueva puesta en marcha del proyecto de Sumar no resulta accidental, sugiriendo un periodo de exploración global dentro del espectro progresista. Díaz ha decidido no oponerse a ninguna de estas dinámicas, prefiriendo exhibirlas como elementos que podrían encajar dentro de un idéntico escenario político.

Asier Martiarena Olveira

Asier Martiarena Olveira

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Cronista del departamento de política luego de diez años siguiendo el día a día de Madrid entre 2011 y 2022. Previamente en Microsoft News y el periódico Metro.

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