El experto en finanzas Carles Tusquets subraya los errores cometidos por la policía al tratar de relacionarlo con el caso Pujol.
Trámite en la Audiencia Nacional
El inversor manifiesta arrepentimiento por una “filtración” ante los medios debido a negocios compartidos que le generaron serios inconvenientes.

Jordi Pujol i Ferrusola, saliendo del juicio hace pocos días

El inversor Carlos Tusquets Trias de Bes, fundador en 1983 de la firma Fibanc y antiguo directivo del Fútbol Club Barcelona, ha denunciado hoy a la policía española por cometer fallos severos en la investigación del caso Pujol que le ocasionaron importantes perjuicios.
Tusquets afirmó en el juicio en curso ante la Audiencia Nacional contra la familia del ex presidente y nueve empresarios, a quienes se acusa de haberles pagado comisiones millonarias a cambio de favores en concesiones, señalando que su nombre fue mencionado “en una filtración” por la policía ante los medios como coinversor junto al hijo mayor del ex presidente en negocios administrados a través del banco estadounidense JP Morgan tras la crisis del sector tecnológico posterior al año 2000.
La información filtrada señalaba que Tusquets y Pujol Ferrusola habían realizado inversiones conjuntas, algo que no resultaba factible según los procedimientos de la banca.
“Me perjudicó mucho y fue así como me enteré de este tema y pedí aclaraciones a JP Morgan: no hay ninguna cuenta conjunta, es que en un fondo puede invertir todo el mundo, individualmente, aunque sea en un mismo fondo. Esto fue un error policial, el no saber cómo funciona un fondo de inversión”, ha asegurado.
“Mi tesis doctoral va justamente sobre los fondos de inversión”, ha remarcado “y no hay muchas sobre el tema”.
Conocía a gran parte de la familia Pujol desde siempre y aconsejó a Jordi Pujol Ferrusola sobre esos fondos del banco norteamericano. “Me pidió consejo y le dirigi a JP Morgan. Punto”.
El Institut Català de Finances durante el tripartito rechazó otorgar un préstamo para una inversión del primogénito en motores de combustión
El representante de la fiscalía anticorrupción, Fernando Bermejo, le ha preguntado reiteradamente si había mediado o brindado asesoramiento de igual manera a Josep Pujol Ferrusola, un hecho que Tusquets ha rechazado de forma tajante.
En las dos últimas sesiones del juicio, Bermejo ha cuestionado a varios testigos sobre una vía de financiación entre Fibanc y la empresa Hispart, que colaboraba en las campañas electorales de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), mediante un préstamo firmado directamente por el partido en 1999.
Tusquets desempeñaba la presidencia de Fibanc, sin embargo, Bermejo ha evitado inesperadamente realizarle consulta alguna sobre dicho tema al tenerlo frente a sí.
Tusquets vendió Fibanc al banco italiano Mediolanum en 2001.
Justo un momento antes, Bermejo había preguntado sobre el tema a un testigo que trabajó en Hispart, pero le salió mal, porque el hombre comenzó en esa empresa dieciséis años después de los hechos.
Lo mismo le ocurrió con otro testigo de la sesión del martes.
Gran parte de las declaraciones de estos días en el proceso judicial describen aquel periodo donde numerosas familias catalanas de gran fortuna poseían cuentas bancarias en Andorra.
Un hábito propio de las décadas de los 80 y 90: “En aquel momento en el despacho había gente que pagaba en B y esto lo llevaba a Andorra”
Durante una jornada previa, uno de los declarantes manifestó que poseer una cuenta en el Principado para eludir obligaciones fiscales en España resultaba “una tradición familiar”.
José María Montserrat, quien fuera docente del hijo mayor de Pujol en la Universitat Autònoma de Barcelona, ha prestado declaración este miércoles sobre las operaciones que su depósito en Andorra —hace treinta o treinta y cinco años— tuvo con el actual procesado. “Primera noticia, debió ser un error”, ha afirmado, en la misma dirección que bastantes de las declaraciones de las jornadas recientes.
Sus cuentas recibieron fondos de Pujol Ferrusola, pero desconocen la cantidad ni el motivo. Hablamos de los primeros noventa, con una informática básica, cuando los bancos ajustaban y reconciliaban sus registros diarios de forma elemental, explican fuentes bancarias.
“En aquel momento en el despacho había gente que pagaba en B y esto lo llevaba a Andorra”, ha expuesto Montserrat. Éste inversor ha añadido que no le gustaba la forma de trabajar de los bancos en Andorra, con “chanchullos”, y por eso cerró la cuenta. Para consultar el saldo debía viajar hasta Andorra, y “nunca te llevabas un papel, por razones obvias”.
El individuo más mencionado últimamente durante el proceso es Josep Maria Pallerola, alto cargo de Banca Reig (que en 2001 daría lugar a Andbank al integrarse con el Banc Agrícol) quien administraba los fondos de diversos usuarios catalanes.
Montserrat ha detallado que, en compañía de Pujol y diversos socios, buscaron fundar una compañía orientada a optimizar la eficiencia de los propulsores de combustión. Procuraron comercializarlo a Transports Metropolitans de Barcelona sin éxito, debido a que el mecanismo requería actualizaciones periódicas constantes y carecía de viabilidad económica. Solicitaron un préstamo al Institut Català de Finances, gestionado en aquel momento por el tripartit (con ERC al frente de la conselleria de Industria), aunque su petición fue rechazada.
El negocio se fue al traste.
Pujol Ferrusola intentó asimismo interceder ante el grupo Benito Arnó, enfocado principalmente en el sector constructivo, para lograr que accedieran a subvenciones del conocido “plan Zapatero” con el que el ejecutivo socialista buscaba, después de la crisis de 2008, promover la reinserción de desempleados de larga duración.
Pujol Ferrusola se propuso como intermediario ante el ayuntamiento de Madrid con el fin de que la empresa obtuviera adjudicaciones estatales. “Nos presentamos a 25 opciones, no ganamos ni una y ahí acabó nuestra colaboración”, ha manifestado Juan Luis Arqués, ejecutivo de la firma.
El defensor de Jordi Pujol Ferrusola demanda a la fiscalía que suprima las preguntas generales que contienen imputaciones no incluidas en el proceso judicial.
A la abogacía del estado le resulta dudoso o poco lógico que Pujol Ferrusola se propusiera para realizar mediaciones en Madrid. “Yo no se dónde tenía oficina, él ofreció esa colaboración y lo intentamos”, ha expuesto Arqués.
El defensor de Jordi Pujol Ferrusola, Cristóbal Martell, ha puesto de relieve ante la sala la utilización que el fiscal Bermejo realiza del plural en ciertas interrogantes, lo cual extiende y desnaturaliza la imputación. El magistrado presidente, José Ricardo de Prada, ha intentado conciliar posturas, estimando que “la fórmula es para agilizar y evitar la muestra de los documentos”, aunque ha solicitado al fiscal que se limite a la acusación según consta en los documentos procesales previos.
Todo este debate legal ha tenido lugar mientras permanecía en línea, mediante videoconferencia, uno de los testigos convocados para este miércoles.
Cuando se le ha otorgado la desconexión, lo ha festejado: “Estupendo, pues les dejo con sus cosas”.