Política

Los golpistas tras el fracaso del 23-F: “Fue un error dejar libre al Borbón”

Documentos desclasificados

Al no conseguir sus objetivos los conspiradores se decantaron por la clandestinidad y orquestaron otras alternativas

El Congreso durante el golpe

El Congreso durante el golpe

Tras el fracaso del golpe del 23-F, los conspiradores culparon al Rey. “Fue un error dejar al Borbón libre”, señalaron y convirtieron al monarca en un “objetivo a batir y anular”. “No es un símbolo a respetar, es un obstáculo para la unidad de España”, señalaron según se desprende de los documentos desclasificados esta maña por el Gobierno. 

Pero los sublevados no se limitaron a la critica ni al análisis de lo que había fallado. Planearon nuevos golpes parapetados en la clandestinidad y confiados en el aprendizaje de los errores cometidos. Así, se dieron instrucciones para aparentar respeto a la Constitución y al sistema de partidos mientras se organizaban células clandestinas. También recomendaron establecer centros de escucha telefónica, usar apodos y preparar la “próxima oportunidad” mediante el intercambio de información entre “camaradas de armas”.

Esta táctica les llevó a orquestar el Plan Marte, un nuevo golpe de Estado coordinado que debía ejecutarse en fechas próximas a las elecciones legislativas del 28 de octubre de 1982. ¿En qué consistía el Plan Marte? Era la secuela de la Operación Diana, otra iniciativa golpista, pero modificada y, de alguna manera mejorada. Los sublevados querían aprovechar la campaña electoral, que tuvo lugar entre el 6 y el 26 de octubre, para organizarse dado que los líderes políticos estarían desplazándose.

Decidieron que la jornada de reflexión, el 27 de octubre, sería el día D, el momento ideal para llevar a cabo sus planes, ya que los líderes y mandos militares estarían lógicamente en sus domicilios. Y ese día D tenía una hora H, que se se fijó entre las 5:00 y las 6:00 de la madrugada. Buscaron un detonante, un hecho que “calentara el ambiente” mediante acciones violentas de grupos como ETA, GRAPO o la extrema derecha, que servirían para justificar la intervención militar.

Su objetivo era “tomar el control del país”. Y para ello planificaron declara de forma inmediata “el estado de guerra o excepción” en todas las Regiones Militares. También se propusieron anular los sistemas de comunicaciones y de los teléfonos de los opositores en sus propios domicilios. Además, querían detener a todas aquellas personas que pudieran suponer un peligro para el “Movimiento Nacional” (MN).

Y no parecían tener reparos en recurrir a la violencia porque preveía usar unidades de artillería para “batir” (apuntar o atacar) puntos clave como el Palacio de la Zarzuela, el Palacio de la Moncloa, los Cuarteles Generales y la JUJEM. También quería sustituir a l mandos militares que no se sumaran a la causa. 

Leonor Mayor Ortega

Leonor Mayor Ortega

Ver más artículos

Licenciada en Derecho (UB) y en Periodismo (URL). Graduada en Estudios Literarios (UB). Máster AGT (Esade). Redactora de Cultura de Guyana Guardian