Emanuele, fontanero, sobre el precio de las reparaciones: “No somos caros, somos eficientes”
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El experto, fundador de Ema Fontanería en Valencia, explica los costes inherentes a su trabajo
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Emmanuelle Moccia, fontanero (cedida)
En un momento en el que el coste de las pequeñas reparaciones del hogar genera debate entre los consumidores, cada vez son más los profesionales del sector que reivindican su trabajo. Emanuel Moccia, fontanero con cinco años de experiencia en Valencia, lo resume de la siguiente forma: “No somos caros, somos eficientes”. En un vídeo que ha compartido a través de TikTok (@ema.fontanera.val) defiende así lo que hay detrás de cada presupuesto: años de formación, desplazamientos, herramientas especializadas y la capacidad de hacer en minutos lo que a otras personas podría llevar horas.
Con estas palabras, le da voz a una actividad que, en ocasiones, pasa desapercibida ante la inevitable percepción social de que todo se ha encarecido en los últimos años. “’¡El fontanero me ha cobrado 120 euros por solo diez minutos de trabajo!’, eso es lo que me suelen decir los clientes normalmente”, comienza a explicar el experto, en una publicación que ya cuenta con miles de interacciones.
¿Qué hay detrás de las pequeñas reparaciones?
Lo explica un fontanero
“Os explico qué pasa”, prosigue. “Cuando un fontanero va a tu casa para resolver una avería, no es que se materialice por arte de magia. No me llamas como al genio de Aladdín, no funciona así. Nosotros tenemos que desplazarnos, como todo el mundo, y puede que esté a media hora de distancia”. En este sentido, la gasolina y el tiempo destinado a llegar de un punto a otro suben el precio final del servicio.
Eso sí, es preciso tener en cuenta que una reciente sentencia del Tribunal Supremo ha dictaminado que “el desplazamiento desde el domicilio hasta el primer cliente, o el regreso desde el último cliente hasta la vivienda personal, no debe reconocerse como tiempo de trabajo efectivo a efectos de retribución”, según explica el Consejo General de la Abogacía Española. No obstante, el trayecto entre unos consumidores y otros sí debe ser tenido en cuenta, por el tiempo laboral que se invierte en ellos.
“Una vez que llego a tu casa, tengo que buscar donde aparcar. Así que vamos a tardar unos diez minutos, dando vueltas y buscando sitio”, añade Emanuel. “Una vez que lo encuentro, tengo que bajar las herramientas para solucionar el problema; y ese es otro punto: hay que comprar las herramientas”. Así, se refiere en todo momento a una parte “oculta” de su actividad laboral que, en la mayoría de los casos, pasa desapercibida para los clientes. “Se van a amortizar, sí, pero valen una pasta”; sobre todo, “si quieres que el trabajo sea rápido y eficiente”.
Del desplazamiento al pago del IVA
Los costes de los fontaneros
Finalmente, el fontanero también cuenta con las ocasiones en las que debe subir por las escaleras con su equipo de trabajo, a falta de un ascensor. Una vez en la vivienda, comienza la solución de la avería. “Me arrodillo delante de tu fregadero, me pongo en una posición a veces incómoda, lo desmonto, desatasco, limpio… vuelvo a montar y saco la factura”. Todo ese proceso, asegura, lleva tiempo. “En total, dentro de tu casa he estado 15 – 20 minutos y es lo único que ves, pero los 45 que perdí solo para llegar, eso no lo ves”.
Asimismo, Emanuel recuerda que al importe final de la factura, debe restarle el 21% del IVA, el 15% del IRPF, la gasolina, los gastos… No somos caros, somos eficientes; y tenemos que ganar dinero”, concluye.

