Bares de alta fidelidad o 'listening bars', templos para los noctámbulos más sibaritas

Música

Barcelona cuenta con cuatro oasis para el disfrute de la música pinchada en vinilo y repro­ducida en sistemas de sonido analógico 'Hi-Fi'

BARES HI FI Curtis

En el Curtis el vinilo es el protagonista y cuentan con equipos de sonido de alta fidelidad

Ivan Jiménez / Nua Estudio

En estos tiempos de empacho digital, los melómanos y sibaritas del sonido tienen en los hi-fi bars –o listening bars– un oasis para el disfrute de la música pinchada en vinilo y repro­ducida en sistemas de sonido analógico de alta fidelidad. Todo un culto a tiempos pretéritos que parece ir a contracorriente del signo de los tiempos. O quizás no tanto, pues cada vez son más los espa- cios con propuestas audiófilas, inspiradas en las de Japón y el Reino Unido, que cuidan hasta el mínimo detalle.

El veterano dj barcelonés Guille de Juan lo tuvo claro cuando abrió, en 2018, el primer listening bar de Barcelona, el Curtis Audiophile Café, “un espacio musical donde el formato de vinilo sea protagonista, en horario de tarde-noche, sin pista de baile ni luces de colores. De entrada libre y una inversión donde prime el equipo de sonido por encima del diseño del rótulo luminoso de la entrada”. Todo un reto teniendo en cuenta que se instaló en pleno Eixample, uno de los enclaves más concurridos del ocio nocturno barcelonés. En su opinión, “Barcelona se pierde por el diseño, pero aspectos como la acústica de los locales o la calidad de los equipos de sonido no suelen ser una prioridad. En nuestro proyecto decidimos, dentro de nuestras posibilidades, cambiar esto”.

Proyectos que apuestan por la acústica de los locales y la calidad de los equipos de sonido

Claro lo tuvo también Inés Miró-Sans cuando, el mismo año, instaló en los espacios de ambientación musical de su hotel Casa Bonay un sistema de sonido a cargo del célebre colectivo audiófilo británico Brilliant Corners; para su coctelería lobby Libertine y su coqueta sala de baile Nica, que solo se activa para eventos privados. Sus elegantes y enormes altavoces Klipsch emiten un cálido y brillante sonido, tal como auguran los ingleses, clara inspiración y modelo para todos.

El Obliquohifi, en pleno barrio de Gràcia

El Obliquohifi, en pleno barrio de Gràcia

Fabrizio Ruffo

“Conocíamos la fascinante cultura de los listening bar japoneses (Jazz Kisa) y también estábamos atentos a los locales que, inspirados por esa escena nipona, iban abriendo en ciudades de occidente. Spiritland y Brilliant Corners, en Londres, o Kasheme, en Zurich, fueron referentes en la creación de nuestro proyecto”, explica el propietario de Curtis. Desde entonces, allí se puede disfrutar de sesiones de dj con una selección de discos de sus preciadas colecciones. Selectores musicales, en su mayoría diggers, coleccionistas de vinilos descatalogados o difíciles de encontrar que desfilan por su cabina de jueves a domingo. 

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“Nos gusta casi todo”, revela De Juan, “aunque tenemos cierta predilección por la música negra en todas sus vertientes: jazz, soul, funk, hip-hop, dub, reggae, tropicalismos, disco… También hemos programado sesiones de ambient o electrónica siempre que nos ha llegado una propuesta interesante”. El Curtis completa su oferta con tragos de calidad, cócteles de la casa bautizados con nombres que remiten al mundo de la música, como el Gin Scott Heron o el Liquid Love, muy populares entre los parroquianos.

El Lonely Hi Fi Bar, un antiguo bar de ambiente transformado en un rincón de sonido analógico

El Lonely Hi Fi Bar, un antiguo bar de ambiente transformado en un rincón de sonido analógico

Lonely Hi Fi Bar

Siguiendo los pasos de Curtis y Casa Bonay, el año pasado Ivanmaria Vele y Dobrochna Giedwidz abrieron el Oblicuohifi, en Gracia, para dar rienda suelta a sus pasiones: “Música, alta fidelidad, coctelería y vinos naturales”, confiesa Vele. “Estábamos convencidos de que a Barcelona le hacía falta un lugar así, por eso pensamos que lo haríamos nosotros mismos y lo haríamos bien, inspirándonos en la tradición japonesa de JazzKissa”. Y en cuanto a referentes actuales está “Public Records, en Brooklyn, aunque están surgiendo otros que visitaremos próximamente”. “Para ser un listening bar realmente tienes que invertir en un sistema de sonido diseñado específicamente”. Oblicuohifi contó con una ayuda del ICUB que valoró positivamente el proyecto. Además, Vele y Giedwidz están trabajando en varios proyectos y colaboraciones para los que buscan inversores.

A pocos metros de Oblicuohifi se encuentra una de las últimas incorporaciones al circuito audiófilo, el Lonely Hi Fi Bar, un antiguo bar de ambiente heavy transformado en un acogedor rincón de sonido analógico y culto al vinilo. Con una propuesta musical abierta al jazz, funk, groove o rock, manejan una cuidada selección de vinos naturales, cerveza local y cócteles de autor a manos de Ivan Di Giovani, uno de los socios del local con experiencia en el entorno coctelero.

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