Clàudia y Paula, fundadoras de una marca de ropa local: ''Si confeccionar 10 chaquetas y 12 pantalones nos cuesta 2.000 euros, es muy difícil ser sostenibles y de proximidad a un precio asequible''
Moda
Hermanas y nacidas en Reus, han fundado Kintana, una marca de ropa diseñada y confeccionada en Barcelona que busca combatir la vorágine del fast fashion.

Clàudia y Paula, hermanas de Reus y fundadoras de la marca Kintana.

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La forma en que compramos ropa está cambiando: cada vez más gente busca marcas pequeñas, producción de proximidad y prendas con historia, en un momento en el que el fast fashion sigue saturando el mercado. La presión ambiental también pesa: Europa genera millones de toneladas de residuos textiles cada año y, en Catalunya, el consumo y el desecho de ropa se han convertido en un problema creciente. En este contexto, la moda “con sentido” gana terreno —también en Catalunya, donde la segunda mano y el consumo de proximidad se han normalizado en muchas ciudades.
Es en este escenario donde aparece un proyecto como Kintana, una marca femenina nacida en Barcelona pero con raíces en Reus, impulsada por dos hermanas: Paula (27) y Clàudia (31). Ellas mismas definen el proyecto como una forma de expresar “valores, creencias y emociones” a través de prendas de diseño y producción local. Y lo hacen con una idea clara: “nuestros valores van por delante”, repiten cuando hablan de sostenibilidad y de los motivos por los que quieren huir de los circuitos más agresivos de la industria.

Dos hermanas y un camino común
Ambas se formaron en diseño de moda en LCI Barcelona. Y, aunque ya compartían inquietudes, el clic definitivo llegó al incorporarse al mundo laboral: «En los primeros trabajos del sector ya tuvimos la sensación de que nada nos llenaba del todo ni compensaba». Rápidamente tuvieron claro que querían “sacar adelante un proyecto propio”, aunque no tenían “ni idea de la parte empresarial”, más allá de dominar el diseño y el patronaje.
Confluencia de estilo casual, versátil y con identidad
Kintana se construye sobre un estilo práctico y reconocible. “Queríamos hacer prendas para mujeres todoterreno”, explica Clàudia. Por su parte, Paula destaca la importancia de “salir del carril comercial y crear piezas con estilos y tonalidades realmente originales”. El concepto es claro: “Ropa versátil, con la que puedas pasar todo el día con el mismo look y sentirte cómoda… trabajar, una cita, una cena”.
La identidad también es una elección consciente a la hora de colaborar y comunicar: “Tenemos muy claro cuál es nuestra identidad de marca: hacia dónde queremos ir y hacia dónde no”, explican, huyendo de fórmulas demasiado prefabricadas. Y el nombre es casi un homenaje familiar: Els Xalets Quintana, el barrio de Reus donde vivían sus abuelos y donde compartieron largas horas juntas.

El precio de la moda local y sostenible
Apostar por la producción de proximidad es uno de los pilares del relato —y también uno de los grandes quebraderos de cabeza—. ''Es súper caro”, insisten. Hablan con cifras sobre la mesa: “Si confeccionar 10 chaquetas y 12 pantalones nos cuesta 2.000 euros, es muy difícil ser sostenibles y de proximidad a un precio asequible”, explican sobre la confección. Y resumen el choque de realidad que viven muchas marcas pequeñas: “Las empresas pequeñas… reciben golpes por todos lados. Y las grandes se van a Bangladés, Pakistán o China”.

Si confeccionar 10 chaquetas y 12 pantalones nos cuesta 2.000 euros, es muy difícil ser sostenibles y de proximidad a un precio asequible
El precio final, explican, surge de sumar tejidos, confección y fornituras: “Dependerá de la confección, del precio del tejido…”. Y, por ahora, la filosofía es aguantar con márgenes bajos: «Nuestro margen de beneficio es muy bajo» y «todo lo que entra lo reinvertimos, al 100%». De hecho, ambas tienen trabajos complementarios. No buscan hacer “superproducciones”, ya que por el momento trabajan con tiradas cortas: «Podemos hacer 10 chaquetas… y si un tejido nos encanta, priorizamos trabajar con él».
De cara al futuro: optimismo y plena dedicación
El crecimiento, explican, es lento pero real: «Hay crecimiento, pero es muy lento». Su público actual lo sitúan entre los “veinticinco y treinta y cinco años”, sobre todo en Barcelona, y con una motivación clara: «Busca salir del fast fashion y encontrar prendas especiales». La mayoría de la clientela, relatan, ha llegado a través de las redes sociales o del boca a boca. También explican que, en el futuro, les gustaría explorar la moda masculina.
El sueño, sin embargo, es muy concreto: ''Poder vivir de esto''. Y lo imaginan sin renunciar a la proximidad: ''Tener un estudio y una tienda en una callejuela de Barcelona'', con un espacio físico que les permita ordenar su vida y el proyecto: ''Necesitamos un lugar donde poder dejar el trabajo que ahora hacemos o que nos llevamos a casa''. Y cierran con la misma convicción con la que empezaron hace menos de un año: ''La confianza sigue intacta, al 100%''.