Relatos

José Luis Miguel, autónomo jubilado: “Primero sentí alivio, y con el tiempo un poquito de añoranza”

Una nueva vida

Tras más de cuatro décadas como fotógrafo, el fin de la vida laboral llegó como un cambio de ritmo y de prioridades

Después de una larga carrera como autónomo, mira atrás sin dramatismo y con cierta calma

Después de una larga carrera como autónomo, mira atrás sin dramatismo y con cierta calma

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La jubilación no siempre llega acompañada de nostalgia. A veces llega como un alivio. Como la posibilidad, por fin, de soltar una presión que llevaba tiempo acumulándose en silencio. Para José Luis Miguel, fotógrafo durante más de cuarenta años y autónomo hasta el final de su carrera, dejar de trabajar supuso un cambio de ritmo y de prioridades, sin la urgencia constante del día a día.

Durante décadas, su vida estuvo marcada por encargos, horarios y responsabilidades propias de un oficio vocacional. La cámara fue una herramienta de trabajo, pero también el centro de una rutina que apenas dejaba espacio para la pausa. Hoy, ya jubilado, observa esa etapa con distancia y sin dramatismo.

Un oficio que cambió demasiado rápido

La tecnología transformó los tiempos, los precios y la forma de relacionarse con los clientes

La fotografía ha vivido una transformación constante desde sus inicios, pero hubo un punto de inflexión claro. “Cuando a la crisis general de 2008 se le unió la del sector fotográfico debido a la irrupción del digital, empecé a sentir que seguir trabajando era más resistencia que vocación”, explica José Luis para Guyana Guardian. “La tecnología transformó los tiempos, los precios y la forma de relacionarse con los clientes”, señala.

Muchos profesionales no lograron adaptarse a un ritmo cada vez más acelerado y a un mercado menos estable. Estudios que cerraban, ingresos imprevisibles y una competencia feroz fueron desgastando un oficio que durante años había sido sinónimo de continuidad. En ese contexto, la jubilación dejó de ser una idea lejana para convertirse en una opción real.

El primer día sin trabajo

Según explica, el primer día después de jubilarse fue extraño. No había despertador, ni llamadas, ni listas de tareas pendientes. La agenda quedó en blanco por primera vez en décadas. Ese silencio, lejos de ser inquietante, tuvo algo de descanso largamente esperado.

“No tener que seguir peleando por la supervivencia fue, en cierto modo, liberador”, reconoce. La presión económica y la responsabilidad constante habían marcado su rutina durante años. De pronto, el tiempo volvió a ordenarse de otra manera, sin prisas ni entregas.

“No tener que seguir peleando por la supervivencia fue, en cierto modo, liberador”
“No tener que seguir peleando por la supervivencia fue, en cierto modo, liberador”

Primero sentí alivio, y con el tiempo un poquito de añoranza

José Luis Miguel, autónomo jubilado

Las primeras semanas estuvieron dominadas por la sensación de alivio. José Luis disfrutaba de la tranquilidad y de una vida sin urgencias. Pasear, leer o simplemente no tener que responder a nadie formaban parte de una nueva rutina más ligera.

Con el paso del tiempo llegó la añoranza, aunque de forma contenida. No echaba de menos el trabajo en sí, sino el contacto con las personas. “He tenido clientes de muchos años, a los que fotografié en distintos momentos de su vida”, recuerda. Comuniones, bodas y retratos familiares que se repetían con el tiempo.

Ese equilibrio entre descanso y memoria define su jubilación. “Primero sentí alivio, y con el tiempo un poquito de añoranza”, resume, sin dramatizar y con naturalidad.

No se abandona del todo lo que ha sido una actitud ante la vida

José Luis Miguel, autónomo jubilado

Jubilarse, en su caso, no supuso un corte brusco. “Se siente como una nueva etapa, con otros retos y nuevas curiosidades, sin romper del todo con el oficio”, explica. La fotografía sigue presente, aunque ahora desde un lugar más libre y amateur.

“No se abandona del todo lo que ha sido una actitud ante la vida”, dice. La mirada entrenada durante años permanece, aunque ya no esté ligada a plazos ni responsabilidades profesionales.

“No se abandona del todo lo que ha sido una actitud ante la vida”
“No se abandona del todo lo que ha sido una actitud ante la vida”

Nadie moverá un dedo por nosotros, pero si trabajas en lo que te gusta, nunca más volverás a trabajar

José Luis Miguel, autónomo jubilado

José Luis es consciente de que su historia es compartida por muchos autónomos. “En general, no se nos protege lo suficiente al final de la vida laboral”, afirma. “La responsabilidad recae casi por completo en el propio trabajador: pagar cuotas, sostener el negocio y prever el futuro sin demasiadas ayudas externas”, añade.

“Nadie moverá un dedo por nosotros. La jubilación depende casi exclusivamente de lo que hayas podido sostener tú mismo”, señala, reconociendo también la falta de organización del propio colectivo. Aun así, no reniega del camino elegido. “A menudo se romantizan las vocaciones”, reflexiona, “pero si trabajas en lo que te gusta, nunca más volverás a trabajar”.

Hoy, José Luis Miguel afronta el día a día con menos urgencias. La jubilación le ha permitido bajar el ritmo después de décadas de trabajo y mirar esta nueva etapa con calma, sin la presión constante que marcó gran parte de su vida laboral.

Toma nota

Lo que no suele contarse cuando se habla de fotografía

1

“En la fotografía profesional de hoy, quien deja de aprender se queda atrás; todo avanza muy rápido”

2

“Detrás de cada imagen perfecta hay un secreto poco contado: el tiempo que se esconde en la edición”

3

“Si tu trabajo no es valorado, no intentes convencer; ese cliente no es para ti”