Relatos

Pep Barnils (a sus 24 años), heredero de un establecimiento de antigüedades: “De pequeño pensaba que mi casa era rara, ahora me siento un afortunado”

Un negocio familiar

El encargado de Mercantic relata sus recuerdos de infancia, el aprecio por las antigüedades y por aquellas casas que muestran una identidad propia.

Pep Barnils nació rodeado de arte, cultura, historia y personajes auténticos. 

Pep Barnils nació rodeado de arte, cultura, historia y personajes auténticos. 

Cedida

Una empresa de familia es capaz de definir la trayectoria de múltiples linajes. Existen personas que rememoran su niñez tras las bambalinas del comercio de sus progenitores, el cual perteneció previamente a sus antecesores. La voluntad propia otorga la opción de continuar con la herencia de los parientes o, por el contrario, desistir de ella. Pep Barnils (24 años) ha optado por acoger sus orígenes. Barnils se crió en establecimientos, envuelto por creadores, mercaderes, anticuarios y adquirió el aprecio por los objetos con personalidad y pasado que actualmente le impulsa a gestionar Mercantic, el mercado de objetos antiguos de Sant Cugat del Vallès.

Barnils habla con orgullo en Guyana Guardian de su niñez, de los vínculos que se han creado entre quienes acuden diariamente a su puesto en el mercado, y celebra el valor de un mueble usado o una pieza artesanal, no como simple objeto, sino como guardián de recuerdos.

Ángel Álvarez, al frente del puesto de lámparas, está desde el mismo día que se inauguró Mercantic.
Ángel Álvarez, responsable del departamento de luces, ha estado presente en el recinto desde el día de apertura de Mercantic.Cedida

⁠¿En qué momento se despierta su interés por las antigüedades?

Considero que el gusto por las piezas antiguas es algo que llevo en la sangre. Formo parte de una familia con gran vocación artística y me he criado rodeado de esa esencia. Mi padre siguió adelante con la producción de cerámicas que mi abuelo inició en el año 56 y en el 92 la reconvirtió en un espacio de antigüedades, arte, cocina, música y cultura. En el corazón de esta comunidad que une cultura, arte, historia y, principalmente, seres auténticos, es donde yo surjo. 

He crecido entre comerciantes, músicos, bailarines, pintores, escultores… Gracias a todos ellos fui aprendiendo el oficio y valorando lo auténtico. Mi madre llegó muy joven desde Holanda y se dedica sobre todo a la joyería y las lámparas, pero en el fondo es una persona creativa. Era una mujer por delante de las modas que imperaban en España en aquel entonces, y lo reflejaba tanto en sus creaciones como en su forma de vestir y de decorar el hogar. Empleaba mucho color, formas audaces, combinaba estilos, materiales y épocas sin temor. Cada dos semanas daba vuelta la casa y lo transformaba todo, y supongo que algo de eso quedó en mí…

¿Recuerda alguna anécdota de su infancia que le impulsara esta pasión?

Conservo múltiples memorias de los anticuarios y vendedores de Mercantic. El señor García y la Nati, Ángel, Ortega y tantos otros. No obstante, un recuerdo recurrente de mi niñez es acudir a las viviendas de mis amistades o colegas de escuela y percibir que todos los domicilios eran similares, mientras que mi residencia era la “rara”. En mi hogar se priorizaba mucho la estética y las modificaciones eran constantes. Se utilizaban piezas de época, óleos de gran formato, la cocina lucía tonos rosas, contábamos con una butaca de piel de leopardo, lámparas italianas, lozas antiguas… En aquel tiempo no lograba comprenderlo; anhelaba ser idéntico a los demás, pero actualmente me considero muy dichoso por haberme formado en un espacio tan vibrante y especial.

¿Conoció Mercantic cuando aún era una fábrica de cerámica? Si es así, ¿cómo lo recuerda?

No, yo nací ya después de que la fábrica de cerámica se hubiera transformado en Mercantic. El proyecto y yo surgimos casi al mismo tiempo. Pero no era el lugar “cool” que es hoy. Todo tenía un aire más crudo, más espontáneo, aunque también profundamente auténtico. Esa misma autenticidad ha sido desde siempre el cimiento del proyecto, y con el tiempo ha ido evolucionando hasta convertirse en lo que es ahora: un espacio que entrelaza lo tradicional con lo contemporáneo.

Mercantic es un espacio donde arte, historia y cultura se dan de la mano. 
Mercantic es un espacio donde arte, historia y cultura se dan de la mano. Cedida

Hemos comprendido la importancia de apreciar no únicamente la apariencia, sino igualmente el método de elaboración que sustenta nuestras adquisiciones.

Pep Barnils

Director de Mercantic

¿Se debe el triunfo de este sector a la inclinación por integrar objetos vintage en la vivienda o responde más bien a una mayor sensibilidad bioclimática?

Considero que atiende a ambos puntos. Nos hallamos en un entorno donde la creatividad, las corrientes y los estilos se transforman con una rapidez constante, y los jóvenes de hoy hemos comprendido la importancia de apreciar no solo la imagen, sino el trasfondo de nuestras adquisiciones: su trayectoria, excelencia y permanencia. A la par, se percibe una preocupación ambiental más profunda ante la fabricación desmedida que provoca un sistema de gasto constante, donde todo es pasajero. Sumar elementos vintage no constituye solo una preferencia ornamental, sino un hábito de adquisición más responsable que une carácter, discernimiento y ética.

Así pues, ¿retornan las casas ornamentadas al estilo de antes, con sello propio y alejadas de la neutralidad?

Ciertamente. Existe una tendencia creciente de las personas por evitar lo convencional y distanciarse de entornos impersonales y carentes de esencia. Anhelamos viviendas con carácter propio, que reflejen nuestra identidad y narren nuestra historia, algo que se logra integrando elementos de antaño que posean trayectoria y fuerza. Claro está que el mobiliario fabricado en serie puede resultar funcional y práctico, sin embargo, habitualmente no logra proyectar sentimientos ni exclusividad.

Los muebles de segunda mano cuentan historias y otorgan personalidad a los hogares. 
Los muebles usados narran historias y aportan carácter a los hogares. Cedida

¿Por qué recomendaría añadir una pieza antigua en casa?

Soy aficionado a la iluminación. Considero que un ambiente bien iluminado se potencia enormemente. Siempre que tengo la oportunidad, sugiero una lámpara con personalidad, tanto para embellecer como para aportar una luz adecuada al espacio. Es un detalle que puede cambiar por completo tu hogar.

⁠En su hogar, ¿qué es aquello de segunda mano que tiene más valor para usted?

He cambiado de hogar varias veces y siempre llevo conmigo una mesa de roble de alas del siglo XVIII que heredé de la casa de mi abuela. La traslado con extrema precaución durante los mudanzas… Tiene un gran valor emocional para mí por su procedencia, así como un valor estético por la forma en que se trabajaron los materiales y por su pátina, que solo se adquiere con el paso de los años.

El mercado acoge a artistas y expertos en compraventa. 
El mercado acoge a artistas y expertos en compraventa. Cedida

¿Sabes la historia detrás de alguno de esos objetos? ¿Podrías compartir alguna?

Todos los objetos en mi hogar guardan una historia y están ligados a algún instante de mi vida. Desde las lámparas que hacía mi madre, la mesa de mi abuela o diversos muebles provenientes de Mercantic, además de todas las piezas que fui adquiriendo a lo largo de los años en ferias y mercados extranjeros que nunca llegaron a mi tienda. Por ejemplo, la mesa baja que tengo frente al sofá la compré en mi primer viaje a Dinamarca y le tengo un afecto particular. Al final, esa es la magia de estas piezas: no solo embellecen, sino que acumulan recuerdos. La ventaja o el “problema” de dedicarse a la compra y venta de muebles es que la casa nunca queda completamente terminada; la decoración está en constante transformación.

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