Natural

El deterioro del medio ambiente representa un “grave” peligro para las empresas, según sostienen los especialistas.

Biodiversidad

El ser humano asigna 33 veces más capital al daño del entorno natural que a los esfuerzos por protegerlo.

Los especialistas de la organización IPBES indican que, si se genera un contexto adecuado, las compañías cuentan con el potencial de impulsar una transformación profunda con el fin de modificar el panorama actual, ya que, en caso contrario, se enfrentan a la posibilidad de extinguirse totalmente.

Regeneración de los fondos marinos frente a la Costa Brava, una iniciativa de la Fundación Biodiversidad y el CSIC

Recuperación de los fondos marinos en el litoral de la Costa Brava, una iniciativa promovida por la Fundación Biodiversidad en colaboración con el CSIC.

Fundacin Biodiversidad

“La pérdida de biodiversidad es una de las amenazas más graves para las empresas”. Esta postura es defendida por el catedrático Stephen Polasky (EE. UU.), copresidente del análisis relativo a compañías y biodiversidad desarrollado por 79 eminentes profesionales de la organización científica IPBES. Sintetiza de esta forma tajante los hallazgos principales de dicho informe.

Ante la noción “distorsionada” de que forzosamente “a las empresas les resulta más rentable degradar la biodiversidad que protegerla”, dicho especialista subraya que los perjuicios ecológicos “pueden hacer que se crucen puntos de inflexión ecológicos”, lo cual les acabaría siendo plenamente desfavorable.

 “Con políticas adecuadas y cambios financieros y culturales, lo que es conveniente para la naturaleza también es lo mejor para la rentabilidad”, resalta.

Resulta fundamental trascender el mito de una disyuntiva excluyente entre las autoridades y los creadores de normativas que benefician al entorno o al sector privado. Cualquier corporación está vinculada al medio ambiente, por lo que las medidas de protección ambiental pueden ser las mismas que garanticen la rentabilidad empresarial en el futuro, afirma este especialista.

La preservación del entorno natural, situada en el núcleo de la planificación corporativa.

A lo largo del tiempo, el progreso de las finanzas globales se ha efectuado a expensas de una severa disminución de la diversidad biológica (especies, ecosistemas...), sin embargo, tal situación constituye un peligro vital y amplio para el entorno productivo e, inclusive, la firmeza financiera y la calidad de vida de la humanidad. 

Por tal motivo, resulta imprescindible que las organizaciones ubiquen la salvaguarda del medio ambiente en el centro de su planteamiento estratégico y que se generen estímulos y una estructura normativa y económica favorable para evitar o disminuir los impactos ecológicos. 

De esta forma lo señala la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES).

El informe manifiesta que las compañías pueden encabezar una transformación radical para alterar el escenario presente, pues de lo contrario se exponen a su propia extinción.

El informe reivindica la necesidad de respetar el conocimiento ancestral de as poblaciones locales,e ilndígenas 
Este escrito subraya la relevancia de reconocer el conocimiento ancestral de los colectivos locales y las etnias indígenas. IPBES

El desempeño económico está ligado al medio natural.

Los expertos advierten en su estudio que cualquier labor económica está vinculada al medio ambiente, de modo directo o indirecto, ya que las corporaciones necesitan insumos o la estabilidad de los ciclos ecológicos -provisión de agua, control de riadas…-, junto a múltiples prestaciones y bienes naturales.

No obstante, se carece de normativas o estímulos adecuados para integrar el impacto ecológico en los precios de los artículos, ni para evitar o mitigar las consecuencias perjudiciales que podrían derivarse. Asimismo, diversas compañías se ven imposibilitadas de obtener beneficios económicos mediante acciones favorables orientadas a la conservación de la biodiversidad.

Gran cantidad de compañías suelen presentar una falta de datos para gestionar sus impactos y considerar su vinculación con el medio natural. Por lo tanto, desconocen las amenazas y posibilidades vinculadas a la protección de la diversidad biológica o los beneficios y utilidades que esta brinda a la sociedad.

El reporte acerca de corporaciones y biodiversidad» recibió el visto bueno de los delegados de las más de 150 naciones integrantes de la IPBES, en el transcurso de la 12.ª asamblea plenaria de dicha entidad desarrollada en Mánchester, Reino Unido,

Estímulos inapropiados, una tendencia inviable.

Asimismo, las corporaciones encaran habitualmente “incentivos inadecuados o perversos”, junto con barreras que entorpecen las iniciativas para contrarrestar la degradación del entorno natural, según se señala. Los especialistas reclaman un mayor respaldo gubernamental en un escenario donde persisten “importantes deficiencias en los datos y los conocimientos”.

Dicha circunstancia se asocia igualmente con un “patrón de consumo cada vez mayor de materiales” y la predisposición de emplear “énfasis en la presentación de informes de beneficios trimestrales”, evidenciando que se enfatizan los beneficios rápidos, a breve término, lo que “fomenta el deterioro del medio ambiente a nivel global.

Dicho estudio indica, por consiguiente, que “es posible y necesario un cambio fundamental para crear un entorno propicio que permita armonizar la rentabilidad de las empresas con los beneficiosos para la biodiversidad y las personas”.

Las empresas deben tener estrategias transparentes y creíbles, que demuestren claramente cómo sus medidas contribuyen a proteger la biodiversidad
Las empresas necesitan establecer estrategias claras y sólidas que demuestren con exactitud cómo sus actividades contribuyen a la protección de la diversidad biológica.IPBES

El crecimiento del sector industrial pone en peligro al 60% de los territorios indígenas. 

La expansión industrial pone en peligro al 60% de los suelos indígenas en el planeta y una cuarta parte de estas regiones sufren una intensa presión por el aprovechamiento de recursos. Pese a esto, las poblaciones autóctonas habitualmente no cuentan con una representación suficiente en las investigaciones y en la determinación de políticas corporativas.
Un 25% de los territorios indígenas enfrentan una fuerte exigencia debido al aprovechamiento de recursos, de acuerdo con el reporte.
El documento indica que la totalidad de las compañías, abarcando a las entidades bancarias, poseen el deber de intervenir y estarían en condiciones de implementar acciones adicionales si el contexto resulta favorable. “Para el sector corporativo, estrechar el vínculo con el medio ambiente no representa una alternativa, sino una obligación. Resulta fundamental para su rendimiento económico, su éxito perdurable y la evolución estructural requerida para lograr un porvenir más equitativo y perdurable”, destaca Ximena Rueda, copresidenta de la Evaluación.
Rueda agrega: “Sin embargo, para evitar el 'falso ecologismo', es imprescindible que las empresas tengan estrategias transparentes y creíbles, que demuestren claramente sus medidas y cómo contribuyen a los resultados en materia de biodiversidad y que divulguen públicamente sus efectos y dependencias, así como sus actividades de presión”.

Dos tercios de la degradación ambiental son responsabilidad del sector privado y el tercio restante del sector público.

En la actualidad, el entorno imperante mantiene el estado de cosas, sin propiciar la evolución estructural indispensable para frenar y subsanar la disminución de la diversidad biológica. De esta forma, importantes subsidios que originan el deterioro de la naturaleza “se destinan a actividades empresariales con el apoyo de grupos de presión de empresas y asociaciones comerciales”.

Durante el año 2023, las corrientes monetarias internacionales de origen estatal y particular con repercusiones nocivas directas para el medio ambiente se cifraron en 7,3 billones de dólares, de los que la aportación privada constituyó 4,9 billones de dólares y el desembolso gubernamental en subvenciones dañinas para el ecosistema alcanzó cerca de 2,4 billones de dólares. 

Por el contrario, en 2023 se asignaron 220.000 millones de dólares de recursos financieros públicos y privados a iniciativas que apoyan la preservación y rehabilitación de la biodiversidad.

Esta cantidad supone únicamente el 3% de los subsidios y estímulos gubernamentales que fomentan prácticas corporativas nocivas o frenan acciones positivas para la biodiversidad. La sociedad, pues, emplea 33 veces más recursos financieros en la devastación del medio ambiente que en su preservación.

La actividad económica no debe hacerse en detromiento del preservación
La actividad económica no debe hacerse en detromiento del preservaciónIPBES

La senda hacia una economía sostenible

“Este informe se basa en miles de fuentes y reúne años de investigación”, con la intención de hallar un esquema unificado en el que se visualicen “tanto los riesgos de las pérdidas naturales para las empresas como las oportunidades que estas tienen para ayudar a revertir esta situación”, afirmó Matt Jones (Reino Unido), uno de los tres copresidentes del análisis.

Dicho texto se ofrece, por tanto, como una posibilidad para que las compañías y las entidades financieras, junto con las autoridades y la población civil, cuenten con mecanismos y estándares que les faciliten emprender acciones de relevancia hacia una evolución integral.

“Las empresas y otros agentes pueden optar por capitanear el camino hacia una economía mundial más sostenible o, en última instancia, arriesgarse a la desaparición... Tanto de especies de la naturaleza como, potencialmente, de la suya propia”, añade Jones.

Antonio Cerrillo Jodar

Antonio Cerrillo Jodar

Ver más artículos

Informador experto en temas ecológicos. Impulsor del Canal Natural. Escritor de 'Emergencia climática: Escenarios del calentamiento y sus efectos en España'. (Librosdevanguardia) [email protected]