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Omar Enfedaque (42), tras sufrir un paro cardíaco súbito: “Me dijeron que tenía el corazón de un hombre de 90 años y que no iba a sobrevivir”

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El paro cardíaco que lo envió a la UCI a los 30 años no fue el final, sino el comienzo de una nueva manera de ver la vida

El artista musical ha protagonizado uno de los últimos capítulos de 'Tengo un Plan'

El artista musical ha protagonizado uno de los últimos capítulos de 'Tengo un Plan'

@tengounplanpodcast / YouTube

A veces el corazón no solo falla en lo físico, sino que actúa como una especie de alarma vital. Un episodio así sacude la sensación de control y obliga a mirar la propia vida con una honestidad que normalmente evitamos. Muchas personas describen que, tras ese límite, cambia la escala de prioridades: se valora más el tiempo, las relaciones y el bienestar cotidiano. No es tanto un final como una grieta por la que entra otra manera de vivir, más lenta, más elegida y menos automática.

Omar Enfedaque es un deportista y artista musical que vivió en primera persona un paro cardíaco súbito causada por un problema en su corazón. Ha reflexionado sobre ello en una reciente aparición en el podcast 'Tengo un Plan': “Llegué a un hospital donde un hombre me dijo que tenía el corazón de una persona de 90 años y que me estaba muriendo”, empieza diciendo. 

Participantes en un Ironman en Calella 
Participantes en un Ironman en Calella Pablo Blazquez Dominguez / Getty

Después de pedir un segundo ingreso, buscando una segunda opinión, pidió encarecidamente que le colocaran un marcapasos temporal en la zona de la ingle: “No me pudieron dormir porque mis pulsaciones eran mínimas y había el riesgo de que no me volviese a despertar. “El dolor me devolvió a la realidad de nuevo”, cuenta. La situación de Omar empeoró cuando, dos días después de la intervención, el marcapasos salió de su sitio provocándole un dolor insoportable. El deportista cuenta que nunca olvidará las palabras de ánimo que le dedicó una de las doctoras que volvió a operar de urgencias esa noche: “Me dijo que me iba a salvar porque creía en mí mismo. Me puse a llorar porque ningún médico había creído en mí hasta la fecha”, cuenta emocionado.  Fue un instante de vulnerabilidad y esperanza que marcó un antes y un después en su vida, recordándole la fuerza de la fe en uno mismo frente a la adversidad.

Todos los comentarios entre los médicos comentaban que la situación de Omar era bastante complicada, pero él solo les pidió una sola oportunidad. Antes de volver a pasar por quirófano, le pidió una guitarra a su madre y compuso 'Jump the fence again' desde la cama de su habitación: “Decidí escribirla para volver a ver las vacas, los prados, correr y disfrutar de la vida. Se lo envié a varias personas y me pasé las siguientes horas llorando. Lloré porque a mí, cuando me preguntan por qué morí, siempre les digo que no fue mi corazón”, explica. Al día siguiente, los médicos comprobaron asombrados que, sin aparente explicación, su corazón volvía a latir sin ayuda. 

Este hallazgo nos muestra que todo aquello que sufrimos emocionalmente también puede afectar a un órgano como el corazón
Este hallazgo nos muestra que todo aquello que sufrimos emocionalmente también puede afectar a un órgano como el corazónGetty Images

Un estudio publicado en Resuscitation Plus en 2025 sobre personas que sobrevivieron a una parada cardiaca fuera del hospital encontró que la gran mayoría de los sobrevivientes (87 %) mostraron niveles significativos de crecimiento postraumático a los tres meses de seguimiento, incluyendo cambios positivos en la percepción personal, en las relaciones y en la forma de afrontar la vida tras la experiencia límite.  Este tipo de investigación muestra que, aunque las experiencias cercanas a la muerte son extremadamente estresantes, también pueden desencadenar una revalorización de la vida, nuevas prioridades y mayor fortaleza emocional, especialmente cuando se integran psicológicamente después del evento.

A raíz de esa experiencia, Omar aprendió que estaba encarando su vida hacia un camino que le dolía: “En esa época dejé de hablar con mi padre y tenía mucho dolor en el corazón. Era un tipo sano que hacía Ironmans, pero la chispa de la vida decidió que se apagara. La canción que compuse representaba esas ganas de volver a vivir y salir al mundo”, termina diciendo.  'Jump the fence again' es una canción que refleja sus ganas de volver a vivir, de reconectar con el mundo y de transformar un momento límite en un impulso para retomar el control de su vida. 

Christian Jiménez

Christian Jiménez

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Escritor experto en plataformas sociales, tecnología, corrientes virales y el ámbito del espectáculo