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Noemí Navarro, madre de un hijo con autismo: “Lloraba en el suelo preguntando si algún día me llamaría mamá”

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Un testimonio personal sobre la adaptación y el acompañamiento de un niño con autismo

Noemí Navarro en un momento del podcast conducido por Alex Fidalgo

Noemí Navarro en un momento del podcast conducido por Alex Fidalgo

@Loquetudigas / Youtube

El autismo sigue siendo un tema que a veces se toca con cuidado, pero hablar de él es más necesario que nunca. Conocer historias de personas en el espectro, especialmente aquellas cercanas a nosotros, ayuda a entender sus retos, sus talentos y a derribar ideas preconcebidas. No se trata solo de estadísticas: se trata de vidas, de experiencias reales que merecen ser escuchadas.

Noemí Navarro es una creadora de contenido, madre y fundadora de MadreTEA, una comunidad y plataforma de apoyo para familias con hijos autistas y personas con diagnóstico tardío de autismo. Nació de su propia experiencia personal al transitar el camino tras el diagnóstico de su hijo, y a partir de ahí construyó un espacio de acompañamiento, recursos y visibilidad para otras familias que enfrentan situaciones similares. En una entrevista en el podcast Lo que tú digas, Navarro ha reflexionado sobre su experiencia personal y lo que aprendió personalmente. 

Una niña con autismo cogida de la mano de su madre
Una niña con autismo cogida de la mano de su madreGetty Images

Es algo con lo que vivirás toda la vida; no se cura porque no es una enfermedad, sino una forma de comunicarte y relacionarte con el mundo

Noemí Navarro, madre de un hijo con autismo

Cuando habla de autismo, Noemí lo define como una manera de recibir la información del exterior: “Es algo con lo que tú vas a vivir toda la vida. No se cura porque no es una enfermedad, es una manera en la que tú te comunicas y relacionas con el entorno”, explica y añade que entenderlo así nos invita a valorar la diversidad y a aprender de otras formas de ver y sentir el mundo.

Noemí conoció el diagnóstico de su hijo hace siete años y lamenta que en esa época no se tuviera el acceso a la información que existe hoy en día: “Intentaba buscar, pero todo era muy difuso y estaba en un lenguaje que daba mucho miedo por su rigidez”, empieza diciendo. A partir de ese momento, inició su lucha por intentar allanar el camino y hacerlo más transitable.

Todo comenzó cuando la escuela de infantil en la que estaba Mateo, el hijo de Noemí, decidió hacer una llamada pidiendo hacer unas pruebas de audición, porque no respondía a su nombre. Los resultados demostraron que escuchaba perfectamente y que no había ningún problema. Pocos meses más tarde, los maestros pidieron otra prueba de la vista, porque Mateo no parecía poder enfocar bien. De nuevo todo estaba correcto. Finalmente, cuando el pequeño tenía 15 meses, los docentes pidieron una cita con Atención Temprana. Se trata de un conjunto de servicios y estrategias diseñados para identificar y apoyar a niños pequeños (generalmente hasta los 6 años) que presentan algún retraso en su desarrollo o riesgo de padecer dificultades físicas, cognitivas, emocionales o sociales.

Salud prioriza la detección precoz del Autismo en el I Plan de Atención Temprana 
Salud prioriza la detección precoz del Autismo en el I Plan de Atención Temprana JUNTA DE ANDALUCÍA / Europa Press

Un coordinador, un terapeuta y un logopeda se reunieron con Noemí para realizarle una serie de preguntas: “Entonces, las preguntas eran del tipo... ¿Tu hijo señala? ¿Tu hijo sonríe? ¿Tu hijo responde a su nombre? ¿Tu hijo tiene un gesto recíproco cuando te mira? Y demás. Y es verdad que había muchos noes, pero yo tampoco entendía por qué era tan importante que Mateo no señalara. Luego, con el tiempo, aprendí que cuando un bebé no tiene vocabulario todavía, el primer hito de comunicación es señalar. El diagnóstico de los especialistas fue decirnos que Mateo tenía un retraso madurativo”, afirma. Cada niño tiene su propio ritmo y lo importante no es compararlos, sino apoyarlos y acompañarlos desde la comprensión y el cariño, celebrando cada pequeño avance y cada forma de comunicarse que encuentre a su manera.

La recomendación de los especialistas fue la de pedir terapia privada: “Recuerdo que nos dijeron que por la pública tardaremos como unos nueve meses, un año, en que tengáis algún tipo de terapeuta, pero si sois por la privada, podéis empezar hoy”, explica.

El diagnóstico de autismo fue difícil de asumir por Noemí, porque consideraba que se trataba de un niño independiente y feliz: “La terapia con niños autistas suele incluir juegos, ¿no? Yo, al principio, pensaba que estaba tirando el dinero”, explica. La situación se agravó cuando comprobaron que Mateo cumplió los dos años y todavía no hablaba. 

Una niña con autismo, mirando por la ventana mientras un peluche se encuentra en su espalda 
Una niña con autismo, mirando por la ventana mientras un peluche se encuentra en su espalda Shutterstock

Con el tiempo, aprendí que cuando un bebé no tiene vocabulario todavía, el primer hito de comunicación es señalar

Noemí Navarro, madre de un hijo con autismo

Uno de los rasgos que más llama la atención del autismo es la dificultad para la comunicación verbal. Muchas personas dentro del espectro son no verbales, y eso no significa que no puedan expresar ideas, emociones o necesidades; simplemente utilizan otras formas de comunicación, como gestos, pictogramas, dispositivos de comunicación aumentativa o incluso lenguaje escrito.

Noemí recuerda esa etapa con especial frustración y dolor: “Me acuerdo que estábamos en el suelo, yo lloraba y lloraba. Quiero saber si algún día me llamaría mamá, o sea, ¿no? Y me acuerdo que el especialista me dijo que no me tenía que preocupar que Mateo hable o no, sino que pueda tener una vida plena. No una vida plena como tú la esperas, sino como él la espera”, cuenta.

Pensar en las cosas que quería para su hijo y tener una manera de conseguirlas ayudó a conseguir un poco de paz: “Salí muy removida de aquella reunión, pero me curó un poquito el alma, la verdad, aquella conversación la recuerdo siempre”, confiesa. Actualmente, Mateo tiene 9 años y habla con un lenguaje un poco más limitado que el de su hermana de 7 años: “Mateo tiene frases mucho más cortas, conceptos mucho más pequeños, mucho más sencillos, pero yo sé perfectamente lo que me está queriendo decir, es que lo entiendo perfectamente”, termina diciendo. 

Los dos síntomas más característicos del autismo son los problemas para comunicarse y para establecer relaciones sociales interactivas
Los dos síntomas más característicos del autismo son los problemas para comunicarse y para establecer relaciones sociales interactivasTerceros

En el curso escolar 2023‑2024, que es el último con cifras oficiales disponibles en 2025, hay 91. 877 alumnos con trastorno del espectro del autismo (TEA) en educación no universitaria. Esta cifra representa alrededor de 1,1 % del alumnado total y, cerca del 81 % son niños, siendo el grupo con TEA más numeroso entre los alumnos con necesidades educativas especiales asociadas a discapacidad. Ese número de alumnos con autismo ha aumentado casi un 18 % respecto al curso anterior y representa el 31,37 % del total del alumnado con discapacidad, confirmando la tendencia de crecimiento en la identificación de TEA entre niños y niñas en España.

Toma nota

Datos clave sobre la detección del autismo

1

En España los primeros signos de autismo (TEA) suelen aparecer entre los 18 y 24 meses, pero la edad media en la que realmente se diagnostica suele superar los 5 años, lo que indica un retraso importante entre el inicio de los síntomas y el diagnóstico clínico efectivo; esto limita el acceso temprano a intervenciones que favorezcan el desarrollo del niño

2

Un análisis epidemiológico recoge que en regiones como Canarias y Castilla y León la prevalencia estimada de TEA en niños de 18 meses a 3 años ronda entre 0,6 % y 0,9 %, y en Cataluña se observó una prevalencia general de 1,23 % para menores de 2–17 años con mayores tasas en niños de 2–5 años, reflejando tanto la existencia de diagnósticos a edades tempranas como la variabilidad regional y temporal en la identificación de casos.

3

La detección temprana se ve reforzada mediante cribado sistemático en controles pediátricos, utilizando herramientas como el M-CHAT-R/F entre los 18 y 24 meses, capaces de identificar hasta un 60 % de niños con riesgo de TEA antes de los 2 años, facilitando intervenciones tempranas que mejoran la comunicación y habilidades sociales.

Christian Jiménez

Christian Jiménez

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Escritor experto en plataformas sociales, tecnología, corrientes virales y el ámbito del espectáculo