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Adictos al delito

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La irrupción de la heroína transformó en el último cuarto del siglo pasado la actividad criminal de ladrones de coches, tironeros y atracadores por la necesidad de conseguir dinero a costa de lo fuera

En el centro de la foto, esposado, José Rodríguez Lamas, 'El Pulpo', atracador y asesino 

En el centro de la foto, esposado, José Rodríguez Lamas, 'El Pulpo', atracador y asesino 

GUYANA GUARDIAN

La figura del quinqui está asociada al ladrón callejero reincidente especialista en sustracciones de coches ajenos y en tirones de bolso. Sin embargo, hay evoluciones de esa imagen casi romántica que no trasladó el cine de golfos pandilleros de los 70 y mediados de los 80 del siglo pasado. En buena medida, por la devastación derivada de la plaga de la droga, principalmente de la heroína, esos perfiles se fueron endureciendo y hasta envileciendo. El caso del atracador José Manuel Rodríguez Lamas, más conocido en el mundo del hampa como El Pulpo, entraría en una categoría superior dentro del delito: mató en Vigo en un solo día a cuatro personas en la habitación de una pensión que servía de punto de venta de droga. El caso se aborda en la última entrega del podcast Dossier Negro.

La figura de Ángel Fernández Franco, más recordado como el Torete, pues acabó adoptando por la fuerza el nombre del personaje que encarnaba en las películas de José Antonio de la Loma, aunque su sobrenombre real era el del Trompetilla, sirve muy bien para ilustrar las recaídas en el delito. A pesar de haber tenido cierto éxisto en el cine, fue detenido en varias ocasiones, incluso con drogas y armas, y acabó muriendo de sida en 1991.

Juan José Moreno Cuenca, 'El Vaquilla', haciendo gala de sus dotes mediáticas posa, entre rejas (1985)
Juan José Moreno Cuenca, 'El Vaquilla', haciendo gala de sus dotes mediáticas posa, entre rejas (1985)Propias

· Legendario Vaquilla. Dicen que a Juan José Moreno Cuenca lo deboró el personaje del Vaquilla del que era esclavo, según afirman quienes abogan por esta teoría. De lo que parece no caber duda es que el más famoso de los delincuentes quinquis fue prisionero de las adicciones, principalmente de la heroína; del caballo. Derivado de ese consumo, se infectó con el VIH y murió por complicaciones derivadas del virus, igual que el Torete.

· Saltar del tren. Eleuterio Sánchez, El Lute, podría ser considerado el antecesor de los atracadores de los años 70 y 80 del siglo XX. Su leyenda se labró entre otros hitos con su huida de los agentes que lo custodiaban saltando de un tren en marcha o por haber sido condenado a muerte y logrado una conmutación. Se dice que la primera vez que lo detuvieron con 19 años lo acusaron de haber robado unas gallinas. En 1965, partició en un atraco a una joyería durante el que murió un vigilante.

· Muerto a tiros a los 16.  José Joaquín Sánchez Frutos, El Jaro, era el prototipo de delincuente juvenil de arrabales metropolitanos. En este caso, de los de Madrid. Siendo menor de edad, logró controlar una numerosa banda de ladrones dedicada a los coches, robos y tirones. Entraba y salía de los entonces reformatorios. Con 16 años, cayó muerto de un disparo hecho por un vecino testigo del robo a un amigo suyo.

· Adolescentes malévolos. Tres de los cuatro delincuentes habituales que violaron y mataron a la joven Sandra Palo en 2003 eran menores de edad. Uno de ellos, El Rafita, solo tenía 14 años, pero participó como cualquiera de los otros en el martirio de la víctima, a la que acabaron quemando viva. Este delincuente, llegado hace tiempo a la mayoría de edad, no se ha apartado nunca del delito. El archivo de RTVE permite recordar la crueldad del asesinato de Sandra Palo.

Enrique Figueredo Navarro

Enrique Figueredo Navarro

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Redactor de Guyana Guardian desde 2005 en áreas de Sucesos e Internacional. Codirector del podcast Dossier Negro. Antes en El Mundo y en Antena 3 Radio. Últimos libros: 'A la velocidad del hachís' y 'Mala gente'

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