Excusas demoníacas
Newsletter 'Dossier Negro'
Las supuestas injerencias del diablo esgrimidas en sucesos atroces responden en ocasiones a la locura del autor o a una estrategia de las defensas

Representación pictórica lucifernia

No resulta infrecuente encontrarse en el catálogo de crímenes atroces y asesinatos en serie referencias a supuestas injerencias demoníacas que han tenido más o menos influencia en los hechos. Sin embargo, y sin entrar en cuestiones religiosas sobre su existencia o no, lo cierto es que las presuntas acciones inspiradas por el demonio han sido muchas veces viles excusas del criminal en un intento de sustraerse a la acción de la justicia. En otros casos, el convencimiento de la intervención del maligno ha desencadenado enormes tragedias. El intento de José Fernández Pareja, el asesino de la Alhambra, por tratar de descargar la responsabilidad de sus actos en que eran órdenes del diablo no le sirvió de nada, como se explica en la última entrega de Dossier Negro.
En cambio, el caso de Álvaro Bustos, conocido también como el exorcista de Córdoba, fue todo lo contrario. Ocurrió en 1987. Este antiguo cantante del grupo musical Trébol mató a su padre clavándole una estaca en el corazón. Creía que su progenitor estaba poseído por el demonio y se sentía en la obligación de extirpar esa presencia luciferina. Tras escuchar a los peritos psiquiátricos, el tribunal lo declaró inimputable y lo ingresó en una institución mental.

· Masacre en Tenerife. La matanza que Harald y su hijo Frank, de 16 años, cometieron en Santa Cruz de Tenerife en 1970 permite pocas comparacioens. El menor declaró que su madre y sus hermanas, con las que regularmente mantenía relaciones incestuosas, “estaban poseídas por el demonio”. Lo cierto es que él y su padre las mataron en una orgía de sangre. Fueron tres víctimas. Solo una de las hermanas se salvó al encontrarse en el trabajo. En el momento de nacer Frank, su padre dijo que ese niño era el Mesías. Fueron absueltos por trastorno mental.
· Delirio en el Albaicín. En 1990, la reunión en Granada de una familia con fuertes creencias espiritistas y convencida de que ciertos parientes fallecidos se comunicaban con ellos a través de alguno de sus miembros con capacidades de medium acabó con la muerte de una mujer. Encarnación Guardia falleció tras someterse voluntariamente a un falso exorcismo con el que pretendieron extirparle al Maligno que, según ellos, habitaba en su vientre. La víctima ni siquiera estaba embarazada.
· Inocencia rasgada. Rosa Gonzálvez Fito sometió a su hija de 11 años a un ritual espiritista con el objetivo de que abortara. Estaba convencida de que su pequeña había quedado embarzada del demonio. Contó con la ayuda de otras dos mujeres dominadas también por un cuadro delirante. Durante las maniobras que llevaron a cabo sobre el cuerpo de la menor, a la que extrajeron segmentos viscerales, la pequeña murió desangrada. Ocurrió en Almansa en 1990. Fueron ingresadas en un psiquiátrico.
· Falso vampiro. Richar Chase estaba obsesionado con beber sangre. Además, practicaba el canibalismo con sus víctimas. Decía que si no actuaba como un vampiro, Satanás le deboraba los órganos. Mató a seis personas en California a partir de 1977. El tribunal lo consieró imputable y el jurado lo condenó a muerte. Antes de su ejecución falleció en la cárcel. Está disponible en Amazone Prime una película inspirada en estos hechos.