Sociedad

Itziar Prats, madre de dos niñas asesinadas por el padre: “Obligar a conciliar con el agresor es de las mayores perversiones del sistema”

Violencia vicaria

 El marido de esta psicóloga asesinó a sus dos hijas, de seis y dos años, en pleno proceso de separación en 2018. Hoy divulga contra la violencia de género con el proyecto 'El latido de las mariposas'

Itziar Prats es madre de Nerea y Martina (6 y 2 años), que fueron asesinadas en 2018 por el padre

Itziar Prats es madre de Nerea y Martina (6 y 2 años), que fueron asesinadas en 2018 por el padre

Dani Duch

El 25 de septiembre de 2018 el aún marido de Itziar Prats (Getxo, 1975) mató a las hijas de ambos, Nerea y Martina, de 6 y 2 años en Castellón. El asesino se tiró luego por la ventana. En pleno proceso de separación, la custodia había sido entregada a la madre, que denunció que el padre había amenazado con matarlas. No la escucharon, ni a ella, ni a las niñas. Después de incinerar a sus hijas y recoger algunos pocos recuerdos, esta psicóloga regresó a Madrid, ciudad en la que había vivido prácticamente desde su nacimiento. Pocas semanas después se empezó a gestar junto a Isabel Gallardo Latido de las mariposas, un proyecto social y educativo que busca promover en escuelas y en aquellos lugares en los que las quieran escuchar la igualdad y, especialmente, luchar contra todo tipo de violencia. Este fin de semana, Prats participa en el IV Encuentro Estatal Violencia Vicaria y Violencia de Género Institucional en España, que denuncia que “miles de niños y niñas en nuestro país son obligados a convivir con padres maltratadores”. Ayer, día de la inauguración, un hombre mató a su hija de 13 años y después se suicidó en Bilbao

¿Cómo está?

Regular. Ahora mismo, de baja. El cuerpo me ha pedido parar.

¿Le costó aceptar la propuesta de estar en el encuentro?

Nos pidieron participar presentando el proyecto Latido de las mariposas. Pero el encuentro en sí me produce bastante dolor.

¿Qué reivindican?

El juez consideró que yo no tenía perfil de víctima y que él era un pobrecito  y a mis hijas no se las escuchó ”

Itziar Prats

Madre de Nerea y Martina

Educar y sensibilizar en valores visibilizando también la violencia vicaria porque el origen del proyecto es ese. A lo largo de nuestra vida tenemos situaciones de violencia que se han normalizado y que tenemos que evitar. Cuando podemos vamos a escuelas. Hacemos colaboraciones con quien quiera: con asociaciones, con ayuntamientos, centros de mayores, asociaciones de mujeres. Y hay muchas mujeres que tejen mariposas.

La idea del encuentro es dar voz a las víctimas. ¿Se las escucha?

¿Qué te digo? Creo que en muchos casos nos oyen, pero no nos escuchan. Otras nos escuchan, pero tengo la sensación que no se transforma en algo tangible. Ha habido muchos cambios a nivel legislativo de violencia vicaria y recientemente se ha incluido en el Pacto de Estado, pero a la hora de la verdad, es decir, en un juzgado, la violencia vicaria prácticamente no existe. No se puede demostrar, en teoría. El interés supremo es el de la figura paterna, el del menor ha desaparecido hace mucho. A los niños y niñas no se les escucha. Las personas que trabajen con violencia vicaria deberían estar muy sensibilizadas con el tema, tener perspectiva de género y conocer el ciclo de la violencia. Porque al final caemos en estereotipos que están muy marcados y no son la realidad. Y le hacemos un flaco favor a las víctimas revictimizandolas, no creyéndolas… Muchas mujeres desisten o se frustran… Es verdad que hay cosas que son difíciles de demostrar, pero creo que muchas veces no se tienen en cuenta pruebas, testimonios, mensajes de niños… simplemente por el hecho de ser mujer y niño. Si eres hombre, la escucha es diferente.

A usted no la escucharon.

El juez consideró que no tenía perfil de víctima y que él era un pobrecito (silencio) y a mis hijas no se las escuchó ni se las tuvo en cuenta.

Prats es psicóloga y después del doble asesinato regresó a Madrid cerca de su familia
Prats es psicóloga y después del doble asesinato regresó a Madrid cerca de su familiaDani Duch

¿Socialmente cree que se sabe qué es la violencia vicaria?

Creo que no. El concepto que hay es como que hay un conflicto familiar. Y no es lo mismo eso que una situación de superioridad de una persona dentro de la familia que en este caso es el padre (silencio) No me gusta decirle padre, pero bueno. Hay una diferencia de poder y entonces ni se puede mediar ni se pueden hacer muchas cosas que se están imponiendo a nivel judicial. Mis hijas han muerto y no voy a volver a recuperarlas nunca, pero la violencia vicaria que se vive día a día hace daño principalmente a los niños y niñas. Luego van creciendo y en la adolescencia es terrible lo que se le hace … Hay muchas madres que pierden a sus hijos porque el padre lo arrastra hacia su lado para hacerle daño a la madre… Las instituciones están viendo un conflicto familiar porque no ha habido una denuncia. Posiblemente, no lo ha hecho porque ha considerado que no se la va a creer.

En la mayoría de casos la violencia vicaria empieza cuando la mujer decide separarse. Fue también su caso.

Sí. En el momento en el que ven perdido el dominio es cuando aparece otro tipo de violencia. Si cedes, no pasa nada. Pero cuando se marcan unos límites claros y no van en la línea de esta relación que él ha marcado, empieza un aumento de violencia brutal.

¿El problema es que a veces no hay respaldo judicial?

Totalmente. El juzgado de violencia de género debería estar totalmente especializado, saber lo que es la violencia, que parece que en algunos lo desconocen. Y saber que los violentos son manipuladores natos que han aprendido a hacerlo muy bien. Si no no caeríamos en sus redes.

Muchas veces no se tienen en cuenta pruebas, testimonios, mensajes de niños…  por el hecho de ser mujer y niño. Si eres hombre, la escucha es diferente.

Itziar Prats

Desde 2021 la LOPIVI protege a madres e hijos, pero la sensación es que a veces están a expensas del juez que les toca.

Sí… depende de la empatía, formación… Y no solo el juez o la jueza, también el fiscal, los abogados… Habría mucho que hablar de los abogados del turno de oficio. En muchas ocasiones las madres no tienen para pagar un abogado y también se supone que hay un cuerpo especial de abogados de oficio para la violencia y tampoco tienen el conocimiento que deberían tener. Muchos casos se inician con un abogado de oficio sin conocimiento y eso marca todo el procedimiento. Cuando se empieza mal es muy difícil cambiar esa imagen o esa perspectiva.

¿La jueza Isabel Giménez, que participa en el encuentro, da un poco de esperanza o desalienta porque son pocos?

Las dos cosas. Tener juezas así es importante y deberían ser ejemplo para el resto porque por desgracia son mayoría los que no están haciendo bien las cosas. Es una violencia estructural. La judicatura tiene una formación muy patriarcal y cambiar eso cuesta mucho. Y a veces hay incluso retrocesos porque interviene el color político. ¡Estamos hablando de vidas de niñas y niños! Este es un punto importante porque no vemos a la persona que hay ahí. Vemos una cantidad de características que tenemos estereotipadas.

Aún es incipiente abordar la violencia vicaria desde el ámbito educativo ¿Qué aspectos se pueden abordar?

Es fundamental la educación en valores. En control de emociones, el conocimiento sobre ellas. Como personas, tenemos unos aprendizajes que afectan a nuestra vida. Si somos capaces de empatizar con el otro es más sencillo que entienda qué le está pasando y pueda abordarlo de una manera sana. Es verdad que la presión social hace mucho. Estamos viendo que hay mucha agresividad y muchas veces en grupo y de manera individual también. Es fundamental empezar en la educación a señalar estos comportamientos, estas conductas que no son ni sanas, ni normales, ni naturales.

¿Cómo es su vida ahora?

Mi cabeza me ha pedido parar. Necesitaba estar tranquila. Ahí voy… Más directamente que a mí no le ha afectado a nadie, pero hay un entorno enorme de personas a las que afecta la violencia vicaria extrema. Los niños y niñas que son asesinados tienen amigos, van al colegio, tienen profesores, tienen primos, tíos… La psicóloga me dijo que es como una bomba expansiva: cae en un punto, pero se extiende de tal manera que llega a muchísima gente. El daño que provoca un asesinato de violencia vicaria es enorme. Si no estás implicado en él, ves la noticia y a los días se te olvida, pero si no ¡madre mía el daño tan grande que produce!

¿Tuvo ayuda psicológica?

Sí. En Castellón estuve en el servicio de violencia 24 horas y me trasladaron al de Madrid. Pero me he tenido que buscar una psicóloga privada porque la atención en estos sitios es muy buena pero muy escasa. Hay muy pocos profesionales para tantas víctimas. Y te hablo de Madrid y de Castellón porque sé que en algunas provincias estos servicios ni existen. Hay víctimas de violencia vicaria extrema que han tenido unas sesiones y ya está. Llevo casi siete años en terapia. Es muy necesario que tengamos esta ayuda y este apoyo porque vivir así es muy difícil.

La ayuda psicológica es buena, pero muy escasa. Hay pocos profesionales para tantas víctimas

Itziar Prats

Tres años después de que su exmarido…

No llegamos a divorciarnos. Llegó antes el asesinato que el juicio de divorcio.

Tres años después, el Estado le reconoció que quizás la protección había sido textualmente “insuficiente e inadecuada”. ¿Cómo vivió esa especie de confesión de culpa?

Contrariamente a lo que pensaba, muy mal. Me enfadé mucho. Pensé “gracias por reconocerlo, pero yo ya lo sabía”. Ahora incluso estoy peor porque a día de hoy se está repitiendo la misma historia y lo que me decían que se hacía mal, se sigue haciendo mal… No me consideraron víctima, no tuvieron en cuenta las pruebas que presenté, no escucharon a las niñas… Y seguimos sin escuchar a los niños, sin admitir pruebas que tienen mujeres, minimizando el riesgo por falta de recursos. Si no protegemos a quien hay que proteger, reconocer que lo hacemos mal, de poco sirve. Sé que es muy difícil y no va a ser un cambio de hoy para mañana. La ley ya contempla que ningún agresor por estar denunciado tiene derecho a visitas y muchísimos las tienen incluso con sentencia de violencia. Y obligar a niños y mujeres a tener una conciliación con su agresor es de las mayores perversiones que hay en este sistema. Me parece aberrante.

Dejó Castellón ¿Mantiene el contacto con el entorno?

Sí. Con el colegio, con la profesora de Nerea y otros profesores, con madres. También con compañeros de trabajo. Lo que no he hecho es volver y no sé si lo haré algún día.

Por su labor de divulgación supongo que muchas mujeres se ponen en contacto con usted ¿Qué le dicen?

Algunas me contactan para mostrar su apoyo y otras buscan ayuda porque están viviendo una situación de violencia. También me escriben hombres. Y esto es importante, porque si no entramos aquí todos, tenemos un serio problema. A las mujeres víctimas que me escriben las intento poner en contacto con lugares en los que las puedan asesorar porque no me dedico a esto y además a mí no me hace bien. 

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