Los Mossos d’Esquadra y la Guardia Civil efectuaron ayer el registro de las dependencias del laboratorio IRTA-CReSA (Centro de Investigación en Sanidad Animal), que está en el punto de mira a raíz del brote de la peste porcina africana detectado en jabalíes de Collserola. El operativo se inició a las 9.00 horas y se prolongó hasta las diez de la noche.
La alerta sanitaria decretada ha comportado la declaración de 91 municipios como zona infectada y la implantación de diversas medidas de contención para evitar el contagio de la cabaña porcina. A la vez, las administraciones han hecho un gran despliegue diplomático para atenuar el veto a las exportaciones de los productos del porcino.
Los Mossos d'Esquadra, junto con la Guardia Civil, durante el registro en las instalaciones de
Han recogido o copiado los registros de las actividades en las que se usaron los virus
La acción de los Mossos d’Esquadra y la Guardia Civil fue ordenada por el Juzgado de Instrucción número 2 de Cerdanyola del Vallès, en el marco de unas diligencias declaradas secretas.
La justicia está investigando como un posible delito contra el medio ambiente el origen del brote de la peste porcina africana detectado a finales de noviembre en Collserola, ante las sospechas de que la cepa proceda del laboratorio IRTA-CReSA, adscrito del Departament d’Agricultura. Este laboratorio se ha situado en el centro de las sospechas pues los primeros jabalíes muertos infectados aparecieron cerca de sus instalaciones y se sabe que experimentaba con el virus.
La variante genética del virus de la peste porcina africana detectado en los jabalíes de Collserola no guarda relación con los tipos de virus hallados y secuenciados a disposición en los bancos de datos (grupos genéticos 2 al 28). Por el contrario, es un grupo nuevo (el 29), similar al grupo 1, que circuló en Georgia en el 2007, y que se suele emplear con frecuencia en infecciones experimentales para realizar estudios del virus o para evaluar la eficacia de las vacunas.
Exhaustivo registro
El exhaustivo registro policial del IRTA-CReSA tiene varios objetivos. Por una parte, se da por hecho que los efectivos de Mossos d’Esquadra y de la Guardia Civil han recogido o copiado los registros (ficheros, archivos) de las actividades llevadas a cabo en los últimos meses (o incluso años) en los que se han utilizado virus de la peste porcina africana (en cualquiera de sus cepas o variantes).
Los ficheros de una instalación de confinamiento biológico como esta (situada en Bellaterra, la única en Catalunya que cuenta con laboratorios de alerta biológica con nivel de seguridad 3) son muy detallados y deben permitir que se conozca con exactitud el tipo de actividad o experimento llevado a cabo en cada momento.
También deben dar cuenta del personal que intervino o fue autorizado, el material vírico o vacunal utilizado, los animales o tejidos con los que se realizaron estas pruebas, las operaciones de seguridad y la compañía y método de destrucción de los restos o residuos.
Estos archivos también deben servir para dilucidar de dónde se obtuvieron las muestras de virus (con detalle de la variante o cepa) y quién fue el responsable de investigación (que no necesariamente es el personal propio del CReSA).
El registro debe revelar quién intervino, así como el material vírico o vacunal y los animales usados en las pruebas
Este laboratorio cuenta una unidad de biocontención de 4.500 m2, seis laboratorios de nivel de bioseguridad 3 y 12 boxes experimentales independientes.
En estas instalaciones, así como en su Plataforma de Bioimagen y sus 15 laboratorios de seguridad nivel 2, se llevan a cabo de forma constante investigaciones y experimentos del propio CReSA (que en la actualidad tiene en nómina 10 expertos dedicados a la peste porcina africana) pero también de empresas, universidades u otros centros de investigación.
Por otra parte, en los archivos de este centro se debe guardar información sobre todo el material vírico que se conserva en sus almacenes de seguridad. Estos inventarios deben coincidir con el material (muestras reales) que existente en el centro.
La actuación ordenada por la juez de Cerdanyola ha requerido el uso de equipos de seguridad biológica y la aplicación de protocolos específicos por tratarse de instalaciones y material (virus, prototipos de vacunas y tejidos de animales) con riesgo para el medio ambiente y la fauna. La recogida de muestras ha contado con la participación, en este sentido, de expertos los Tedax-NRBQ de la Policía Nacional (especialistas en acciones seguras con sistemas nucleares, radiológicos, bacteriológicos y químicos).
La justicia está investigando un posible delito ocasionado sobre el medio ambiente
La intervención judicial hace pensar que ha incluido el encargo de recoger muestras o hisopos (bastoncillos utilizados para recoger muestras para su posterior estudio) de varios de los virus o prototipos de vacunas de PPA presentes en los laboratorios o almacenes del CReSA.
Esta investigación judicial va en paralelo a la auditoría que la Generalitat ha encargado para determinar si el brote pudo originarse en el propio IRTA-CReSA o en otro centro de investigación.
Intervención policial
El Govern admite que “ni puede confirmar ni desmentir” el origen del brote
La portavoz de la Generalitat, Sílvia Paneque, ha pedido “prudencia” sobre el origen de la peste porcina africana, pues con la información que se maneja “ni se puede confirmar ni se puede desmentir” la hipótesis de que el foco haya sido la fuga de un virus del CReSA.
Los responsables del IRTA-CReSA expresaron ayer su “compromiso” de prestar “plena colaboración con las autoridades competentes -judiciales, administrativas, científicas y europeas- para garantizar una investigación rigurosa, transparente y basada en criterios técnicos y científicos”. “Continuamos colaborando con la máxima confianza, transparencia y vocación de servicio público para contribuir a esclarecer el origen del brote de la peste porcina africana”, dijeron,
Las variantes con las que se ha estado trabajando en este centro en los últimos años
Las muestras del virus del PPA recogidas pueden corresponder a las distintas variantes con las que se ha estado trabajando en este centro en los últimos años. Aunque por lo general se destruyen los tejidos y materiales al finalizar cada experimento, también es habitual mantener pequeñas muestras para posteriores comprobaciones o seguimiento de la investigación. Entre los virus presentes -en condiciones de seguridad- en el CReSA se encuentran obviamente los conocidos como Georgia 2007/1, utilizado actualmente en investigación científica como referencia del virus de PPA en la Unión Europea y muchos otros puntos del planeta. Pero el Georgia 2007/1 no es el único. Por ejemplo, en el CReSA se ha trabajado también con la variante Arm/07/CBM/c2 (cuyas primeras muestras fueron localizadas en Armenia en 2007).
Además en este centro es muy probable que se conserven diversas variantes de PPA modificadas genéticamente con el objetivo de desarrollar prototipos de vacuna contra la PPA. Por ejemplo, el prototipo desarrollado en el proyecto europeo VAX4ASF -New Technologies for African Swine Fever- que lidera la empresa biotecnológica Hipra (con sede en Amer, Girona) y que tenía programado poner a prueba su eficacia en 2026.
Una de las dudas que se mantienen es que no existen pruebas que inculpen directamente al CReSA porque la variante encontrada en los jabalíes muertos ha sido catalogada como nueva (de su existencia no se tenía conocimiento en ninguna parte del mundo hasta ahora), la Georgia 2007/29. Es una simple hipótesis -por el momento indemostrable- pero no se puede descartar que esta variante Georgia 2007/29 haya surgido como mutación en los jabalíes de Collserola a partir de la Georgia 2007/01, puesto que, como indicó el ministerio de Agricultura, ambas son muy similares.
Tampoco se puede descartar otra hipótesis (igualmente no comprobable con los datos conocidos hasta la fecha): que la variante Georgia 2007/29 haya surgido por una mutación provocada en las modificaciones genéticas que se llevan a cabo para el desarrollo de un prototipo de vacuna.
Las muestras recogidas en la actuación policial y la intervención judicial pretenden, precisamente, conocer detalles que pueden aclarar y consolidar alguna de las hipótesis. En todo caso, la actuación judicial no supone en absoluto ninguna acusación, ni puede ser utilizada para culpabilizar al IRTA-CReSA, sus directivos o sus investigadores.



