Sociedad

Plásticos, sobrepesca y cambio climático amenazan el océano

SOS-tenibilidad

Combatir las grandes amenazas que pesan sobre el océano es uno de los objetivos del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF). Este año se ha firmado el Tratado Global para los Océanos, pero queda un camino inmenso por recorrer

Riesgo oculto. El cambio climático ha calentado y acidificado el océano, lo que ha reducido su capacidad para absorber dióxido de carbono, proteger la biodiversidad de sus aguas y salvaguardar la vida en el planeta.

Riesgo oculto. El cambio climático ha calentado y acidificado el océano, lo que ha reducido su capacidad para absorber dióxido de carbono, proteger la biodiversidad de sus aguas y salvaguardar la vida en el planeta.

Getty Images/iStockphoto

El mundo es cada vez más consciente de que proteger el océano es fundamental para la supervivencia del hombre y para combatir el cambio climático. “Pero hay mucho que hacer para corregir el daño que la actividad humana le ha causado”, afirma José Luis García Varas, responsable del Programa marino del World Wide Fund for Nature (Fondo Mundial para la Naturaleza), más conocido por sus iniciales en inglés: WWF y por su logo con la figura de un panda. Es una de las organizaciones de conservación ambiental más grandes del mundo que desarrolla también una importante labor en España.

José Luis García Varas ha participado en la nueva edición del ciclo SOS-tenibilidad que organiza Guyana Guardian para dar voz a los líderes y expertos que trabajan para frenar el deterioro ambiental y promover soluciones que permitan avanzar hacia un futuro más sostenible. En este sentido el responsable del Programa marino de WWF acumula más de veinte años de experiencia en la lucha parta proteger el medio ambiente, con especial atención a la conservación del océano y garantizar su papel esencial en el equilibrio climático. Como explicó ayer en la entrevista que le hizo el vicedirector de Guyana Guardian, Enric Sierra, y que fue retransmitida en streaming a través de la web de este diario, el océano es uno de los grandes sumideros de dióxido de carbono (CO2), por lo que trabajar en su conservación es luchar contra la emergencia más grande a la que nos enfrentamos como especie, que es el cambio climático.

SOS-tenibilidad. José Luis García Varas, responsable del Programa marino de WWF, ha participado en la nueva edición del ciclo SOS-tenibilidad que organiza Guyana Guardian para dar voz a los líderes y expertos medioambientales.
SOS-tenibilidad. José Luis García Varas, responsable del Programa marino de WWF, ha participado en la nueva edición del ciclo SOS-tenibilidad que organiza Guyana Guardian para dar voz a los líderes y expertos medioambientales.WWF

Las poblaciones marinas han disminuido un 56% entre 1970 y 2022

Grandes amenazas

Combatir las grandes amenazas de los océanos, según explicó José Luis García Varas, es uno de los objetivos de WWF. Entre estas amenazas se encuentran la contaminación por plásticos, la sobrexplotación pesquera y la falta de áreas marinas protegidas. Pocos datos son necesarios para poner de manifiesto la importancia del océano. Genera el 50 % del oxígeno que necesitamos, absorbe el 30 % de todas las emisiones de dióxido de carbono y captura el 90 % del exceso de calor generado por estas emisiones. Por tanto no sólo es el pulmón del planeta, sino también su mayor sumidero de carbono: un amortiguador vital contra los impactos del cambio climático. En este sentido el océano es fundamental para reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero y estabilizar el clima de la Tierra. Sin embargo, la otra cara de la situación, es que el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero ha calentado y acidificado el agua, lo que ha reducido su capacidad para absorber dióxido de carbono, proteger la biodiversidad de sus aguas y salvaguardar la vida en el planeta.

Gran disminución de especies

Las poblaciones marinas -advierte también José Luis García Varas- han disminuido un 56% entre 1970 y 2022, según una evaluación que se hizo sobre la evolución de 6.000 especies. Hay peces, como el atún rojo del Pacífico, que se han reducido un 97%.

Las poblaciones de tiburones y de rayas -añade el oceanógrafo- pueden llegar a desaparecer debido también a la acción del hombre. “El número de especies marinas amenazadas -dice- crece año tras año. Si nos fijamos en el Mediterráneo la situación es mucho más dramática. Hemos podido constatar que de 73 especies analizadas unas veinte están gravemente castigadas por la acción del hombre. De ellas el caso más grave, entre otros, es el de la anguila europea. Sólo sobrevive el 10% de la población respecto a la que existía en 1960.

En Catalunya se han protegido 30.000 hectáreas de superficie marina

El Mediterráneo sufre especialmente por la sobreexplotación pesquera, las capturas no intencionadas y la contaminación, especialmente por plástico. Este mar, además, sufre también el impacto del turismo masivo, ya que cada año recibe en sus costas entre doscientos y trescientos millones de personas (noventa millones en España). “En muchas zonas -señala José Luis García Varas- el Mediterráneo ya no es capaz de soportar las cargas de contaminación que ello supone y muchos ecosistemas fundamentales se ven afectados”.

Lista de desastres

Pero la lista de desastres no acaba aquí. Un tercio de las plantas fanerógamas, que son vegetales que han regresado al mar y producen oxígeno, se ha perdido. Otro dato es que el ratio de deforestación de los manglares supera entre tres y cinco veces el que registran los bosques. Esto es muy preocupante. Hay que tener en cuenta, como señala WWF, que los hábitats oceánicos, como las praderas marinas y los manglares, junto con sus redes tróficas asociadas, pueden secuestrar dióxido de carbono de la atmósfera a un ritmo hasta cuatro veces superior al de los bosques terrestres. En este sentido su capacidad para capturar y almacenar carbono hace que los manglares sean muy valiosos en la lucha contra el cambio climático. Además de ser los manglares uno de los ecosistemas más ricos en carbono del planeta también sustentan una pesca saludable, mejoran la calidad del agua y brindan protección costera contra inundaciones y tormentas.

Ocho millones de toneladas de plástico van a parar cada año al océano

Como noticia positiva frente al desastre ecológico del medio marino hay que destacar que este año se ha firmado el Tratado Global para los Océanos que tiene el objetivo de intentar proteger el 64% de la superficie de agua que está fuera de los espacios jurisdiccionales y de las zonas de exclusividad económica. Desde WWF José Luis García Varas se confía en que dicho tratado permitirá hacer un seguimiento riguroso de todas las actividades que el hombre realiza en esa extensa parte del océano. Junto a ello el progresivo incremento de las áreas marinas protegidas, que son áreas del océano reservadas para fines de conservación a largo plazo, ofrecen una de las mejores opciones para mantener la salud del océano. Es verdad que sólo cubren el 8,4% del océano, pero ello es casi diez veces más de las que había en el año 2000.

Colaboración. La colaboración del sector pesquero es fundamental para lograr la sostenibilidad medioambiental y económica del océano junto con los gobiernos, la sociedad civil y las organizaciones de conservación.
Colaboración. La colaboración del sector pesquero es fundamental para lograr la sostenibilidad medioambiental y económica del océano junto con los gobiernos, la sociedad civil y las organizaciones de conservación.Getty Images/iStockphoto

Mar inundado de plásticos

También hay esperanza en que se pueda lograr próximamente un acuerdo global para la reducción de la contaminación por plásticos, que es uno de los problemas más importantes que hay en la actualidad. Cada año se vierten ocho millones de toneladas de plásticos en el océano. Esto es como si cada minuto se tirase al mar un camión de basura.

Otra grave amenaza a la que hay que hacer frente para proteger el océano es la minería del fondo marino para buscar tierras raras. Este tipo de minería es un importante riesgo para la conservación el fondo del océano, ya que es un ecosistema muy sensible a cualquier perturbación. “Antes de autorizar cualquier actividad de minería marina -afirma José Luis García Varas- es preciso conocer las consecuencias que puede tener para la biodiversidad”.

La minería del fondo marino para buscar tierras raras es otra nueva amenaza

Las grandes líneas de WWF para que los océanos sigan siendo el sumidero silencioso que regula el clima y sustenta la vida incluyen proteger más espacio marino, gestionar sosteniblemente los recursos, limpiar y restaurar hábitats, proteger especies clave y empujar cambios políticos y sociales. Junto a estas las grandes acciones globales, el responsable del Programa marino de WWF explica que su organización trabaja igualmente a nivel local con las comunidades pesqueras de todo el planeta para intentar combinar la sostenibilidad de los ecosistemas marinos con la sostenibilidad económica y social de las comunidades pesqueras que viven del mar.

Colaboración con los pescadores

En el caso de España, según señala, se ha conseguido ya algún tipo de protección sobre el 25% de la superficie de sus aguas jurisdiccionales. “Eso es muy importante -afirma- pero ahora nos queda hacer esfuerzos para ver como se gestionan esos espacios protegidos en colaboración con el sector pesquero. La voz de este sector es fundamental para lograr la sostenibilidad medioambiental y económica junto con los gobiernos, la sociedad civil y las organizaciones de conservación”. Destaca José Luis García Varas, en este sentido, la iniciativa impulsada en Catalunya -pionera en Europa- para la constitución de comités de cogestión, formados por representaciones de todas esas partes, que deben discutir los problemas de las pesquerías para buscar las mejores soluciones”.

Por el momento, según afirma, se han conseguido avances para hacer un seguimiento de las anguilas, los tiburones y las rayas para poder proteger mejor estas especies. “Asimismo -dice- estamos trabajando para poder recuperar y restaurar 30.000 hectáreas marinas en la costa catalana, que se han cerrado a la pesca y en las que se han reintroducido algunas de las especies y de la vegetación autóctonas para su regeneración. Los pescadores ya tienen claro que ellos son los que más necesitan un mar Mediterráneo saludable y sostenible”.

“Todo ello -concluyó José Luis García Varas- son signos de esperanza, aunque como he dicho nos queda mucho recorrido para lograr la conservación del océano”.

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