Sociedad

Fundación Aura, maestros en la inclusión laboral

Retos de la discapacidad intelectual

La fundación de Elsa Peretti permite ampliar el aulario de Aura donde se forman jóvenes con discapacidad intelectual

Fundación Aura

Fundación Aura

Ana Jiménez

En el piso superior de la fundación Aura, centro académico situado en Padua (Barcelona), un grupo de mujeres se entretiene con sus labores. Forman parte del grupo de las “jubiladas”, mujeres entradas en edad a las que les gusta coser. La imagen contrasta con la idea de inaugurar la ampliación de una academia de formación para jóvenes con discapacidad intelectual. “Es que nosotros nos dedicamos a las personas con discapacidad a lo largo de su vida, no importa su edad”, explica María Cabré directora de la fundación. Cuando uno entra aquí forma parte de la familia Aura para siempre, afirma Cabré. Estas mujeres son un ejemplo. Vienen a coser, a verse y a charlar un poco.

El nuevo espacio de la academia se encuentra en el piso inferior. Son aulas polivalentes dotadas de realidad virtual. Lleva el nombre de Elsa Peretti, la modelo y diseñadora de joyas para Tiffany que vivió y murió en Catalunya. Ordenó que parte de su fortuna fuera dedicada a proyectos de iniciativa cultural o social. “Todo el mundo debería poder expresar sus talentos”, dejó dicho Peretti a su albacea, Stefano Palumbo, según recuerda él mismo, patrono de la fundación Nando y Elsa Peretti. Discretamente, esta fundación destina parte de los beneficios de cada joya que vende Tiffany de la colección de Peretti a proyectos catalanes.

La fundación busca oportunidades de trabajo para chicos con discapacidad intelectual

En las aulas Elsa Peretti se impartirán clases en función de las necesidades de los alumnos, pero con el objetivo de que construyan un proyecto de vida personal y laboral. “Les ayudamos en todo, desde encontrar trabajo a sacarse el carnet de conducir”.

La misión final es la inclusión laboral de este colectivo que, a partir de los 21 años se encuentra con “el desierto formativo y laboral”. Chicos jóvenes, animados, pero que deben permanecer inactivos en casa porque tienen enormes dificultades para que los admitan en una escuela o que una empresa acepte su currículum. La fundación actúa de puente entre sus deseos y la realidad.

Antes de integrarse en un trabajo, Aura prepara al joven y a la empresa que lo va a contratar para que el match funcione, explica Cabré. Y esa es la clave del éxito por la que cada vez hay más empresas involucradas con Aura. El Corte Inglés, Banc Sabadell, Zurich Seguros, Almirall, hospital Bellvitge, el hotel Alma, KPMG, la Casa de Carlota... Colegios, universidades, fundaciones, entidades sociales. Muchos de los jóvenes que atienden en las tiendas boutique de Nespresso, de Nestlé, han sido formados y acompañados por Aura. 

“Las empresas creen cada vez más en la inclusión y apuestan”. Algunos, decididamente. En el hotel Arts, un grupo de 20 alumnos está rotando por diferentes áreas. Pasan por diferentes departamentos (conserjería, administración, sala, almacenaje) lo que les permite conocer mejor sus intereses. La orientación de estos jóvenes es difícil porque no exploran sus gustos y sus aptitudes. “Cuando les preguntas en qué les gustaría trabajar no lo saben”.

Algunos se dejan llevar por la imaginación: “Quiero ser Messi”, aseguran. El trabajo es ajustar sus expectativas a la realidad. “Ser del Barça, por ejemplo, parece una quimera, pero la realidad es que muchos trabajan en el club que es muy inclusivo. Además, ocho jóvenes de Aura participan en el Barça Genuine, formado por chicos con discapacidad intelectual.

La modelo Elsa Peretti, diseñadora de joyas
La modelo Elsa Peretti, diseñadora de joyasLVE

Aura nació en 1989 gracias a dos profesoras de educación especial, Glòria Canals y Montserrat Domènech, que destinaron su dedicación y recursos económicos a esta iniciativa. Fue el primer proyecto con la metodología americana “empleo con apoyo” en España. Con el tiempo, la fundación suiza Invest for children conoció el proyecto y aportó fondos que profesionalizaron la fundación. Las familias aportan una cuota según sus posibilidades.

Actualmente, Aura atiende a 500 personas de diferentes perfiles con el único requisito de la discapacidad intelectual. Los más jóvenes tienen entre 16 y 21 años y están cursando formaciones oficiales (PFI, IFE, TVA, ciclo de grado medio). En esta etapa se les ofrece acompañamiento en su proceso de transición en la vida adulta. El grueso del colectivo tiene entre 25 y 35 años. Reciben formaciones variadas acordes a sus expectativas laborales. O, si ya trabajan, mejoran las competencias para su puesto laboral.

Paralelamente, entran en el programa de vida independiente gracias al cual se les ayuda a vivir en pisos compartidos. Todos los miembros de Aura están ocupados, salvo 74 personas que esperan un trabajo, y, naturalmente las costureras y el resto de jubilados (unos 20). La tasa de permanencia en el puesto laboral es muy alta. “Nuestro apoyo es desde siempre y para siempre. Queremos que la relación entre la empresa y el trabajador funcione para ambas partes, así que no desaparecemos ni para una ni para el otro”. Intervienen si surgen dificultades al aprender una tarea o en la relación con un nuevo compañero. “A ellos les digo, esta casa es como el ‘salvens’ que gritan los niños al jugar. Un espacio seguro al que acudir, pase el tiempo que pase”.

Carina Farreras De Hojas

Carina Farreras De Hojas

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Periodista. Ha trabajado en las secciones de Política, Economía, Opinión y Cultura de Guyana Guardian. Desde hace unos años cubre informaciones de Educación y Universidades en Sociedad

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