El enigma del avión perdido en el Índico y el fantasma de Germanwings
“Buenas noches, Malasia...”
El renovado operativo de búsqueda resucita el misterio del vuelo MH370 de Malaysia Airlines
Las familias de los 239 pasajeros y tripulantes sospechan que se les ha escamoteado la verdad

Un avión y un buque australianos, durante la búsqueda del 2014

Durante años un gran misterio de la aviación tuvo un nombre propio: Antoine de Saint-Exupéry. El escritor y aviador, autor de El Principito, pero también de Vuelo nocturno, entre otros títulos, despegó el 31 de julio de 1944 de una base aliada en Córcega para espiar los movimientos de las tropas alemanas. Aquel mismo día su Lightning P-38 desapareció. Los restos del avión no fueron hallados hasta el 23 de mayo del 2000 en el fondo del mar, al este de la isla de Riou, cerca de Marsella...
Encontrar aquel aparato en el Mediterráneo era buscar una aguja en un pajar. Y, sin embargo, se encontró (piezas de este caza de reconocimiento se exhiben hoy en un museo de Le Bourget). Mucho más complicado parece el enigma del vuelo MH370 de Malaysia Airlines, que se evaporó el 8 de marzo del 2014 con 239 personas a bordo, después de despegar de Kuala Lumpur con rumbo a Pekín y desviarse miles de kilómetros de su ruta. “Lo esencial es invisible a los ojos”, decía Saint-Exupéry.
¿Es todo tan visible que no lo vemos? El comandante, Zaharie Ahmad Shah, atravesaba problemas personales. Según las autoridades malasias (que han cambiado varias veces de versión), sus últimas palabras fueron: “Buenas noches, Malasia tres siete cero”. De tanto en tanto afloran recelos sobre él y, en menor medida, sobre su copiloto, Fariq Abdul Hamid, mientras sobrevuela el fantasma de Andreas Lubitz, que estrelló deliberadamente un avión de Germanwings en los Alpes.
Los investigadores han confirmado que los dispositivos que permitirían localizar la aeronave fueron desactivados desde la cabina. “Buenas noches, Malasia...” Y el silencio más absoluto. Los satélites sugieren que el Boeing 777-2H6ER de Malaysia Airlines continuó en el aire siete horas más después de aquellas lacónicas seis palabras, hasta que debió precipitarse en el océano Índico, muy al oeste de su rumbo original.
Video El misterio del vuelo MH370
“Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad”, explica Sherlock Holmes. Y “lo que queda” aquí es o podría ser un accidente o una actuación intencionada. Parece difícil, sin embargo, que los pilotos actuaran de común acuerdo, puesto que no solicitaron trabajar juntos en el vuelo MH370. Si hubo intervención de la cabina en los hechos, fue individual, como en el caso Germanwings.
La investigación es transnacional y las justicias de algunos de los países que han tomado cartas en el asunto descartan un origen accidental. Los propios tribunales malasios, que no han cerrado el caso, sostienen que “la intervención de terceras personas no puede ser excluida”, lo que abre mil posibilidades: un secuestro, un atentado, un misil... O un suicidio. Francia, por su parte, cree estar ante una actuación criminal.
Hay una legión de teorías, algunas demenciales, además de decenas de libros y dos series de televisión. No hubo llamadas de socorro ni peticiones de rescate. Tampoco hay sospechas de fallo técnico o de problemas por mal tiempo. El transpondedor del avión, que permite ubicar su posición, se apagó después de aquellas seis lacónicas palabras del comandante Zaharie Ahmad Shah, pronunciadas a los 39 minutos del despegue.
Volar también significa desaparecer, esfumarse. Las esperanzas han volado. Hace casi 12 años, este avión se volatilizó, es decir, voló en sentido literal y figurado. En aquel entonces, Malasia, Australia y China (la mayoría de pasajeros eran de este país) iniciaron una búsqueda conjunta de los restos del aparato por mar y aire en un área de más de 120.000 kilómetros cuadrados (la superficie equivalente a Andalucía y Extremadura juntas).

Pequeños restos del avión aparecieron en julio del 2015, arrastrados por las corrientes marinas, en la costa de la isla Reunión, al este de Madagascar. Pero la caja negra y la mayor parte del fuselaje (un aparato de estas características mide más de 70 metros) deben seguir en el lecho marino. El Gobierno malasio ha renovado un contrato con una empresa de robótica submarina con la intención de agotar todas las posibilidades.
Los satélites confirman que el vuelo MH370 se precipitó en el océano”
La compañía britanico-estadounidense Ocean Infinity, que ya había participado en tareas de búsqueda entre el 2014 y el 2018, ha perfeccionado sus ingenios y ha acotado la búsqueda a unos 15.000 kilómetros cuadrados. Solo cobrará (se habla de 60 millones de euros) si obtiene éxito. El problema es que no se sabe dónde buscar exactamente. La cuadrícula ahora delimitada podría ser tan buena como casi cualquier otra del Índico sur.
Este es el tercer océano más grande del mundo. Probablemente el avión siguió volando hasta que agotó su combustible, alejado de lo que debía ser su ruta comercial y sin los hilos umbilicales que lo mantenían comunicado con la tierra. Lo que quede del aparato podría estar en un abismo abisal de cuatro kilómetros de profundidad, convertido ahora en el ataúd de 239 personas y en la clave de un secreto que todavía nadie ha podido resolver.

