“Fumar es una mierda”: la última campaña contra el tabaco endurece los mensajes
Salud
El Departament de Salut considera todavía insatisfactorio el descenso en la cifra de fumadores

Las autoridades sanitarias ven el cigarrillo electrónico como vía de entrada de los adolescentes al tabaquismo

“Fumar es una mierda”. La última campaña de la Generalitat contra el tabaco, recientemente estrenada, no se anda con medias tintas. Los mensajes se han endurecido y su duración será más larga de lo que es habitual, con mayores recursos dedicados por parte de los departamentos de Salut y Presidència. Las autoridades sanitarias catalanas consideran que la rebaja en la cifra de fumadores en los últimos años es apreciable, pero insuficiente, y que las nuevas y variadas modalidades de fumar interfieren en la lucha contra el tabaquismo.
Según la Enquesta de Salut de Catalunya del 2024, un 21,4% de la población catalana mayor de 15 años es fumadora (el 26,1% de los hombres y el 16,8% de las mujeres). En el 2010 fumaba el 29,4 % de la población (34,2% en el caso de los hombres y un 24,9% de las mujeres). La rebaja de 8 puntos en 14 años es sustanciosa pero no llega a los niveles deseados, afirma el secretario de Salut Pública, Esteve Fernández.
“Tendría que haber bajado más, todavía estamos lejos del 10% que vemos en la poblaciones de los países más avanzados, como Estados Unidos, Reino Unido, los países nórdicos, Canadá o Australia”, enfatiza. La mortalidad atribuible al tabaquismo en Catalunya se calcula en 124 personas al día.
“Debemos seguir trabajando en la concienciación”, apunta Fernández: “El tabaco es el principal factor de riesgo prevenible y el que tiene más impacto en un gran número de enfermedades, no solo en el cáncer de pulmón, sino en patologías cardiovasculares, o respiratorias, o en las pediátricas por exposición pasiva al humo. 10.000 personas mueren al año en Catalunya. Es una cifra importante, y un problema de salud pública”.

La campaña institucional, en diversos canales de comunicación, de acuerdo con los segmentos de población diana, apunta a tres grandes objetivos, que empiezan por prevenir la experimentación y el consumo de la población juvenil. El segundo consiste en prevenir el uso de cigarrillos electrónicos, especialmente entre jóvenes y adultos-jóvenes y, finalmente, se propone fomentar la extensión de los espacios libres de humo para proteger a la población no fumadora, especialmente a los niños.
La ampliación de las modalidades de fumar interfiere en los objetivos de las autoridades sanitarias. Hasta hace unos años la única diana era el cigarrillo, ahora hay que apuntar a diversos objetivos. “Uno de los problemas actuales son los otros productos a los que llaman novedosos o productos nuevos de nicotina. Algunos ya tienen 15 años, como los cigarrillos electrónicos. Un 25% de los jóvenes de 14 a 18 años han vapeado en los últimos 30 días. ¡Esto es escandaloso!”, exclama el secretario de Salut Pública. Más del 60% de las personas que utilizan cigarrillos electrónicos siguen fumando tabaco.
La Generalitat estudiará ampliar
en Catalunya las restricciones de la futura ley Antitabaco
Veinte años después de que el Congreso aprobara (el 15 de diciembre del 2005) la primera ley Antitabaco –con medidas como la prohibición de fumar en el trabajo, la eliminación de la publicidad o la obligación de establecer zonas para fumadores en los grandes establecimientos– la lucha sigue. El borrador de la nueva ley está en el tejado del Gobierno y destaca por la ampliación de los espacios sin humo y el incremento de los recursos para dejar de fumar. Medidas insuficientes para las aspiraciones de la Generalitat, que concuerdan con las de las sociedades científicas.
“El empaquetado genérico es una de las medidas que, cuando se está llegando al tope de lo que se puede hacer, es un empujón hacia adelante”, razona Fernández, aludiendo a los buenos resultados que ha registrado en Australia –el pionero–, Francia, Reino Unido o Irlanda.
“Es una medida barata, no cuesta dinero a los contribuyentes y tiene un impacto en la prevalencia”, defiende el Secretario: “Más que nada lo que hace es disuadir a los nuevos fumadores de comprar tabaco y rompe con la única vía de publicidad que les queda a las tabaqueras, el paquete reconocible, que es un icono. Si esto se acompaña de la subida del precio, que depende de Hacienda, sería la combinación perfecta”.
Salut estudiará la viabilidad de ir un poco más allá de las restricciones previstas en la futura ley Antitabaco. “Sobre todo en espacios sin humo que no quedan legislados, como las paradas de transporte público, todas las instalaciones deportivas o los perímetros alrededor de centros sanitarios y educativos”, señala Esteve Fernández.

