El amigo de los bisontes

FERNANDO MORÁN (1971-2025)

Durante el transcurso de 2010 a 2025, Fernando Morán introdujo en España y Portugal una cantidad superior a 150 bisontes europeos mediante traslados ejecutados frente a la oposición de todos sus detractores.

Fernando Morán, en el centro, naturalista y veterinario

Fernando Morán falleció el día 30 de diciembre 

LV

Las Claves

  • El veterinario Fernando Morán falleció a los 54 años tras dedicar dos décadas a la recuperación del bisonte europeo en España.
  • Entre 201

F erbison , Fernando Morán, ha fallecido. Contaba con 54 años de edad. Los bisontes ibéricos aguardaron diez mil años su llegada. Sobrevivieron refugiados con gran dificultad en lo más profundo del bosque polaco de Bielowiezka. ¿Deberán esperar otros cien siglos hasta que aparezca un nuevo sucesor de los españoles de Altamira capaz de restaurar el recuerdo prehistórico? ¿Existe todavía alguien con el valor suficiente para retomar este estandarte abandonado? Combatir la profanación perpetrada al extinguir al postrer tótem sagrado de los hombres libres que corrían junto al lobo, en la España magdaleniense, constituye la herencia que nos lega este veterinario asturiano, quien durante los pasados veinte años vinculó la protección del medio ambiente con el sector cinegético.

“¡Qué héroe, qué gran hombre!”, escribió, lamentando su muerte, el británico Ben Goldsmith, uno de sus apoyos junto con el portugués Ricardo Machado, los sudafricanos Jessica y Alexander Hohne, y otros grandes propietarios españoles de cotos de caza que le secundaban, como Manuel Moreno o José Miguel Isidro, todos ellos guardianes, junto con otra media docena de luchadores que albergaron en sus tierras alguna de las manadas de bisontes que Morán sacaba de Bielowiezka en alianza con Wanda Olech, profesora de la Universidad de Varsovia, presidenta del grupo de especialistas en bisontes de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

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Fernando Morán, junto a Benigno Varillas, autor de este artículo, a la derecha

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No se limitaba exclusivamente a resguardar a los bisontes; también efectuaba labores con los masáis o en los Balcanes.

A lo largo del periodo entre 2010 y 2025, Fernando Morán trasladó a España y Portugal a más de 150 bisontes europeos a través de trayectos realizados frente a la oposición de sus críticos. Nadie era capaz de frenarlo. Cuando en una oportunidad una patrulla detuvo el llamativo camión en su vigilancia diaria, y Fernando les detalló su cometido, los agentes subieron a sus motos para escoltar aquel tesoro un trayecto considerable, tal como se rinden honores a un soberano que retorna del exilio para recobrar su dominio.

Para este 2026 se había propuesto trasladar a España y Portugal otros 500 bisontes adicionales, y con estos completar su anhelada meta: unificar en un espacio continuo seis propiedades de Sierra Morena que alcanzan las 30.000 hectáreas carentes de vallados o rutas, donde establecer el gran santuario de bovinos y equinos silvestres de Europa.

 Durante noviembre de 2025 guio a la élite de quienes rehabilitan sus terrenos en Gran Bretaña y Francia para fomentar el retorno de lo silvestre, contando con Andre Hoffmann, Charlie Burrel y Henry Dimbleby, para explorar esa región donde años antes el propio Morán asentó dos grupos de bisontes al sur y al norte, en Andújar y Villarrubia de los Ojos, así como una agrupación de caballos salvajes hacia el oeste, en la sierra cacereña de las Villuercas. Del mismo modo, los integró en Monfortihno, Portugal, desplazando allí una manada de bisontes hace cerca de dos años, en colaboración con la institución internacional Rewilding Europe que dirige el holandés Franz Scheperd.

No únicamente se ocupaba de los bisontes y los caballos salvajes. Se hallaba cooperando con los masáis y el Gobierno de Tanzania para que los 400 bosquimanos hadzabé finales, todavía cazadores-recolectores como quienes retrataron los bisontes de Altamira.
En Cantabria y los de Candamo en Asturias, vuelvan a poder
habitar de la misma manera que por cien mil años, en sus tierras situadas al sur del Serengeti, Olduvai y el Ngorongoro.

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Contaba con propósitos de rewilding en Macedonia, en los Balcanes, y para restaurar la fauna del mar Cantábrico. Sus ambiciones eran de una magnitud enorme. No obstante, de forma súbita, esa energía desbordante se extinguió mientras descansaba en un hotel del litoral de Marruecos, lugar al que viajó con su esposa y sus dos hijos para concluir el año practicando surf, su actividad predilecta, y celebrando la llegada de sus metas para el 2026. 

Su fallecimiento imprevisto por un fallo cardíaco, durante la noche del 30 de diciembre del 2025, priva a la Europa ancestral del sujeto “absolutamente clave para el futuro del bisonte europeo. Insustituible”, manifestó el doctor Carlos Fernández Carrillo en la asociación Rewilding Wild Europe, que agrupa a diversos especialistas que ejercen en Palencia, Burgos, Segovia, Teruel y otras regiones para restaurar la herencia cultural y financiera que conforma la Península ibérica salvaje.

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“Fernando fue una de las pocas personas realmente activas del Centro Europeo de Conservación de Bisontes (EBCC) y era también miembro galardonado por la Sociedad Europea de Amigos del Bisonte. Sin Fernando Morán, el mundo irá peor. Le echaré mucho de menos”, manifestó Wanda Olech tras conocer su fallecimiento.

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