La recuperación emocional: “No es lo mismo salir ileso que haber visto fallecer a alguien al lado”
Tragedia ferroviaria
Los síntomas son más fuertes durante las primera semanas, cuando aparecen problemas de sueño o hipersomnia
Directo | Última hora del accidente de trenes de alta velocidad en Córdoba

Llegada a la estación de tren de Huelva de familiares de viajeros de los trenes del accidente o

La recuperación emocional tras la tragedia ferroviaria ocurrida este domingo en Adamuz (Córdoba) y en la que al menos han muerto 39 personas puede prolongarse al menos un año, un tiempo en el que son habituales los picos de angustia, el malestar, los temblores y las pesadillas. Aunque los síntomas más agudos no debería pasar de los 10 días. La psicóloga de Emergencias del Colegio de Psicólogos de Madrid, Mónica Pereira, asegura que estos síntomas son más fuertes en el primer mes, cuando también aparecen problemas de sueño o hipersomnia, una reacción que no es más que la forma que tiene el cerebro de intentar procesar lo vivido.
En un suceso de estas características, los equipos de psicólogos deben trabajar por la recuperación emocional de supervivientes y familiares de víctimas, apunta Fernando Chacón, catedrático en psicología social de la Universidad Complutense, que estuvo en la gestión de los atentados del 11M de Madrid. En el caso de supervivientes, Chacón señala que la recuperación emocional en una situación como el choque de trenes en Córdoba depende de del grado de afectación porque “no es lo mismo haber salido ileso a alguien que ha visto fallecer a alguien al lado”.
En cualquier cosa, tener problemas de sueño, una mayor ansiedad o imágenes recurrentes “son síntomas normales”. Eso sí, si se dan un tiempo limitado, puntualiza el psicólogo. En cambio, si esta sintomatología persiste más allá de los 10 días, hay que hacer una consulta al psicólogo, apunta. Porque Chacón avisa que si dejamos que estos síntomas se cronifiquen “puede derivar en estrés postraumático” y este cuadro sí que es de más difícil resolución.
Gestión de emociones
Ni mutismo excesivo ni demasiada expresión de emociones
Lo primero que debe hacer el profesional desplazado al lugar es analizar la forma en que la víctima está afrontando la situación y en función de eso gestionar las estrategias. Chacón avisa en este sentido que una “expresión excesiva” puede acabar derivando en un “efecto contagio” que puede ser contraproducente.
Porque ante una misma situación, cada persona la gestiona de una manera determinada, cuenta el psicólogo. Si se trata de personas que no expresan sus emociones y que exteriorizan un “mutismo excesivo” hay que procurar que se abra, aunque Chacón insiste en que nunca hay que obligar y a veces es más conveniente ofrecer un café o hablar de otros temas que hacerlo directamente del suceso. Ante estas situaciones, los psicólogos de emergencias realizan primero un proceso de escucha activa en el que valoran el estado en que se encuentra el afectado.
También se dan casos de una expresión “excesiva” de malestar que puede acabar siendo contraproducente porque hace que la persona se retroalimente y aumenta la sensación de ansiedad.
En lo que respecta a los familiares de víctimas, el psicólogo advierte que es importante cómo se trasladan las malas noticias y que un fallecimiento no se debe comunicar en abierto, sino de manera privada. También recuerda la importancia de que los profesionales encargados de la gestión emocional estén formados porque “no basta la buena voluntad”. En este sentido, señala que “a veces, por empatizar hay profesionales que les dicen que entienden lo que les sucede y esto corta la comunicación con la persona afectada”.
Pedir ayuda
El 99% de situaciones se supera, pero hay que pedir ayuda en caso de que el proceso de recuperación se estanca
El psicólogo reconoce que hay un porcentaje importante de personas que no quieren ayuda. Algunas de ellas ciertamente no la necesitan porque tienen la capacidad de afrontar la situación solos o con ayuda de amigos, cuenta. Chacón destaca la importancia de que en estas situaciones sea la ayuda psicológica la que vaya al lugar del los hechos y no que se pidan a los afectados que llamen a un teléfono de asesoramiento. También la importancia de hacer seguimiento, especialmente de personas que han pasado situaciones “muy dramáticas”. Por ello es importante que si persisten los síntomas se haga una reconsulta, remarca. También Pereira recomienda que, si la persona que ha sufrido la tragedia se estanca en el proceso de recuperación, no dude en pedir ayuda, ya que en el 99% de las situaciones se supera. Según Pereira, un 80% de quienes viven una tragedia de estas características lo supera por sí solo, mientras que un 10% precisa ayuda profesional y otro 10% siente que su vida ha mejorado porque ha aprendido mucho de sí mismo y de su capacidad de afrontamiento, lo que se llama resiliencia. Pereira considera que la intensidad de la sintomatología, como pesadillas muy fuertes que reviven lo ocurrido, “asusta mucho”, por lo que es importante explicar al paciente que todo ello entra dentro del proceso normal de recuperación.
“Vamos por la vida con la idea de que somos infalibles y un accidente así nos da un golpe de realidad y nos hace ver que la vida es peligrosa”, apunta Pereira. Por eso, la ayuda profesional es importante: “Damos herramientas al paciente para que poco a poco relativice la situación y deje de pensar que constantemente está en peligro”.

Es habitual que a partir de un accidente como el ocurrido este domingo, los supervivientes suelen marcar el siniestro como una fecha determinante en su vida y todo lo que viva será “después de”. Durante el primer año también es habitual pararse a analizar la situación muchas veces, generando un empeoramiento de la sintomatología, señala la psicóloga.
Primeros momentos
En los primeros momentos son esperables las crisis de ansiedad, de llanto, la deambulación, la ansiedad y el estupor
A partir de ahí le facilitan las primera pautas para gestionar los picos emocionales ya que la mente, “en modo defensa, se queda en 'shock' para amortiguar el dolor”.
En definitiva, el objetivo del psicólogo de emergencias es ayudar a generar un relato real, que el afectado entienda lo vivido para no mantenerse en el trauma sino en la supervivencia.
Y aunque la recuperación emocional se centra en víctimas y familiares, Chacón también apunta en que es importante cuidar a bomberos, policías y otros profesionales destinados en el suceso “a pesar de estar formados” en ello.



