La Comisión de Investigación cree que el maquinista del Iryo debió notar un frenazo “tremendo” al partirse el tren
Tragedia ferroviaria
Se insiste en que una rotura de carril o de soldadura “es lo que ahora parece más probable”

Imagen del Iryo golpeado por el Alvia que iba en sentido contrario en Adamuz
El presidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), Iñaki Barrón, cree que el maquinista del Iryo debió notar un frenazo “tremendo”, aunque no fuera consciente de la gravedad, y que es muy posible que en la segunda llamada que hizo ya se hubiera producido el impacto con el Alvia.
Barrón, que está en Santiago de Chile con motivo de un congreso y que se va a desplazar a Madrid, ha subrayado en una entrevista en Antena 3 que, hasta ahora, no han recibido presiones de nadie, que ninguno de los investigadores ha trabajado en Renfe ni en ninguna otra empresa pública, y que han custodiado las piezas que han llegado a Madrid para su análisis. Además, ha insistido en que hay que ver si hubo una rotura de carril o de soldadura, que “es lo que ahora parece más probable”; y si en el resto de ruedas del Iryo hay una trazada o muesca previa, así como los trenes que han pasado antes por la vía.
El enganchón hubiera causado una caída de tensión
Respecto a las llamadas entre el maquinista de Iryo y el centro de Mando, el presidente de la CIAF ve normal que el maquinista no se haya enterado del descarrilo en una primera instancia hasta que no sale a reconocer el tren y que es muy posible que en la segunda llamada ya se hubiera producido el otro impacto con el Alvia que circulaba en la vía contraria.
Si hubiera un “enganchón” de catenaria -como informó el maquinista en primera instancia-, desde el centro de mando tendrían que haber detectado una caída de tensión y cree que, a la espera de saber cuánto tiempo pasó, es muy difícil poder avisar al otro tren del descarrilamiento. “Lo que sí que debió notar es un frenazo tremendo” cuando se partió la composición del tren, sostiene Barrón, que también ve normal que, a consecuencia de ello, los pasajeros de los primeros coches del Iryo no se enteraran.
A pesar del decalaje del tiempo que registran, habrá que esperar a ver las cajas negras y el registro del puesto de control.

Barrón ha explicado asimismo que están centrados en averiguar la mecánica del primer descarrilamiento, pero que hay que ir más atrás y ver si hubo una rotura carril o de soldadura, “que es lo que ahora parece más probable”, así como cuándo se hizo la soldadura. “De momento no se puede adelantar nada”, ha recalcado el presidente de la CIAF, la comisión que investiga este accidente de alta velocidad en Adamuz, que ha dejado 43 fallecidos.
Tras el accidente de Rodalies en Catalunya, que también ha dejado un maquinista fallecido, que se suma al de Iryo y a otro que viajaba en el Alvia como pasajero, se ha tenido que quedar un investigador solo en Adamuz.