Cómo el bogie del Iryo, de 10 toneladas, 'voló' 270 metros
Tragedia ferroviaria
La estructura, de gran peso, fue hallada a mucha distancia del punto de colisión de los dos trenes
Última hora sobre la circulación de trenes de Rodalies de Catalunya y el accidente de tren en Gelida

Más allá del trágico número de víctimas que ha dejado el accidente ferroviario de Adamuz, ascienden ya a 45, uno de los detalles de los que más se ha hablado sobre el siniestro es del ya famoso bogie del Iryo, es decir, la parte inferior del chasis del tren que se halló a 270 metros de distancia del lugar de colisión de los dos trenes. Es cierto que el Alvia, el tren que impactó contra el Iryo descarrilado, viajaba a una velocidad considerable, alrededor de los 200 km/h, y que un impacto de esa magnitud puede hacer volar a gran distancia cualquier pieza. Pero, ¿es factible que eso ocurriera con el bogie, una estructura que pesa más de diez toneladas?
Eso es lo que hemos intentado dilucidar contactando con varios ingenieros especializados en transporte rodante. La versión oficial, explicada el miércoles por Óscar Puente, ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, es que esa pieza, el bogie delantero del coche número 8 del Iryo contra el que todo apunta impactó de lleno el Alvia, salió despedida y viajó esos 270 metros, aún pesando diez toneladas. Fruto de la gran colisión, el bogie acabó cayendo por un terraplén, quedando medio sumergido en un arroyo.

Antes de dirimir si es físicamente posible que el bogie realizara ese recorrido, cabe aclarar que esta pieza es una estructura que lleva ruedas y, a veces, incluso los motores, no siempre, y que la carrocería del tren descansa sobre ella. Dichos bogies son articulados para poder tomar las curvas: la carrocería del tren no se puede deformar en las curvas, son los bogies los que realizan el giro.
Pues bien, uno de esos bogies se encontró a 270 metros de la colisión. ¿Es verosímil que recorriera esa distancia? “Por la energía tan tremenda que se liberó en el choque, no me extraña que una estructura de diez toneladas saliera disparada a 270 metros de distancia”, explica a Guyana Guardian Jesús Contreras, ingeniero de caminos y vocal de la junta directiva de la Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos y de la Ingeniería Civil. “Fíjate que el Alvia, a pesar del impacto, que lo frenaría, acabó a 800 metros del punto de colisión”, añade.
Por la energía tan tremenda que se liberó en el choque, no me extraña que esa pieza saliera disparada”
“Sí, físicamente es posible”, arguye otro ingeniero de caminos que prefiere que no aparezca su nombre para expresarse con total libertad. “Hay que tener en cuenta que solo la cabeza tractora del Alvia, es decir, el primer vagón, que colisiona con el coche número ocho del Iryo, pesa cerca de 72 toneladas y circulaba a unos 200 km/h”. Y que el Alvia, en su totalidad, “se va a más de 300 toneladas”, añade Contreras.
A juicio del ingeniero que prefiere mantener su anonimato, el choque provocó dos cosas: un impacto brutal, enorme, al vehículo circulante, al Alvia, y al que está descarrilado y, después, el desprendimiento del vagón número ocho con respecto al resto del tren y el posible desprendimiento del bogie. “Es la opción más plausible”.

Defiende que, “bajo ningún concepto, el descarrilamiento por sí mismo del Iryo hizo que el bogie se separara. La carrocería del vagón y el bogie actúan de forma solidaria, no se separan así como así”.
Es este aspecto, que el bogie se desprendiera de la carrocería, lo que más sorprende a Jesús Contreras. “Fíjate que el Alvia también impacta, en teoría, sobre el coche 7 del Iryo, que queda destrozado, pero no se desprende nada”, concluye.
“No encuentro otra explicación posible”
Un tercer ingeniero de caminos, que se ha dedicado toda la vida al mundo ferroviario y que prefiere mantenerse en el anonimato también, no solo ve factible que el bogie saliera disparado 270 metros tras el impacto, sino que no ve otra explicación. “Lo que descarto es que haya sido una manipulación de esa pieza, vaya, que alguien la colocara allí. No hay ninguna razón por la que alguien lo haya podido hacer para decir que ha sucedido una cosa distinta a la que realmente ha ocurrido”. Recuerda que en las primeras imágenes televisivas la misma noche del accidente en las que se vio el coche número ocho del Iryo volcado, ahí ya observó que faltaba un bogie en la parte delantera, lo que le llamó la atención.
