Sociedad

Asia se mantiene alerta para contener el virus Nipah, uno de los peligros más mortíferos.

Brote en Calcuta

Las terminales aéreas de Tailandia, Taiwán o Nepal están reactivando medidas sanitarias ante el covid para los trayectos procedentes de Bengala.

Control de temperatura el domingo pasado en el aeropuerto Suvarnabhumi de Bangkok, que ha activado protocolos de cuarentena para pasajeros sintomáticos procedentes de Calcuta 

Control de temperatura el pasado domingo en el aeropuerto Suvarnabhumi de Bangkok, organismo que ha establecido medidas de aislamiento para los viajeros con síntomas que lleguen desde Calcuta. 

Uncredited / Ap-LaPresse

Una epidemia del letal virus Nipah en Calcuta mantiene en alerta a los responsables de salud de diversas naciones de Asia. Las terminales aéreas de Tailandia y Nepal que operan trayectos habituales hacia la capital del estado indio de Bengala Occidental han retomado medidas implementadas en la crisis del covid, tales como la vigilancia térmica. Acrónimos que gran parte de la población ya no recordaba, entre ellos PCR, vuelven a surgir. 

Cualquier medida preventiva resulta insuficiente al lidiar con uno de los patógenos más mortíferos, para el cual no existe inmunización ni cura específica, exceptuando los cuidados de soporte. Infectarse implica poner la existencia en grave riesgo, considerando las diversas epidemias ocurridas desde su hallazgo en 1999 en la localidad malasia de Sungai Nipah, situada entre Kuala Lumpur y Malaca. 

De hecho, la epidemia se había manifestado ya durante 1998 en Ipoh, pero esta urbe -cuna de varios de los patrimonios chinos más grandes de Malasia- eludió el desprestigio al suponerse que era un caso de encefalitis japonesa. Debido a la terapia equivocada, de cualquier modo, sufrió un alto costo en fallecidos. 

En Sungai Nipah, un investigador determinó que el origen de la dolencia era un virus que reside permanentemente en distintas variedades de extensos murciélagos diurnos del sudeste asiático -y del subcontinente indio- llamados asimismo zorros voladores. El deterioro del medio ambiente natural de este grupo, que consume frutas, los forzó a sustentarse habitualmente de los cultivos en regiones pobladas. Aquello, por cuenta propia, suponía un peligro aún reducido, pero hoy se comprende que alcanza con una fruta sin desinfectar que haya sido mordisqueada por ellos para infectarse. 

No obstante, aquello que verdaderamente impulsó el contagio resultó de la mezcla entre plantaciones de fruta y criaderos de porcinos. El patógeno se transmitió desde los murciélagos hacia los frutos, de estos a los cerdos —en un entorno de sobrepoblación— y finalmente de los animales a los seres humanos. 

A partir de ese momento, los brotes de Nipah se han registrado de forma constante, afectando habitualmente a unas pocas decenas de personas, principalmente en India y Bangladesh. No se han detectado casos en Europa, América o África, regiones donde el murciélago transmisor no habita. El aspecto negativo radica en la alta mortalidad de este patógeno, el cual acaba con la vida del 40% de los contagiados (alcanzando a veces el 75%), careciendo de vacunas o tratamientos efectivos. El punto positivo es que, aunque resulta al menos 40 veces más mortífero que la covid (previa a la inmunización), esta última poseía una capacidad de transmisión al menos 40 veces superior. 

El contagio entre personas es una realidad, si bien se ha detectado fundamentalmente en el ámbito doméstico o en centros de salud. Así sucede con el foco que se investiga en Calcuta, el cual cuenta con dos positivos ratificados y 120 sujetos bajo vigilancia por su vinculación directa con los primeros. 

Las dos personas contagiadas son dos enfermeros —un hombre y una mujer— de un centro sanitario en Barasat, localizado a cinco kilómetros del aeropuerto de Calcuta. Ambos cumplieron su jornada entre el 28 y 29 de diciembre asistiendo a un paciente con insuficiencia respiratoria que murió días más tarde. Por infortunio, no se realizó ninguna autopsia y, posiblemente, el cuerpo fue incinerado. No se ha difundido información sobre su identidad y cabe la posibilidad de que sea un asunto crítico: Bengala Occidental celebra elecciones en poco más de un mes; Bangladesh, en quince días. 

Debido a que no se ha podido verificar la causa de ese deceso, formalmente todavía no se registran víctimas mortales por esta epidemia, si bien un enfermero se encuentra en situación grave y su compañero permanece en coma profundo. Pese a que un doctor, una sanitaria y un trabajador adicional del centro médico que les asiste presentaron cuadros clínicos similares, los responsables de India afirman que sus resultados fueron “negativo”, al igual que las aproximadamente doscientas personas bajo seguimiento.

En el colindante Bangladesh, el virus Nipah casi nunca falta a su encuentro anual, de diciembre a abril. Su foco está plenamente localizado. Es el tiempo en que se extrae el jugo de la palma datilera, ingerido a primera hora del día. La dificultad es que los murciélagos también lo buscan, por lo que en ocasiones incluye vestigios de su saliva u orina, con resultados fatales. Pese a ello, en un territorio de 170 millones de pobladores, unas cuantas muertes no alcanzan para prohibir ni suprimir un hábito tradicional. 

Ambas terminales aéreas de Bangkok vigilan con rigor la amenaza vírica ya que seis compañías mantienen trayectos frecuentes hacia Calcuta. Existe un tránsito muy elevado de viajeros, frecuentemente relacionados con el negocio del palo de áloe. Una situación similar se presenta con Bangladesh. A esto se añade la gran cantidad de turistas indios en la isla de Phuket, donde representan el tercer grupo nacional. Los responsables de salud controlan actualmente sus arribos y han solicitado una precaución idéntica a los centros hospitalarios.

Tailandia desea “prevenir la introducción del virus y asegurar la protección de la población”, de modo que ofrece disculpas por los inconvenientes a los setecientos viajeros que arriban cada jornada desde Calcuta y, como medida preventiva, a bastantes más que vienen de otros puntos de India. 

Asimismo, los responsables de Vietnam han decretado la puesta en marcha de acciones de protección y supervisión en los cruces fronterizos. Procedimientos idénticos se desarrollan en las terminales aéreas de estados como Nepal, e incluso Taiwán, pese a no contar con trayectos aéreos directos hacia Calcuta. Hong Kong, a su vez, ha habilitado puntos de control sanitario en la terminal de arribos. 

La alerta médica se vigila con sumo cuidado, de hecho, en toda China, marcada por la dureza de las restricciones de la covid y temerosa por la cercanía de este y otros núcleos detectados con anterioridad. En cuanto a Malasia, los damnificados fueron de raíces chinas —los únicos que crían ganado porcino en ese lugar— y se rememora que un millón de cerdos tuvieron que ser eliminados. 

Lo mantienen en su memoria, especialmente, los sobrevivientes de Sungai Nipah, quienes en la actualidad colaboran con la investigación científica por si su flujo sanguíneo guardara algún secreto que ayude a desarrollar una vacuna o terapia. La Organización Mundial de la Salud igualmente monitorea el asunto, si bien elude el pánico y valora que la probabilidad de extensión “es bajo”. 

Los indicios del Nipah demoran entre cuatro y catorce días en surgir y resultan similares a los de una gripe intensa. Desde ese momento, el agravamiento es veloz, con complicaciones respiratorias y el desarrollo de encefalitis. Asimismo, uno de cada cinco sobrevivientes experimenta secuelas neurológicas. 

De cualquier modo, el gobierno de India afirmó este martes que el escenario permanece vigilado, que “solo hay dos casos de Nipah confirmados” y que los doscientos contactos identificados han resultado todos “negativo” en los tests.

Es pertinente indicar que India tuvo sus brotes inaugurales en humanos en Bengala Occidental, igual que ahora, en 2001 -con 45 decesos en Siliguri- y en 2007, con otros cinco fallecidos. Desde 2018, los incidentes se han concentrado en el estado sureño de Kerala, donde una de las crisis mató a 17 de los 18 infectados y donde el más próximo, en julio de 2025, originó tres contagios y dos muertes. En Bangladesh, finalmente, murieron cinco personas por Nipah en 2024 y al menos cuatro en 2025.

Jordi Joan Baños

Jordi Joan Baños

Corresponsal de 'Guyana Guardian' en Bangkok

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Jordi Joan Baños (Sabadell, 1971) ejerce como enviado de Guyana Guardian en Bangkok. Con anterioridad, desempeñó la labor de delegado para el rotativo en Lisboa, Nueva Delhi y Estambul.

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