Sociedad

El tipo de dirección que hoy en día produce una huella singular

Entorno profesional

Cómo fortalecer la aptitud para dirigir basándose en la confianza, la comprensión y los principios morales

Encuentro entre altos directivos en un entorno profesional sobrio y contemporáneo

Reunión de ejecutivos de alto nivel en un espacio laboral austero y actual.

IESE Business School Barcelona

En la actualidad, gestionar equipos requiere abordar un interrogante difícil aunque ineludible: ¿por qué habrían de seguirme? Dentro de un entorno corporativo caracterizado por la dificultad, la visibilidad permanente y el aumento de las demandas sociales, el mando ya no se fundamenta en el rango dentro del organigrama para transformarse en una práctica de integridad individual.

Este constituye el fundamento esencial de la noción Real Leadership, promovida por IESE Business School, que se centra en un modelo de dirección fundamentado en la genuinidad, el compromiso individual y la sintonía entre principios, determinaciones y conducta. Lejos de ser una meta teórica, se presenta como un requerimiento táctico para entidades que buscan mantenerse perdurables y significativas con el paso del tiempo.

El liderazgo ya no emana de la posición: se construye diariamente por medio de la confianza.

El desgaste de la conducción tradicional

Por varios decenios, la dirección se fundamentó en esquemas definidos, niveles de mando firmes y un enfoque de supervisión. Dicho sistema resultó eficaz mientras el contexto se mantenía bastante constante y fácil de anticipar. En la actualidad, no obstante, numerosos ejecutivos perciben que tales métodos provocan alejamiento, falta de compromiso y, en situaciones extremas, desconfianza en el seno de las empresas.

El declive de la credibilidad en los organismos y en quienes ostentan autoridad también afecta al ámbito corporativo. Los trabajadores con gran preparación —sobre todo quienes poseen más alternativas laborales— ya no se vinculan únicamente por una remuneración o un cargo. Persiguen un propósito, estabilidad y directivos que comprendan la profundidad personal que subyace a todo logro.

Qué sabemos en realidad respecto al liderazgo auténtico

Referirse a un liderazgo genuino no equivale a fomentar una gestión débil o permisiva. Por el contrario, conlleva adoptar un grado de rigor superior, iniciando por la propia persona. Un dirigente íntegro se define como quien:

  • Tiene un profundo conocimiento de sus valores y límites.
  • Toma decisiones difíciles sin traicionar sus principios.
  • Ejercita una empatía dinámica, lejos de la complacencia sentimental, enfocada en entender el efecto verdadero de sus determinaciones en el resto de las personas.
  • Genera confianza porque su discurso y su conducta son consistentes.

En el IESE, este enfoque se fundamenta en una premisa evidente: resulta inviable guiar a terceros sin gobernarse previamente a uno mismo, ni alcanzar la comprensión ajena sin aplicar una empatía sólida y consciente. La autenticidad dista de ser un atributo superficial o un simple instrumento comunicativo; representa una manera de gestionar la autoridad con total responsabilidad.

Directivo reflexionando en un entorno de trabajo
Directivo reflexionando en un entorno de trabajoRoc Canals

Liderar cuando ya no basta con simplemente impartir mandatos.

Las entidades que se desempeñan en ámbitos intrincados, internacionales o con normativas estrictas comprenden que el proceso decisorio ya no se basa únicamente en protocolos o juntas. Está vinculado, esencialmente, a la integridad ética y personal de sus dirigentes.

Bajo este contexto, el liderazgo auténtico se transforma en un recurso estratégico. Facilita el manejo de la incertidumbre, coordina distintas intenciones y respalda medidas poco populares cuando resulta preciso. No a través del mandato forzado, sino por medio de la autoridad moral.

Esta legitimidad resulta fundamental para los perfiles directivos que asumen una elevada responsabilidad patrimonial, reputacional y humana. No solo brinda seguridad a la organización, sino que también garantiza el prestigio personal del líder de cara al futuro.

La visión de IESE: liderazgo genuino con profundidad y propósito.

IESE Business School ha dedicado décadas al estudio y la capacitación de directivos que perciben la dirección como una labor de servicio y un compromiso ético, más que una ventaja personal. La noción Real Leadership resume este enfoque: preparar ejecutivos con la habilidad de producir una huella beneficiosa tanto en sus empresas como en la comunidad.

Esta metodología integra la seriedad teórica, el análisis introspectivo y la ejecución real. El objetivo no consiste en asumir un modelo específico, sino en orientar a cada directivo para descubrir una manera de gestionar coherente con su esencia y con las demandas efectivas de su contexto.

Por qué este debate es significativo para los encargados de decidir.

Para aquellos que desempeñan roles de mando ejecutivo, la conducción genuina no representa un simple concepto abstracto. Posee efectos inmediatos sobre la aptitud para captar profesionales cualificados, manejar situaciones críticas, salvaguardar el prestigio de la organización y adoptar resoluciones que perduren a largo plazo.

Dentro de un contexto en el que todo es evaluado y contrastado, la integridad del individuo se ha transformado en uno de los escasos rasgos genuinamente distintivos. Y, de manera contradictoria, en uno de los más complicados de imitar.

Aquellas compañías gestionadas con autenticidad no solo operan de manera más eficaz en su interior. Asimismo, transmiten una sensación de firmeza, seguridad y perspectiva de futuro que es sumamente importante para inversionistas, aliados y stakeholders clave.

Formarse para liderar con autenticidad

Puesto que el liderazgo legítimo no representa una virtud heredada, sino una labor personal compleja, la capacitación se convierte en un eje esencial. No consiste simplemente en dominar herramientas comunicativas o modelos de gestión, sino en cultivar el discernimiento, la conciencia de uno mismo y un entendimiento exhaustivo de las repercusiones que cada elección genera en los equipos y las empresas.

Bajo este convencimiento, IESE Business School ha diseñado programas de dirección y liderazgo que combinan el análisis individual y el debate mediante la metodología del caso, la excelencia académica y la utilidad práctica. Formaciones orientadas a líderes que no persiguen soluciones inmediatas, sino estructuras robustas para afrontar resoluciones difíciles con integridad y compromiso.

La perspectiva de IESE sitúa al directivo ante sus desafíos cotidianos: la manera de ejercer el mando sin derivar en la imposición, la forma de fomentar la implicación en entornos de gran exigencia, el modo de conservar la confianza ante resoluciones controvertidas. En dicho ámbito, la dirección genuina trasciende la mera inspiración teórica para transformarse en una habilidad fundamental.

Sesión de formación ejecutiva en IESE
Sesión de formación ejecutiva en IESEIESE Business School Barcelona

Una conclusión ardua pero fundamental

Ser un líder auténtico no asegura la fama ni los logros rápidos. Requiere autoexamen, sacrificios y una visibilidad permanente. No obstante, se perfila, progresivamente, como el único sendero para proyectar un impacto duradero y válido.

Para aquellos que desempeñan cargos de gran compromiso, ejercer el mando basándose en la autenticidad propia no representa una alternativa utópica, sino más bien una determinación táctica que se ejercita, se pone en duda y se pule con el transcurso de los años.