Sociedad

‘Influencers’ resulta una opción factible, siempre que se aplique una estrategia basada en la honestidad y en éxitos concretos.

DÍA DE LA PUBLICIDAD, 2026

Hoy en día, frente a públicos sobreestimulados y ecosistemas digitales altamente competitivos, lo fundamental ya no reside en la difusión, sino en la confianza, que no se obtiene por medio de la cantidad, sino mediante la sincronización, según indica Carol Murtra, CEO de la empresa Milkyway.

Carol Murtra, fundadora i CEO de Milkyway 

Carol Murtra, fundadora i CEO de Milkyway 

Miquel Gonzalez/Shooting

Por mucho tiempo, la mercadotecnia de influencer se ha adquirido de forma similar a los medios: “dame alcance y ya veremos qué pasa”. Y resulta efectivo… hasta que pierde su eficacia. En el presente, con audiencias agotadas y feeds sumamente competitivos, lo fundamental ya no es la cobertura: es la confianza. Y esa confianza no se inventa de repente. No se logra mediante la cantidad. Se alcanza a través de la armonización. Puesto que: influencers, claro está. No obstante, como un conjunto organizado. 

La exposición te concede impacto. La seguridad te otorga legitimidad.

La cobertura se justifica con facilidad en un Excel. La veracidad no es tan simple. Sin embargo, es el factor que define si el público escucha, cree… y se moviliza.

Por tal motivo, el KPI que bastantes empresas están ignorando es el más veterano: la credibilidad. Se manifiesta mediante indicios menos glam que el conteo de fans: permanencia, reacciones con propósito, archivos guardados, chats privados, rastreos de la firma. Y, fundamentalmente, en un aspecto que no se adquiere: la percepción de “me fío”.

Ser confiable no consiste en “hacer muchas colaboraciones”. Se basa en fomentar la coherencia.

La credibilidad se construye a partir de tres elementos: el contexto, la constancia y la congruencia. 

Trasfondo: ¿cuál es el motivo por el que este individuo trata este asunto? Estabilidad: ¿es un evento puntual o lo defiende a largo plazo? Congruencia: ¿se alinea con su relato y con la imagen de marca? 

Esto distingue una acción aislada de un vínculo que forja credibilidad. En este punto surge el planteamiento estratégico inicial: niveles, no simples impactos. Representantes que respaldan el discurso, always-on con el fin de participar en el diálogo de manera eficaz, y ejecuciones en periodos críticos cuando se requiere rapidez.

Éxitos: al conectarse todo, deja de constituir una 'serie de contenidos'

La gran transformación de pensamiento es comprender que el material de calidad no concluye con la publicación. Se origina en ese punto. 

La verdadera coordinación ocurre cuando una pieza “vive” en distintos sitios y con diversas metas: el autor lo difunde, la firma lo aprovecha de forma orgánica (owned), se transforma en un elemento para amplificar (paid), nutre newsletters o CRM, y se evalúa mediante un dashboard enfocado en los resultados comerciales, más allá del engagement.

Si el formato posee carácter cultural, el media se torna en resultado. Y al estar todo entrelazado, el i nfluencer marketing deja de ser “contenido” para transformarse en motor. 

El futuro no se halla en sumar 'influencers'. Se trata de un esquema más avanzado.

El influencer marketing no se halla saturado: se encuentra mal enfocado. La fijación con la cantidad ha dado lugar a estrategias que lucen inmensas… pero edifican muy poco. 

Durante 2025/2026 triunfará la compañía que asimile esta realidad: la difusión no constituye el valor esencial. La confianza sí. Y dicha autoridad se planifica, se resguarda y se amplifica como un engranaje: mediante niveles, gestión avanzada y sincronización. 

Influencers sí. Pero con estrategia.

 Porque influencers sin sistema es ruido. Influencers con sistema es negocio.

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