Los expertos dudan de la propuesta de Musk de instalar datacenters en el espacio y alimentarlos de energía solar
Nueva iniciativa
La refrigeración de los chips, la basura espacial y las reparaciones de componentes dañados son algunos de los retos sin solución actual

Elon Musk, en una imagen de archivo.
Elon Musk quiere volver a sacudir otra industria: propone lanzar hasta un millón de satélites para crear centros de datos solares en el espacio, capaces de alimentar la inteligencia artificial sin saturar las redes eléctricas ni disparar el consumo energético. Para financiarlo, fusionó SpaceX con su empresa de IA y prepara una gran salida a bolsa. Según él, “la IA espacial es la única forma de escalar” y pronto será el lugar más eficiente para alojarla.
Sin embargo, científicos y expertos advierten de enormes obstáculos técnicos. El principal es el calor: aunque el espacio es frío, su vacío impide disiparlo, por lo que los chips podrían fundirse. La solución pasaría por gigantescos radiadores nunca construidos a esa escala. También preocupa la basura espacial: con un millón de satélites, una sola avería podría provocar colisiones en cadena capaces de afectar comunicaciones o predicciones meteorológicas.
El dueño de Tesla pretende lanzar un millón de satélites, pero no ha explicado cómo evitará que choquen entre sí
Además, los satélites se degradan y no pueden repararse en órbita. Los chips tendrían que duplicarse para sustituir fallos, lo que elevaría mucho los costes y acortaría la vida útil, hoy de unos cinco años. Mientras tanto, otras empresas prueban alternativas: Starcloud ha enviado un chip al espacio, Google estudia centros orbitales y Blue Origin prepara miles de satélites.
Aun así, Musk parte con ventaja porque controla los cohetes de lanzamiento y puede abaratar sus propios proyectos frente a la competencia. Para algunos analistas, el anuncio es también un mensaje estratégico: en la próxima carrera espacial por la IA, él pretende marcar las reglas.