Sociedad

Alerta sanitaria,: qué es la toxina cereulida detectada en leche de fórmula para bebés

Alerta sanitaria

Expertos auguran que la contaminación ha llegado con un ácido que busca asemejar esa leche a la materna

La leche de fórmula es la única alimentación de los bebés los primeros meses de su vida

La leche de fórmula es la única alimentación de los bebés los primeros meses de su vida

La cereulida es una toxina emética producida por cepas de Bacillus cereus en productos alimenticios. Esta bacteria, el Bacillus cereus, está presente de forma natural en productos como especias, hierbas aromáticas, verduras, cereales como el arroz o carne. Es muy resistente; aguanta a 121º C durante 30 minutos y a 4 ºC a lo largo de 60 días. La intoxicación por su ingestión es rápida -entre 30 minutos y 6 horas- y el cuadro afecta al sistema digestivo, con náuseas intensas, vómitos, dolor abdominal y, a veces, diarrea. 

¿Cómo ha llegado la toxina de la cereulida a la leche de fórmula para lactantes? Esos preparados para bebés suelen incluir aceites que contienen ácido araquidónico (ARA) para asemejarlos a ⁠la leche materna. Si las esporas de Bacillus cereus sobreviven en los ingredientes usados en la preparación de esta leche aparece entonces la cereulida. La contaminación con esta toxina puede llegar también durante la manipulación y procesado del producto.

La toxina es  muy resistente;  aguanta a 121 grados durante 30 minutos y a 4 grados perdura  a lo largo de 60 días.

Las investigaciones realizadas hasta ahora apuntan a la presencia de esta toxina en ese ácido araquidónico, un omega 6 utilizado en la composición de determinadas leches, a las que se añade también ácido docosahexaenoico. La inclusión del primer  ácido, que tiene como objeto favorecer el desarrollo cognitivo e inmunitario en el bebé, además de asemejar esa leche fabricada a la materna, estaría, pues, detrás de esta crisis sanitaria.

Cómo preparar un biberón

Recomendaciones sanitarias

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recuerda, ante esta alerta sanitaria que afecta a la leche para bebés, una serie de precauciones a la hora de preparar un biberón.
Lo primero que hay que hace es mantener una correcta higiene en las manos, especialmente antes de preparar y dar el biberón. Se recomienda utilizar fórmulas líquidas, listas para el consumo. Sobre todo esto es importante en bebés menores de 3 meses, nacidos prematuros o inmunodeprimidos. Hay que seguir las instrucciones de las etiquetas y usar recipientes limpios y esterilizados. Hervir agua suficiente y dejarla enfriar unos minutos. Reconstituir la fórmula añadiendo el polvo al agua, que debe estar a unos 70 ºC. Preparar el biberón para cada toma y utilizarlo recién preparado.

El principal problema para combatir la toxina de la cerulida, coinciden los expertos, es que esta es termoestable y eso la hace indestructible al tratamiento térmico. Permanece activa aún después de la preparación de esa leche para su consumo.

También es resistente al ácido y a las enzimas digestivas, así que sigue presente en los alimentos después de que los gérmenes hayan sido eliminados por los procesos de conservación.

En personas sanas las toxiinfecciones no duran más de 24 horas; pero en bebés esos cuadros pueden llegar a ser graves

En individuos sanos las toxiinfecciones por cerulida no duran más de 24 horas. Pero en personas con un sistema inmunitario débil, como ocurre con los bebés, la consecuencias de la ingestión de esta leche contaminada puede llegar a ser más graves, con riesgo de insuficiencia hepática.

La alerta con la leche de fórmula para bebés ha saltado, augura el comité científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), por un problema en el proceso de producción de ese producto. 

Leche en polvo para bebés
Leche en polvo para bebés

Se estima que los mecanismos exigidos para eliminar esa toxina “pueden no haber sido suficientes para inactivar todas sus esporas y, además, muchas de sus cepas son de naturaleza psicrotrofa, capaces de multiplicarse en condiciones de refrigeración”.

En consecuencia, coinciden estos expertos, “si bien la ingestión de un número bajo de células o esporas no se considera perjudicial, en cambio, la germinación de esporas o la multiplicación de células vegetativas en el alimento preparado puede dar lugar a una concentración peligrosa del microorganismo”. 

A partir de los seis meses la alimentación de los bebés se alterna ya con otros alimentos, además de la leche.
A partir de los seis meses la alimentación de los bebés se alterna ya con otros alimentos, además de la leche.Getty

La intoxicación emética, la causada por la ingestión de la toxina cereulida (la que afecta a los bebés que ingieren esa leche) se produce cuando el alimento es contaminado antes de su consumo. Y esa toxina ya no se inactiva una vez producida la leche. Este tipo de intoxicación, recuerda la AESAN, es también frecuente con alimentos con base de arroz y pasta. 

Para prevenir la enfermedad, esta agencia recalca que “se deben aplicar medidas de control en todas las etapas de la cadena alimentaria, desde la producción primaria hasta el momento en el que los alimentos llegan a los consumidores”.

Informa, además, que la legislación de la UE establece los límites microbiológicos aplicables al control de B. Cereus en preparados deshidratados para lactantes  para garantizar adecuadas prácticas de higiene y que su presencia en los mismos no suponga un riesgo para la salud del consumidor”. Algo que aquí parece haber fallado.

Francisco Javier Ricou Sanz

Francisco Javier Ricou Sanz

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Graduado en Periodismo por la UAB. Integrante de la redacción de Guyana Guardian