Ceguera selectiva ante la IA: seis de cada diez trabajadores cree que afectará a otros empleos, no al suyo
Tecnología y sociedad
Un estudio de la Universidad de Comillas constata un elevado sesgo de invulnerabilidad ante la IA entre la población española

Muchos trabajadores pueden estar subestimando el impacto que la inteligencia artificial tendrá sobre su propio empleo, según el estudio publicado en 'Scientific Reports'

Existe un sesgo de invulnerabilidad frente a la inteligencia artificial (IA) y son muchas las personas que tienden a subestimar el impacto que esta tecnología tendrá sobre su propio empleo. Así lo revela un estudio de la Universidad Pontificia de Comillas según el cual seis de cada diez trabajadores piensan que la IA afectará más a otros empleos que al suyo.
Ahora bien, según los autores del informe -publicado en Scientific Reports-, cuanto más conocimiento tienen las personas sobre la IA, menor es su sesgo de invulnerabilidad. O dicho de otro modo, cuanto más saben sobre esta tecnología y su funcionamiento, menos tienden a pensar que la IA perjudicará a otros pero no a ellos mismos.
”En el contexto de la IA, una mayor alfabetización no solo reduce la incertidumbre y fortalece la autoeficacia, sino que también promueve evaluaciones de riesgos más objetivas y una actitud emocional más receptiva hacia el cambio tecnológico”, explican los investigadores en su artículo.
¿Qué es el sesgo de invulnerabilidad?
Este sesgo se refiere a la tendencia de las personas a creer que determinadas circunstancias, como los cambios tecnológicos, no les conciernen y su posible impacto negativo recaerá sobre otros más que sobre ellos. Y este patrón psicológico opera incluso cuando las condiciones objetivas pueden sugerir lo contrario. Según los autores del informe, en el caso de la IA este sesgo de invulnerabilidad puede estar impulsado por una combinación de optimismo personal y falta de familiaridad con la tecnología.
El grado de sesgo también varía según el sector profesional de los encuestados. Quienes trabajan en los sectores de sanidad, administración pública y derecho son quienes más tienden a pensar que la IA afectará más a otros trabajos que al suyo, y ello a pesar de que estas herramientas tecnológicas ya han demostrado una alta eficiencia en tareas como el diagnóstico de enfermedades, el procesamiento de información y la toma de decisiones legales.
Los autores del estudio -Felipe Barrera-Jiménez, José Luis Arroyo Barrigüete, Eduardo C. Garrido-Merchán y Gonzalo Grinda-Luna- ofrecen una posible explicación: “como estos roles se consideran tradicionalmente seguros y pueden implicar un menor conocimiento de IA, las personas en estos sectores pueden percibir sus puestos como menos vulnerables a la disrupción tecnológica”.
En cambio, entre quienes trabajan ámbitos relacionados con la tecnología, la ingeniería y la arquitectura, apenas un tercio (34%) presenta este sesgo de invulnerabilidad “posiblemente debido a una mayor familiaridad con la IA en sus entornos de trabajo diarios”, apuntan.
En este sentido, también es en este grupo en el que se encuentran los mayores porcentajes de trabajadores optimistas, que confían en que la IA tenga un efecto más positivo para ellos y su empleo que para otros.
A nivel global, solo el 31,8 % de los participantes en la encuesta (realizada a través de redes sociales) percibió un impacto más positivo en su propio trabajo que en el de otros.
¿Un freno a la formación?
Los autores del estudio, que forman parte de la Cátedra Santa Lucía de Analytics for Education de la Universidad de Comillas, advierten que estos sesgos perceptivos pueden influir en la aceptación social de la IA y en cómo se preparen las personas para los cambios en el empleo que va a introducir esta tecnología, puesto que si uno cree que le afectará a otros pero no a uno mismo, es menos probable que se forme en nuevas habilidades y se prepare para el nuevo escenario laboral.
Y también puede influir en la forma en que las empresas y los gobiernos abordan la formación, la regulación y la adaptación a un mercado de trabajo cada vez más automatizado.
