El jefe de Instagram, ante la demanda de una joven: “Las redes no son adictivas”
Redes sociales
La demandante asegura que sufre graves trastornos porque el algoritmo la enganchó

El jefe de Instagram, Adam Mosseri (en el centro), sale del tribunal de Los Angeles

Los cronistas de tribunales dan fe de que resulta más que raro y excepcional que un acusado reconozca su culpa.
Las repuestas ante el tribunal van del no me acuerdo de nada (cosas del alcohol y los estupefacientes) al todo es mentira, argumento al que se recurre incluso cuando les pillan infraganti, con las manos en la masa.
“No solo construyen aplicaciones, construyen trampas, No quieren usuarios, quieren adictos”
Adam Mosseri, responsable de Instagram en la empresa matriz Meta, testificó este miércoles en la corte de Los Angeles y recurrió al todo es mentira.
En un juicio histórico sobre la influencia de las redes sociales, en el que también está previsto que Mark Zuckberberg, presidente de Meta, preste declaración, Mosseri sostuvo que no es cierta la idea de que las personas puedan ser clínicamente adictas a estas plataformas.
La cuestión de la adicción es el pilar clave de un caso en el que los demandantes piden responsabilizar a las empresas de redes sociales por los daños causados a los niños y adolescentes que las utilizan.
Las plataformas de Meta y YouTube de Google son los dos acusados que quedan en el sumario. TikTok y Snapchat se descolgaron después de alcanzar un acuerdo prejudicial justo la jornada que empezaba la vista.
“Este caso es tan fácil como el abecé”, remarcó ante una sala atiborrada de público el abogado Mark Lanier. Y explicó el sentido de su acrónimo: “Adictiva, cerebros y chicos”.
Este letrado, que hizo su alegato sobre la demanda el pasado lunes, representa a KGM, de la que no se ha dado su identidad. Esta joven hoy de 20 años presuntamente se volvió adicta a YouTube e Instagram cuando era niña –empezo a usarlos con nueve años– porque el algoritmo de las aplicaciones son como casinos digitales, que funcionan con deslizamientos (scrolls) infinitos comparables a los de las tragaperras.
Adam Mosseri dijo que no es un experto médico, aunque tiene legitimidad para descartar la adicción porque un amigo ha sufrido “seria adicción clínica”
Ella alega que esas plataformas contribuyeron a sufrir depresión y disformia corporal. La demanda es clave por cuanto puede determinar el destino de otras muchas formuladas contra estas empresas.
Mosseri, que dirige Instagram desde el 2018, señaló que es importante diferenciar entre la adicción clínica y lo que él llamó uso problemático.
Pero Lanier mostró que lo han cogido infraganti. El abogado presentó citas directamente atribuidas a Mosseri en una entrevista de un podcast de hace unos años en las que el mismo recurrió al el término adicción en relación al uso de las redes sociales. Eso si, aclaró al tribunal que tal vez estaba usando el término “demasiado a la ligera”, como suele hacer la gente.
“No solo construyen aplicaciones, construyen trampas, remarcó Lanier. “No solo quieren usuarios, quieren adictos”, reiteró el letrado de la acusación.
El jefe de Instagram dijo que no es un experto médico, aunque tiene legitimidad para descartar la adicción porque un amigo ha sufrido “seria adicción clínica”, de lo que aprendió que “debo ser cuidadoso con mis palabras”. Apostó por la expresión “uso problemático” para referirse a los que “pasan más tiempo en Instagram del que les hace sentirse bien”. Y aceptó que, a la larga, “no es bueno para la empresa tomar decisiones que nos generen ganancias pero que sean perjudiciales para el bienestar de las personas”.

