Las ex monjas de Belorado cambian los rezos por las declaraciones judiciales
Había una vez...
Nuevo episodio de la batalla legal de las exreligiosas enfrentadas a la Iglesia española y al Vaticano
Las cismáticas niegan ante el juez haber maltratado a cinco clarisas de avanzada edad a las que cuidaban

Dos de las exmonjas citadas a declarar en Bilbao

Es como en la conocida canción de los payasos de la tele. “Había una vez...”. Solo que en esta ocasión lo que había, y lo que hay, no es un circo, sino un convento. Varios, en realidad. Las exmonjas cismáticas del monasterio de Belorado, que han roto con el Vaticano, han abrazado credos ultras y califican al Papa de “usurpador” y “hereje”, han protagonizado otro lío judicial. Ya pasan casi más tiempo en los juzgados que rezando.
Este viernes han sido citadas a declarar sobre la situación en que fueron encontradas cinco monjas de entre 87 y 101 años que estaban a su cuidado. Por su avanzada edad y delicado estado de salud, estas cinco clarisas son ajenas al cisma. De hecho, a diferencia de las jóvenes, ellas no han sido excomulgadas. Otra religiosa de la tercera edad, con su salud mental y física en mejor estado, pudo huir al grito de: “¡Son unas cismáticas!”.
Video Las cismáticas
Las cinco religiosas enfermas no hubieran podido imitarle, aunque hubieran querido. Inicialmente estaban en Belorado, Burgos, pero fueron trasladadas al convento de Orduña, Bizcaia, también en poder de Laura García y sus seguidoras. La señora García, sor Isabel de la Trinidad, era la abadesa de Belorado, cargo que ya no ejerce a ojos de Roma. La justicia ha ordenado la restitución de Belorado y Orduña a las Clarisas.
Las okupas ya no forman parte de esta congregación religiosa, aunque por ahora han frenado todos los intentos de lanzamiento. Los investigadores sospechan que las cinco hermanas de las que cuidaban fueron trasladas a Orduña no porque allí las atenderían mejor, como ellas sostienen, sino para utilizarlas como escudos humanos y torpedear los desalojos. En cuanto la Guardia Civil las vio, las envió al hospital de Basurto.

Un informe cuestiona las condiciones higiénicas y sanitarias de estas cinco religiosas. La Guardia Civil acudió al recinto vizcaíno donde estaban (por cierto, los agentes tuvieron que saltar la valla: no les abrieron la verja) para investigar la presunta venta de obras de arte religiosas, otra de las espadas judiciales de Damocles que pende sobre las acusadas. Ellas han negado ante el juez que investiga los hechos cualquier tipo de maltrato.
Cuatro cismáticas declararon presencialmente ante el Juzgado de Instrucción 5 de Bilbao y otras cuatro lo hicieron de manera telemática. Todas insistieron en que cuidaban de las enfermas con la devoción de hijas amantísimas. Su letrado confía en el rápido sobreseimiento de la causa. Lo que sí debería ser rápido será el desahucio de Belorado. Si no hay más aplazamientos, la comitiva judicial se presentará allí el 12 de marzo.
Los problemas de las clarisas rebeldes comenzaron cuando acusaron a la Santa Sede de torpedear su venta de la casa de la orden en Orduña, algo que niega el arzobispo de Burgos, monseñor Iceta (“el señor Iceta”, según ellas). Como en el cuento de la lechera, ya contaban para sus negocios con el dinero de otra misión imposible: la venta en Derio de un caserío y un monasterio en desuso, más o menos reconvertido en hostería.
Esa gestión inmobiliaria frustrada fue el germen del cisma con Roma, la excomunión y el flirteo con oscuros ultraderechistas, como el obispo brasileño Rodrigo H. Ribeiro da Silva, “duque imperial y príncipe elector del Sacro Imperio Romano Germánico”. Las exreligiosas ha iniciado batallas judiciales contra el Arzobispado e, incluso, contra una magistrada a la que acusan de “enemistad manifiesta”. Había una vez...
