Sociedad

Asociaciones de mujeres critican que se use a las víctimas del machismo con fines políticos

Violencia de género

Muestran su preocupación por el giro que experimenta la lucha contra esta lacra

Guardias civiles con el presunto asesino de su mujer y su hija, de 12 años, respecto a las que tenía una orden de alejamiento

Guardias civiles con el presunto asesino de su mujer y su hija, de 12 años, respecto a las que tenía una orden de alejamiento

Manuel Bruque / EFE

Diez mujeres asesinadas en los primeros 50 días de este 2026, entre ellas, una niña de 12 años a la que su padre degolló junto a su madre. Estas diez asesinadas son el peor dato desde 2021 e iguala el de 2023. Ambas estaban en el sistema VioGén, es decir, bajo la protección de las fuerzas de Seguridad del Estado. Hace solo unos días, se le hizo una valoración a la madre sobre la situación y se apreció “riesgo medio”, pero eso no impidió que el hombre, con una orden de alejamiento de las dos, fuera al domicilio de ambas en Chilches (Castellón) y las arrebatara la vida.

Pero pocos políticos levantaron la voz para preguntar cómo habían podido asesinar, de nuevo, a una mujer y a su pequeña a las que supuestamente el Estado como institución debía proteger. Como tampoco ha habido muchas preguntas sobre Salma, la mujer que permaneció durante dos años secuestrada por su pareja en Murcia. Sin poder salir, la mujer de 38 años y origen marroquí fue golpeada, maltrata y violada durante 700 días sin que nadie la buscara, sola frente a la barbarie de Alberto, ‘El Coletas’.

“¿Cómo va a denunciar una mujer si corre el peligro de ser humillada y usada por motivos políticos?”

Pocas preguntas sobre violencia de género, porque todos los focos se han ido para otras víctimas de la violencia machista, las agredidas sexualmente. Pero, si en los asesinatos antes enunciados apenas sí hubieran preguntas, en estos casos se han producido un auténtico intercambio de acusaciones (también insultos) entre partidos políticos a cuenta de los últimos agresores conocidos (varios alcaldes, altos mandos de la Policía Nacional, comisarios de la policía local, exdiputados. Asesores de cargos políticos...), en los que las víctimas han sido burdamente utilizadas como arma arrojadiza entre uno y otro bando.

Tal es la utilización, que se ha llegado a filtrar su identidad en algunos casos para que la horda de seguidores pongan en duda sus relatos, dejándolas a los pies de los caballos de los opositores o de los negacionistas de la violencia machista.

Así lo han denunciado asociaciones de mujeres y expertos en violencia machista y de igualdad, que critican duramente el giro que está experimentando la lucha contra la violencia machista, en el que la víctima ha sido convertida en un arma política para hundir al contrario, pero a la que pocos ayudan.

“Las víctimas necesitan apoyo, ayuda y acompañamiento, no lo que estamos viendo estos días”

Esta es la opinión de Ana Bella, que preside la fundación que lleva su nombre contra la violencia de género, y que muestra su profundo enfado por lo que está ocurriendo estos días: “Las víctimas necesitan apoyo, ayuda y acompañamiento, no lo que estamos viendo estos días”.

“¿Cómo va a denunciar una mujer si corre el peligro de ser humillada, cuestionada y usada por motivos políticos?”, pregunta Bella, mientras enarbola cifras del descenso de denuncias que se están registrando en los últimos años por la desconfianza en las instituciones: del 23% en el 2019 al 17% en el 2024, según la última macroencuesta de violencia machista.

Para el experto en violencia de género Miguel Lorente, se está produciendo la “recosificación” de las mujeres, con el uso de las víctimas para defender o atacar posiciones políticas y por la expansión de los discursos negacionistas de los ultras que desprecian la violencia de género, una violencia que mata cada año una media de 58 mujeres, una cifra que no se registra en ningún otro grupo poblacional, ni siquiera en el del mundo de la delincuencia. 

¿Y las agresiones sexuales? Se registran 1.140 agresiones al día y 189 violaciones diarias. “Y todas ellas son protagonizadas por hombres y, sin embargo, se está expandiendo el discurso de que no hay violencia contra las mujeres, hay violencias (mantra que repite una y otra vez el partido ultra Vox)”.

¿Qué hacer? En opinión de los expertos, poner el foco en los agresores 

Porque, como insisten desde la Fundación Ana Bella y la Fundación Mujeres, la violencia machista la ejercen hombres de todas las condiciones políticas, económicas e ideológicas, porque esta violencia es estructural al sistema patriarcal.

¿Qué hacer? En opinión de los expertos, poner el foco en los agresores y proteger a las víctimas, “todo lo contrario a lo que se está haciendo en este momento, en el que cualquier detalle de la vida de la mujer es utilizado para disculpar al agresor”, señalan.

Este poner el acento en el agresor y en las consecuencias de sus actos, y no sólo en la víctima, es una de las recomendaciones del comité de crisis del Ministerio de Igualdad, que acoge a otros ministerios, miembros de la judicatura y comunidades autónomas.

“Que la vergüenza cambie de bando”

La frase de Gisèle Pelicot, la ciudadana francesa cuyo marido la violó durante una década e invitó a medio centenar de hombres reclutados por internet a que también lo hicieran mientras ella estaba inconsciente por la droga que el ya condenado le suministraba, es el ejemplo que ponen los expertos en igualdad y violencia machista sobre cómo ayudar a las víctimas. Pelicot, que había pasado los 70, decidió llevar a todos esos hombres ante la justicia pese a la exposición pública que ello suponía, y justificó su decisión diciendo “que la vergüenza cambie de bando”. Y eso es, a juicio de los expertos, lo que hay que hacer, que el cuestionado sea el agresor, así como el humillado. Algo difícil, aseguran, porque en los tiempos actuales se están filtrando los nombres de las víctimas, para que la vergüenza recaiga en ellas.

Celeste López Perales

Celeste López Perales

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Redactora jefa de Guyana Guardian en la delegación de Madrid, especializada en temas sociales. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.