Uno de cada cuatro estudiantes va a clases particulares de inglés o matemáticas en España
Observatorio Social
Un estudio indica que los estudiantes con bajo rendimiento académico, problemas de conducta o necesidades educativas especiales son más propensos a reforzar

Las familias españolas gastan una media de 100 euros al mes en clases privadas

Uno de cada cuatro estudiantes españoles recibe clases fuera de la escuela para reforzar materias como inglés o matemáticas, por las dificultades que tienen los estudiantes en seguirlas dentro del centro educativo. Esto repercute en un alto coste familiar en formación extraordinaria. Se estima que, en total, 1,4 millones en España asisten a clases privadas.
Así lo afirma un estudio reciente del Observatorio Social de la Fundació la Caixa sobre la llamada educación en la sombra, en referencia a la que se recibe fuera de la escuela. El estudio, con datos de Portugal y España por separado, está coordinado por Bruno P. Carvalho, de la Universidad de Alcalá, y se realizado en coordinación con la Fundación Europea Sociedad y Educación y la Nova School of Business and Economics.
Las clases de refuerzo se dan en contextos en los que la enseñanza tradicional no logra cubrir todas las carencias y los padres -aquellos que pueden afrontarlo económicamente, pero también en hogares de rentas bajas- recurren a refuerzos externos. El gasto medio ronda los 100 euros mensuales. El gasto en academias de padres españoles y portugueses asciende a 1.780 millones de euros.
“En países como Portugal y España, esta práctica es común”, más que en otros países europeos, señala el informe basado en una encuesta realizada en 2024 a 5.000 familias (2.500 hogares en España).
En España, el 25% de media reciben clases. Más en la educación secundaria (ESO) (con un 36%) que en la primaria. “Muy probablemente, esta tendencia refleja la gran importancia de los exámenes de esta etapa, que pueden tener implicaciones decisivas para los itinerarios académicos futuros de los estudiantes”, indica el estudio.
La mayor parte de clases fuera del centro escolar se dan para reforzar el inglés (52,7% de la muestra), pero matemáticas se encuentra en un prominente segundo lugar (40,2%). En Portugal, los alumnos acuden más para trabajar las matemáticas (68%), pero inglés no aparece ya que se trabaja en las escuelas y es una lengua que forma parte de los hogares desde que los niños son pequeños. En segundo lugar, la materia más estudiaba fuera del centro escolar es el portugués (48% de los encuestados).
Según los autores del estudio, esta diferencia puede estar relacionada con las prioridades educativas nacionales y con la presión para acceder a carreras STEM, donde las matemáticas juegan un papel central. La mayoría de los encuestados van a academias o similar y reciben las clases en grupo pequeños.
Respecto a los alumnos españoles, los resultados muestran que los estudiantes con bajo rendimiento académico, problemas de conducta o necesidades educativas especiales son significativamente más propensos a recibir clases particulares.
El rendimiento académico es un factor que influye muy significativamente en la demanda de clases privadas. “La prevalencia de las clases privadas en estudiantes con bajo rendimiento llega al 35% en España. Pero también hay quien recibe matemáticas con rendimiento alto (un 16% representativo).
También pesa el historial de notas. Aquellos que han suspendido una asignatura o han repetido curso van más a clases particulares (por ejemplo, 30% frente a 25% entre quienes nunca han suspendido).
Gasto
Los hogares que gozan de una situación financiera holgada gastan un 18% más en clases privadas en España que aquellos que manifiestan que les cuesta llegar a fin de mes, y la proporción de estudiantes que asisten a clases privadas va del 23% en el caso de los hogares con problemas económicos al 26% en el de los que tienen una situación financiera holgada.
De ello se desprende el esfuerzo económico que realizan los padres con rentas bajas. “Eso puede conllevar tener que reducir su gasto en otras categorías del consumo e implica que para ellas el gasto en clases privadas tiene un mayor coste de oportunidad”.
Esto quiere decir que la educación sigue viéndose como una inversión de futuro y que, de no apostar, por la formación, se perdería las expectativas de progreso puestas en los hijos.

