La irresistible expansión de los fármacos para bajar de peso
Salud
La expiración de las patentes en China, India y otros países impulsará un consumo espectacular

Cajas de Ozempic y Mounjaro, medicamentos contra la obesidad a base de semaglutida y tirzepatida

Una nueva forma de gratificación instantánea triunfa en India. Los consumidores urbanos, que se han acostumbrado a que sus compras de alimentos y aparatos electrónicos les lleguen en cuestión de minutos, ya pueden ahora pedir casi con la misma rapidez una cintura más delgada. Las farmacias online ofrecen la entrega en el día de inyecciones para adelgazar, y la demanda no deja de crecer. En marzo, la empresa farmacéutica estadounidense Eli Lilly comenzó a vender ahí Mounjaro, su tratamiento contra la obesidad. La dosis mensual cuesta unos 180 dólares, una cuarta parte del precio en Estados Unidos, aunque sigue siendo elevado para la mayoría de los indios. Con todo, en septiembre fue el segundo medicamento de marca más vendido del país.
Hasta hace poco, los GLP-1s, una nueva y potente clase de fármacos para adelgazar, estaban circunscritos básicamente a los países ricos. Sin embargo, la Federación Mundial de la Obesidad, una organización benéfica, calcula que dos tercios de los mil millones de adultos obesos del mundo viven en países pobres. El exceso de peso no es sólo una cuestión estética: aumenta el riesgo de diabetes, enfermedades cardíacas y cáncer. Por otra parte, los GLP-1s también pueden tratar la apnea del sueño, las enfermedades renales y el Alzheimer. En los países pobres, un mayor acceso a esos fármacos podría transformar el tratamiento de las enfermedades crónicas. Y eso es algo que podría ocurrir el año que viene con el lanzamiento de genéricos más baratos y también versiones en forma de pastillas.
Los GLP-1s han tenido una demanda voraz. Según calcula la empresa de investigación Citeline, las ventas mundiales de esos fármacos superarán este año los 26.000 millones de dólares, el doble que en 2024. El mercado está en manos de dos compañías: Eli Lilly y Novo Nordisk, el fabricante danés de Wegovy. Las autoridades reguladoras chinas aprobaron Mounjaro y Wegovy en 2024; pero, debido a la escasez de suministros, las dos empresas se centraron primero en los mercados ricos y, en particular, en Estados Unidos, que representa cuatro quintas partes de las ventas de los GLP-1s. Y sólo ahora han decidido entrar en mercados grandes pero más pobres, como China e India.
Los laboratorios farmacéuticos de India tienen al menos diez versiones de la semaglutida en fase avanzada de ensayo
Es posible que en esos lugares su duopolio no dure mucho. En la mayoría de los países ricos, las patentes protegerán ambos fármacos hasta finales de la década. Sin embargo, a principios de 2026, las patentes de la semaglutida, el principio activo de Wegovy, expirarán en varios mercados emergentes; entre ellos, Brasil, China, India y Turquía. En realidad, al menos una cuarta parte de los obesos del mundo vive en países donde la semaglutida perderá su protección el año que viene.
Los laboratorios farmacéuticos de India, que ya producen una quinta parte de los medicamentos genéricos del mundo, se están moviendo rápidamente. Al menos diez versiones indias de la semaglutida se encuentran en fase avanzada de ensayo. Los analistas esperan que, de entrada, los genéricos se vendan a más o menos un tercio del precio original, con descensos adicionales a medida que se intensifique la competencia. El banco JPMorgan Chase prevé que el mercado indio de GLP-1 pase de los 179 millones de dólares en 2025 a los 1.500 millones en 2030. Y, para los fabricantes indios, una oportunidad mayor aun es la representada por las exportaciones a países donde las patentes de semaglutida hayan caducado. Dr. Reddy's, un gigante local, tiene previsto vender un genérico de Wegovy en 87 países. También serán de ayuda las subvenciones del gobierno indio a los fabricantes locales de fármacos con GLP-1.

China, donde hay más adultos obesos que en cualquier otro lugar del mundo, será otro mercado gigantesco. Su plan de seguros respaldado por el Estado, que cubre más de la mitad del gasto total en medicamentos, excluye los tratamientos para bajar de peso, por lo que el precio resulta decisivo para los pacientes. En la actualidad, una veintena de fármacos basados en la semaglutida compiten por lograr la aprobación. A diferencia de India, las empresas chinas no se limitan a replicar específicos existentes, sino que también innovan. En junio, las autoridades reguladoras aprobaron la mazdutida, desarrollada por la compañía biotecnológica local Innovent en colaboración con Eli Lilly.
En los ensayos clínicos, demostró ser tan eficaz como la versión de la propia Eli Lilly. Las empresas occidentales también recurren a China en busca de nuevos candidatos: en marzo, Novo Nordisk destinó 2.000 millones de dólares a la licencia de un prometedor fármaco experimental para la pérdida de peso desarrollado en ese país y, en junio, Regeneron, una compañía biotecnológica estadounidense, cerró un acuerdo de licencia por valor de 2.000 millones de dólares con la farmacéutica china Hansoh Pharmaceuticals.
Por otra parte, también llegarán pronto al Sur Global las pastillas para adelgazar. De momento, los pacientes deben inyectarse todas las semanas los fármacos. Sin embargo, Eli Lilly y Novo Nordisk han desarrollado alternativas en forma de pastillas. Aunque los analistas estiman que, una vez aprobadas, las pastillas tendrán un precio similar al de las inyecciones, serán especialmente útiles en los países pobres, donde la cadena de frío que debe mantenerse en la distribución de las dosis resulta poco fiable. Uno de los inventos más transformadores de la medicina moderna estará pronto al alcance de gran parte del mundo.
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Traducción: Juan Gabriel López Guix