Tos persistente, fiebre y dificultad al respirar: así se manifiesta la bronquiolitis en bebés

Salud

Reconocerla puede resultar complicado porque los síntomas respiratorios pueden confundirse con un catarro común

La bronquiolitis aguda es una infección respiratoria que afecta principalmente a niños y niñas menores de dos años

La bronquiolitis aguda es una infección respiratoria que afecta principalmente a niños y niñas menores de dos años

JAVIER LARREA-IREKIA / Europa Press

Reconocer la bronquiolitis en un bebé no siempre es fácil porque los síntomas respiratorios pueden confundirse con un catarro común, y los pequeños sólo pueden expresar su malestar mediante el llanto. Sin embargo, señales como la tos persistente, la dificultad para respirar, y sobre todo con las costillas marcándose al inspirar, la fiebre, la mucosidad nasal, o la presencia de sibilancias pueden alertar de una infección de las vías respiratorias inferiores.

“Identificar estos signos a tiempo y acudir a una valoración pediátrica es clave para evitar complicaciones y controlar una enfermedad altamente contagiosa entre los más pequeños”, según destaca el Dr. Goran Ristic, del Servicio de Urgencias Pediátricas y jefe de Pediatría del Hospital El Pilar de Barcelona.

Recuerda que tanto la bronquitis como a la bronquiolitis afecta a las vías respiratorias inferiores y dificulta la respiración de los pequeños. “La bronquitis ocurre en los bronquios, mientras que la bronquiolitis tiene lugar en sus ramificaciones, los bronquiolos. Ambas afectan a las vías respiratorias, pero las estructuras anatómicas involucradas son diferentes. Ambos son los encargados de transportar el aire en los pulmones. Al inflamarse, estos provocan tos y producción de mucosidad con dificultad respiratoria”, subraya el Dr. Ristic.

Goran Ristic, doctor del Servicio de Urgencias Pediátricas y jefe de Pediatría del Hospital El Pilar de Barcelona.

Goran Ristic, doctor del Servicio de Urgencias Pediátricas y jefe de Pediatría del Hospital El Pilar de Barcelona.

Quironsalud

Además, destaca que la bronquiolitis afecta especialmente a recién nacidos y menores de dos años y la causa suele ser vírica. Mientras que en algunas ocasiones la bronquitis en niños mayores puede estar provocada también por una bacteria. “Son enfermedades contagiosas y suelen estar causada por el virus respiratorio sincitial (VRS) o el de la gripe (virus influenza) El contagio se produce con la propagación de las gotitas que el enfermo produce al toser, y que pueden inhalarse o posarse en objetos que utilizan otras personas”, explica el Dr. Ristic.

Los síntomas de alerta

En concreto, especifica que algunos de los síntomas que nos pueden indicar que nuestro bebé tiene bronquiolitis o niño mayo bronquitis incluyen:

  • Dificultad para respirar (las costillas se notan a través de la piel cuando inspiran).

  • Sibilancia al respirar.

  • Aparición de un broncoespasmo como consecuencia del estrechamiento de los bronquios, lo que provoca la tos seca, y la dificultad para respirar que hemos comentado en el primer punto.

  • Uno de los síntomas más evidentes a través del cual se puede manifestar la bronquitis en niños es la tos persistente que se acompaña, en la mayoría de los casos, de dificultad para respirar, de un malestar generalizado y, en algunas ocasiones de fiebre.
  • Falta de apetito, apnea del sueño, vómitos (por la tos y mucosidad).
  • Aparición de fiebre, aunque no es un factor esencial para el diagnóstico.

En cuanto a los síntomas que la diferencian de un catarro, el pediatra destaca “la sensación de hambre de aire, respirar con la tripa, tirar más de las costillas, y tos más intensa y profunda” que la que puede darse con un resfriado. “El diagnóstico de una bronquiolitis siempre debe ser llevado a cabo por un especialista en Pediatría, quien auscultará al niño y decidirá cuál es el tratamiento que debe llevarse a cabo”, remarca el Dr. Ristic.

Cómo tratar las bronquitis en niños

No obstante, en la mayor parte de los casos sí advierte de que la bronquiolitis no requiere de un tratamiento específico, al tratarse de una enfermedad vírica que mejorará con el paso del tiempo; si bien, para reducir los síntomas y mejorar el estado general de los pacientes, se pueden prescribir antipiréticos. Además, se recomienda hacer reposo durante el tiempo que manifiesten los síntomas más graves.

“Para las broquiolitis víricas, además de los lavados nasales no suelen recomendarse los broncodilatadores ni los corticoides, a no ser que se trate de un broncoespasmo o bronquitis del niño mayor”, apostilla el pediatra del Servicio de Urgencias del Hospital El Pilar de Barcelona. En el caso de que se trate de una bronquitis bacteriana, ésta implica la toma de antibióticos, según apunta.

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Por eso, durante esta época del año, y con el objetivo de evitar contagios, recomienda lavarse siempre bien las manos y las del bebé o menor, así como no compartir objetos ni alimentos con ellos, a ser posible que el pequeño tosa lejos de otros familiares, se eliminen los mocos con papeles desechables limpios para cada ocasión, y se desinfecten con frecuencia las zonas de uso común en casa.

La vacunación es la mejor prevención de las complicaciones en los niños pequeños.

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