Desde las gélidas entrañas de Groenlandia, una grabación popular de la alumna Maja ha desatado una agitación digital contra Donald Trump. “Hola, señor Trump, soy una chica normal de Groenlandia. Lucharé hasta la muerte, hijo de puta”, afirma la joven en un contenido que sobrepasa los 11 millones de reproducciones desde enero y ha generado reacciones entre groenlandeses y daneses. Dicha corriente obedece a las constantes advertencias del mandatario estadounidense sobre integrar la isla autónoma danesa, alegando “seguridad nacional” y el dominio de trayectos árticos y minerales escasos.
Maja, quien reside en Copenhague aunque conserva vínculos de familia en Groenlandia, detalla el inicio de su acción: “Dije esas palabras, pero no las decía en serio, literalmente. Fue para llamar la atención sobre esta situación”. Aquello que surgió como una broma danesa frente a Putin se convirtió en un reto hacia Trump debido a sus “cosas raras con mi país”. Su perfil de TikTok, previamente ajeno a la política, actualmente expande la desaprobación: “Tengo una audiencia tan grande, una plataforma tan importante, y creo que debería usarla más para llegar a la gente”.
El nerviosismo en la zona es evidente. Naja, desde Nuuk, detalla una atmósfera de precaución: “En Nuuk vemos soldados, aviones y buques de guerra. Estamos acostumbrados a algunos, pero no tantos como hoy”. La administración entregó manuales con directrices para crisis —víveres para cinco días, agua, radios y armamento—, capacitando a los habitantes ante fallos eléctricos o ataques. “Nos estamos preparando para algo que interrumpiría nuestras rutinas diarias, como un apagón”, agrega Naja.
Las dos mujeres se involucran en protestas de gran escala, como la de 4.000 ciudadanos en Nuuk. Maja pone de relieve el soporte del exterior: “He visto a tanta gente en Dinamarca manifestándose. Dinamarca está con Groenlandia, y muchos otros países”. Naja recalca que requieren de colaboradores: “Tenemos que mantenernos cerca de Dinamarca, Europa y la OTAN para que nos protejan”. Pese a que un sector reducido pro-Trump desea el bienestar de Estados Unidos, el acuerdo mayoritario se orienta a una emancipación próxima, negociada y tranquila.
El temor es persistente: “Cada vez que enciendes la tele o la radio, todo es sobre esto. Es mucha presión”, admite Maja, que hoy vigila la actualidad con obsesión. Naja sintetiza la opinión de todos: “Somos un pueblo pacífico. Trump tiene que dejar de pensar que somos un trozo de hielo; somos una nación”. En plena situación crítica, Groenlandia demanda autonomía ante los anhelos de expansión de Washington.