Camilo Martínez, empresario jubilado, con una edad de 79 años: “Hemos trabajado mucho para tener un patrimonio, no voy a dejárselo todo a mis hijos, quiero disfrutar”
Historias séniors
Al alcanzar el retiro laboral, surge la duda personal acerca de si conviene conservar el patrimonio para la descendencia o emplear el capital para aprovechar plenamente los últimos años. Camilo comparte su testimonio.

En medio de la duda propia sobre guardar o sacar partido a las posesiones, tras alcanzar el retiro, se perciben testimonios sumamente heterogéneos.
Hombre de negocios oriundo de Madrid, Camilo Martínez H. Disfruta de su retiro bajo sus propios términos, sin renunciar al placer de las experiencias gratas. “Sí, seguramente se puede decir que soy un disfrutón, pero, claro, después de haber trabajado muchos años y muy duro”, relata a Guyana Guardian mientras comenta acerca de el dilema entre ahorrar y gastar, que viven muchos jubilados.
De profesión Ingeniero de Caminos, este individuo de 79 años asegura que ya trabajó duro para sostener a sus cuatro hijos en la medida de sus posibilidades: “Y ahora me toca hacer mi vida”. “Me jubilé tarde, con más de 70 años, porque siempre he trabajado duro en la empresa que creó mi padre, y que ahora lleva uno de mis hijos, y no quise dejar de hacerlo hasta que viera que el futuro de la compañía estaba bien encaminado”.
Me retiré a una edad avanzada, superando los 70 años, pues siempre laboré con gran dedicación en la compañía que mi padre estableció.
El negocio de su familia, enfocado en el comercio de mobiliario, ha atravesado etapas difíciles, sobre todo en épocas de inestabilidad. “Aunque vendemos al por mayor, no son artículos de primera necesidad, por lo que incluso las empresas aguantan en los malos momento económicos sin renovar el mobiliario hasta que no tienen más remedio. Y esto ha hecho que la empresa haya pasado por momentos realmente delicados y duros”, comenta Camilo.
“Es una lucha a la que mis hijos se tienen que acostumbrar porque no es verdad que el hecho de que el empleo no sea seguro sea algo de estos tiempos, en muchos sectores, especialmente en el de los autónomos y pequeñas empresas ha habido momentos muy malos en el último medio siglo en España”, asegura este pensionista al recordar el pasado.
No obstante, puesto que el escenario financiero presente es más volátil que cuando asumió el mando de su progenitor hace más de 50 años, Camilo admite que las pequeñas y medianas compañías atraviesan una inseguridad superior hoy en día. “No es que antes no fuera complicado, pero sí es verdad que algo muy gordo tenía que pasar para que no pudieras salir adelante, recortando muchísimo y trabajando duro y con la cabeza muy centrada en la reducción de costes”, relata.
¿Y ahora? “No es que no me preocupe esta inestabilidad, pero no es el momento ya de que yo me ocupe de nada de eso. Mis hijos tienen que saber gestionar lo que ya tienen por sí solos y yo, desde hace unos años, me dedico a viajar todo lo que puedo, a ir al gimnasio y hacer deporte y organizar planes con mis amigos y también con mi familia. Quiero disfrutar mientras pueda”.
Mis descendientes deben aprender a administrar sus pertenencias de forma autónoma y yo, desde hace un tiempo, me enfoco en recorrer el mundo tanto como me es posible.
Camilo enviudó hace ya catorce años y, actualmente, reside a caballo entre Madrid y Málaga. Relata que el fallecimiento de su esposa cambió su perspectiva sobre el porvenir y su deseo es emplear sus recursos en sus gustos personales mientras le sea posible. “Les he dado a mis cuatro hijos la mejor educación que he podido y tanto mi padre como yo y mis hermanos hemos trabajado mucho para tener y mantener un patrimonio y vivir con tranquilidad y holgura económica. ¿Por qué mis hijos no tendrían que hacer lo mismo?”, sostiene.
“Ya heredarán varias casas, que ya me parece suficiente, y lo demás lo gestiono para hacer lo que me apetece”. Este pensionista declara que actualmente no tiene compañera. “Ni la quiero”, agrega. “Pero, por fortuna, tengo un entorno, una familia y aficiones que hacen que nunca me sienta ni solo ni aburrido”. Solo le resta algo por sumar a su vida, a quienes lleva tiempo esperando, señala: “Los nietos”. “Pero estoy seguro de que ya llegarán”, afirma con seguridad.
¿Acaso no siente remordimientos? “Ninguna”, contesta este hombre de negocios jubilado. “Todos mis hijos están trabajando y en la familia les hemos inculcado que esto es lo que hay que hacer. No se puede vivir tranquilo sin unos ingresos asegurados, aunque tengas un gran patrimonio porque cuesta mantenerlo. Es verdad que a alguno de mis hijos, sobre todo al pequeño, le va peor que a los demás, porque acaba de terminar la universidad, pero están en el mercado laboral y tienen una buena formación, a partir de ahí cada uno tiene que ir gestionando sus cosas”.


