Longevity

Juan Fernández Palacios, experto en el ámbito económico: “Los séniors tienen la percepción de estar viviendo un buen momento, sienten optimismo”

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Las personas que rebasan los 55 años disfrutan de una estabilidad financiera firme y un bienestar elevado, factores que les facilitan socorrer a sus familiares y sentirse realizados, de acuerdo con lo expuesto en el VI Barómetro del Consumidor Senior, realizado por Fundación Mapfre junto con Google, el cual se ha dado a conocer recientemente. 

El director del Centro de Investigación Ageingnomics, vinculado a Fundación Mapfre, expone las conclusiones alcanzadas mediante el barómetro.

Juan Fernández Palacios, economista. 

Juan Fernández Palacios, economista. 

Cedida

Vivir más años representa una tendencia creciente, sin duda, debido a diversos factores. El motivo principal es el incremento constante de individuos que superan los 55 años (en España, cerca de 16,7 millones, lo cual representa una tercera parte de los habitantes) y gran parte de ellos está rompiendo con los prejuicios vinculados a la edad avanzada. Esa visión del anciano jubilado, limitado en sus actividades y hábitos cotidianos, y un tanto conforme con el envejecimiento, dista mucho de lo que sucede actualmente. “En general, lo que sienten es optimismo y la percepción de estar viviendo un buen momento”, afirma el experto en economía Juan Fernández Palacios, responsable del Centro de Investigación Ageingnomics, perteneciente a Fundación Mapfre.

¿Qué sucede verdaderamente? Resulta que el 35% continúa trabajando —gran parte rechaza disminuir su jornada si implica cobrar menos; aun habiendo alcanzado el momento del retiro, uno de cada tres prefiere combinar el cobro de la jubilación con el empleo—; atienden su bienestar físico realizando deporte para estar sanos, vigilan lo que comen y visitan al doctor solo cuando es preciso (con una frecuencia inferior a una cita mensual entre los 55 y 75 años, pese a la creencia popular). Asimismo, realizan viajes, disfrutan de las relaciones sentimentales (y sexuales), manejan vehículos, el 85% posee su propia vivienda y se sienten satisfechos con su economía personal (e incluso la mitad logra guardar dinero).

Estas constituyen varias de las conductas halladas en el VI Barómetro del Consumidor Senior, realizado por Fundación Mapfre de forma conjunta con Google, y que se ha dado a conocer hace poco. El documento atiende a la voluntad del Centro Ageingnomics de impulsar la “generación de las canas”, entendida no únicamente como una dificultad demográfica, sino como una posibilidad de negocio (economía silver), dado que este segmento de población representa el 60% del desembolso español.

Conforme a los resultados del estudio, ocho de cada diez sénior en el territorio nacional se definen como muy o bastante dichosos, y se ven a sí mismos cinco años más jóvenes que su edad cronológica. A pesar de ello, no todo resulta ideal. El edadismo es una realidad, y lo ha experimentado en algún momento el 20% de los mayores de 55 años, primordialmente en el sector de empleo (60%), en la contratación de servicios financieros y seguros (38%), además de en la administración pública y el cuidado sanitario.

No todas sus pertenencias están destinadas únicamente a su propio beneficio y placer, ya que más de la mitad ha brindado apoyo económico a algún allegado (especialmente parientes), priorizan legar su vivienda a sus descendientes antes que incrementar su bienestar personal (si bien esta tendencia ha ido disminuyendo desde hace dos años) y gran parte de ellos (57%) afirma que su prioridad al ganar un premio de azar sería auxiliar a sus seres queridos.

¿Qué aspectos considera más relevantes de este nuevo informe?

Se ratifica que la realidad de la generación sénior es superior a la del promedio de la ciudadanía. Disfrutan de una calma financiera más robusta frente a la media general. En lugar de permanecer inactivos o apáticos, conservan una curiosidad y un vigor significativos, manifestados en su autocuidado y en la relevancia que otorgan a la salud; se interesan por su bienestar individual, viajan, disfrutan de las alternativas culturales a su disposición y anhelan una vida emocional plena. Por otra parte, ocupan un lugar fundamental en el núcleo familiar; son individuos que colaboran (inclusive con recursos monetarios), permiten la conciliación (aquellos que actúan como abuelos o cuidan de parientes de más edad) y actúan con solidaridad.

En lugar de mostrarse inactivos o en una postura pasiva, conservan un interés y una energía considerables, lo que se manifiesta en su autocuidado o en la vigilancia que dedican a la salud.

Juan Fernández Palacios

Economista y especialista en economía silver

¿Y la brecha tecnológica?

Percibimos anualmente que la fractura tecnológica se está acortando, lo que supone una noticia muy positiva, pues significa que los integrantes de esta franja se están sumando al ecosistema digital; en consecuencia, se diluye esa carencia de habilidades que se ha cuestionado en el terreno del trabajo o incluso en los retirados. Sin embargo, el edadismo permanece vigente, a pesar del talento y la estabilidad financiera de este sector poblacional.

Crecen las advertencias respecto a la perdurabilidad del régimen de pensiones. Bastantes personas afirman que el mecanismo no ofrecerá las mismas ventajas que antes a quienes se retiren próximamente.

La controversia en torno al esquema de jubilaciones ha estado presente por un largo periodo, y cobra sentido, pues se trata de un mecanismo ideado en un entorno poblacional muy dispar al de hoy, a inicios del siglo XX, cuando la esperanza de vida era inferior y la procreación más elevada. Actualmente lidiamos con niveles de fecundidad drásticamente reducidos (1,3 alumbramientos por mujer en España), frente al patrón de sustitución fijado en 2.1 vástagos por mujer. Como resultado, el balance vital es deficitario y solo se contrarresta a través de la inmigración, la cual mitiga esa reducida natalidad. Este escenario no muestra señales de cambiar a corto plazo, sugiriendo que, posiblemente, se ha establecido de manera definitiva. 

La esperanza de vida de esta generación ha dado un salto cualitativo. 
La esperanza de vida de esta generación ha dado un salto cualitativo. Getty Images

Asimismo, puesto que la longevidad aumenta, en cierta medida, el desarrollo de las jubilaciones igualmente alcanzará un punto en el que impactará a quienes hoy afirman que viven cómodamente…

El incremento de la esperanza de vida implica que si anteriormente, al retirarse a los 65 años, la previsión de percibir una prestación de los organismos públicos era de una década, actualmente nos referimos al doble de tiempo. Dicha situación provoca una fuerte presión en los modelos de jubilación y por tal motivo se implementan cambios, tales como elevar la edad de retiro, que alcanzará los 67 en 2027, y no sería extraño que este límite continúe subiendo, con la posibilidad de alcanzar los 70 años (ciertas naciones ya apuntan hacia ese número). Asimismo, en el pasado un individuo de 65 años poseía escaso vigor, algo que hoy en día ha cambiado radicalmente. No únicamente crece la duración de la vida, sino igualmente el bienestar: la gente dispone de mayor vitalidad, practica ejercicio, se preocupa por su salud, y esto permite que bastantes sujetos se encuentren aptos para continuar aportando.

Ahora se está empezando a promover compatibilizar jubilación con trabajo…

Se busca armonizar, de forma más amplia que en la actualidad, la recepción de la prestación por jubilación con la percepción de salarios laborales; esto implica eliminar la prohibición absoluta que impedía a los pensionistas obtener remuneraciones por un empleo simultáneamente. Por citar un caso, en España se ha buscado incentivar modalidades tales como la jubilación activa, la jubilación parcial o la jubilación flexible. Consideramos que es necesario mostrar mayor ambición y reducir las limitaciones respecto a dicha coexistencia de ingresos.

¿Cómo lo perciben los séniors?

Se señala que el 30% de los integrantes de este grupo generacional aceptaría combinar su empleo con la jubilación. No se pone en duda la utilidad ni la importancia de contar con un modelo de jubilación, aunque para garantizar su viabilidad ante las próximas generaciones, resulta indispensable aplicar cambios y, con cautela, impulsar alternativas que refuercen la prestación pública, tales como los fondos de pensiones privados (ya sean corporativos o personales), una práctica que en España carece del impulso necesario según reflejan los datos, ya que este tipo de ahorro adicional permanece estancado.

Aparte de los fondos de jubilación, crece entre las personas mayores la intención de sacar provecho a su vivienda para elevar sus recursos económicos, y en este punto cobra relevancia la formación económica. ¿De qué manera vinculamos todos estos elementos? 

Dentro de España, los fondos de jubilación no han logrado despegar del todo, aun cuando el Gobierno ha buscado impulsar los sistemas colectivos de empleo. No obstante, existe un hecho innegable: la población suele acumular capital históricamente mediante inmuebles. Rememoro a mis progenitores afirmando que su hogar constituía su retiro. Esto implica, primeramente, la convicción de que el ladrillo representa un activo fiable y, además, que proporcionaría serenidad para los años venideros. Hasta la fecha, resulta evidente que la propiedad inmobiliaria ha funcionado como un mecanismo eficaz de ahorro temporal extenso, aunque carece de liquidez inmediata; si alguien considera que su casa es su sustento final, ¿qué sucede al requerir efectivo?, ¿se muda de domicilio? En conclusión, para planificar el retiro, el sector inmobiliario no ha resultado ser el recurso más adecuado.

Cerca del 85% de los séniors es dueño de su hogar, y el empleo de soluciones como la hipoteca inversa o la nuda propiedad puede constituir un ingreso suplementario. 

Juan Fernández Palacios

Economista y especialista en economía silver

¿Entonces?

En la actualidad, están surgiendo diversas opciones que ya operan en otros territorios, como la hipoteca inversa, la nuda propiedad o la vivienda inversa, que posibilitan transformar en efectivo el capital acumulado en el inmueble y, además, proporcionan fondos sin obligar a dejar la residencia ni ceder su titularidad. Por este motivo, consultamos en el barómetro y comprobamos que, anualmente, se incrementa el atractivo de estas alternativas. El 85% de los séniors cuenta con vivienda propia, y recurrir a estos sistemas puede representar un apoyo magnífico para la jubilación. 

Hasta el presente, la cultura propia de España nos ha inducido a considerar que la finalidad de una propiedad inmobiliaria es mantenerla para que sea legada a los hijos... 

Dicha postura continúa siendo la predominante, si bien se está abriendo paso el requerimiento o la opción de lograr rentabilidades que permitan elevar la jubilación mediante el capital invertido en el sector inmobiliario.

Entonces, a los séniors les falta educación financiera…

Efectivamente, sucede como al resto de la ciudadanía, aunque en los séniors este problema suele agravarse. Por citar un caso, para conseguir suplementos a las pensiones resulta fundamental disponer de información precisa sobre las opciones que ofrece la vivienda. No obstante, dichas alternativas existen, ya que al momento de recurrir a ellas se requerirá la guía de expertos o instituciones especializadas. Es más, en ciertas situaciones, la propia normativa establece que es obligatorio un asesoramiento independiente, como ocurre con la hipoteca inversa. En otros ámbitos, como la gestión del capital guardado, el inconveniente habitual es que cuando se opta por ahorrar quizás sea demasiado tarde. Por ejemplo, para disponer de un plan de pensiones privado es necesario comenzar desde joven, con el fin de ir acumulando fondos progresivamente.

La mayoría de esta generación tiene una vivienda en propiedad. 
La mayoría de esta generación tiene una vivienda en propiedad. Getty Images

El conocimiento sobre finanzas resulta fundamental en cualquier etapa de la vida, incluyendo igualmente al colectivo de personas mayores.

Una idea financiera recurrente señala que existe una gran cantidad de capital acumulado que permanece inmóvil en las entidades bancarias. Numerosos individuos optan por mantener sus fondos de esta forma antes que aventurarse a colocarlos en depósitos o en renta variable, debido al actual panorama político global. Esta situación resulta problemática, ya que bastantes ciudadanos conservan su capital en cuentas a la vista con intereses casi inexistentes. Existen alternativas financieras con escaso peligro que permiten obtener beneficios ligeramente superiores. Referirse a la renta variable implica un nivel superior de complejidad, pues algunos inversores podrían ignorar que este tipo de activos conlleva el riesgo de sufrir minusvalías. Debido a ello, resulta fundamental que cualquier persona adquiera ciertos conocimientos fundamentales sobre finanzas.

Mayor longevidad, aunque también una fragilidad superior y desembolsos en asistencia. ¿En qué momento conviene empezar a planificar y reservar capital?

Es fundamental comenzar lo antes posible, ya que al tratar los requerimientos financieros durante el retiro se deben considerar los gastos habituales de la vida diaria, además del desembolso adicional que implica requerir asistencia externa o el ingreso en un centro especializado. En este sentido, consideramos adecuado implementar un modelo combinado, de forma similar a las jubilaciones: es necesaria una protección estatal, especialmente para quienes carecen de medios, junto con un ahorro personal complementario. Asimismo, debe tenerse en cuenta que el envejecimiento conlleva restricciones físicas o cognitivas vinculadas a la longevidad, cuyo cuidado resulta muy oneroso, y aunque los organismos públicos brinden apoyo hasta cierto punto, no cubrirán la totalidad de las demandas. Bajo nuestra perspectiva, la generación senior se inicia a los 55 años, momento en el que aún existe margen para acumular capital y anticiparse a los posibles requerimientos del mañana.

La iniciativa empresarial sénior no resulta considerablemente inferior a la de cualquier otra etapa de la vida.

Juan Fernández Palacios

Economista y especialista en economía silver

En Ageingnomics se enfocan en la actividad emprendedora. ¿Deberían los seniors comprometerse más con este sector? ¿Existe una oportunidad real para ellos?

La noción de que emprender es una actividad exclusiva de la juventud no concuerda con los hechos actuales. Dentro del Mapa del talento senior del Centro nos encontramos finalizando el estudio sobre la iniciativa empresarial de los mayores, y lo cierto es que este colectivo no emprende en menor medida que la población joven; de hecho, presentan un índice de creación de negocios superior al de quienes no alcanzan los 30 años. El punto clave es que gran parte de estos proyectos surgen por obligación. De los 3,3 millones de trabajadores por cuenta propia residentes en España, 1 millón supera los 55 años; esto implica que un tercio del total de autónomos pertenece al grupo sénior. No obstante, de cada tres emprendedores de edad avanzada, dos inician su actividad forzados por las circunstancias, al ser su única alternativa para seguir laborando tras ser despedidos de un empleo asalariado. La conclusión fundamental es que la actividad emprendedora entre los mayores no es significativamente inferior a la de cualquier otro rango de edad.