Perdió a su mujer, se refugió en la escritura y volvió a enamorarse, a los 78 años: “Nunca me había sentido así, mi hija no se lo cree”
‘Después de los 60’
La escritura ha sido el refugio de Josep Llorca durante el duelo por la muerte de su mujer, pero también se ha convertido en un renacimiento, además de haber vuelto a confiar en el amor. “Es inimaginable, si no lo vives, no lo sabes; mi hija no se lo cree, ella pensaba que me costaría mucho remontar”, cuenta

Josep Llorca, a sus 78 años.

Esta es la 79a entrega de ‘Después de los 60’, la sección de testimonios sénior donde recogemos experiencias vitales en esta etapa de la vida. Nos puedes hacer llegar tu historia a [email protected].
Fue un artículo de Javier Melero publicado en Guyana Guardian lo que removió las entrañas de Josep Llorca. Bajo el título Cuando te matan antes de tiempo, el abogado criticaba el desprecio con el que la sociedad trata a la vejez y arremetía contra “el trato que se da a quienes han pasado la edad de jubilación: el reservado a los trastos inservibles”. Para Llorca, que ahora tiene 78 años, esas palabras fueron como un jarrón de agua fría. “Me impactó mucho, me cabreó mucho y me hizo llorar, no entiendo cómo puede ser que nos traten como inútiles”, explica.
En aquel momento, Josep respondió al artículo con una carta, explicando que se había jubilado a los 63, que estuvo en paro hasta los 65 y que, una vez retirado, se había apuntado a la Universidad de la Experiencia, donde estuvo una década entera haciendo cursos. Lo hizo por esa necesidad de reivindicarse no solo a él, sino a toda una generación, y esas mismas razones le han empujado, unos meses más tarde, a volver a escribir a este periódico para narrar su experiencia en este momento vital. Una etapa en la que no solo ha superado la muerte de su mujer, sino que ha conectado con la escritura, ha autoeditado algunos libros y, además, se ha vuelto a enamorar.
Fue en febrero de 2025 cuando Josep tuvo que despedirse de su pareja, con quien había pasado los últimos 50 años. Ella arrastraba problemas de salud, pero su muerte fue repentina, a raíz de una caída. “Fuimos al hospital pensando que estaríamos unas horas, y ya no volvimos juntos; mi mujer no quería sufrir, quería irse en paz, y nos despedimos sin palabras”, rememora, emocionado, Josep.
Él cuenta que la vida es como un viaje que también llega a su fin, una metáfora que intenta suavizar un duro golpe de realidad. Pero la verdad fue que lo pasó mal y que, si no hubiera sido por su hija y su nieto, se habría quitado la vida. “Mi mujer me decía que, si le pasaba algo, debía volver a empezar, pero yo no me veía capaz”, recuerda.
Mi mujer me decía que, si le pasaba algo, debía volver a empezar, pero yo no me veía capaz
De este modo, las primeras semanas fueron duras, sin sentido. Hacer las reformas que había planeado con su mujer le ocupó un tiempo. Después se apuntó a hacer muchas actividades, siete u ocho a la semana, para tener la mente distraída, hasta que se presentó a un concurso de relatos cortos para gente mayor. Lo tituló El meu angelet (Mi angelito), tal como se refería a su esposa, y en él recogió lo que había vivido los últimos tres meses. “Quedé maravillado, porque nunca había escrito más de dos páginas”, explica.
A partir de entonces, narra que empezó a experimentar un nuevo sentimiento de independencia y libertad, sin ataduras, y se dejó llevar por la escritura. Y si había podido volcar su dolor en cuatro páginas, ¿por qué no se atrevía a escribir su propia autobiografía? “Conforme iba escribiendo, se lo mandé a algunos amigos y compañeros de trabajo, y me dijeron que escribiera más y que lo terminara; y así lo hice”, cuenta. Esas 76 páginas acabaron convertidas en el libro El meu viatge, un trayecto por su vida desde los 15 años, que actualmente puede encontrarse en Amazon. Más tarde publicó El nen, donde cuenta su etapa infantil hasta la adolescencia. Y también ha escrito dos más; Les cendres y La parella.
De hecho, la escritura para él ha sido terapéutica, un ejercicio que le está ayudando a transitar el duelo por la muerte de su mujer. “La escritura deja las cosas claras, es una faceta que no sabía que existía; cuando me pongo delante del ordenador, voy escribiendo y no controlo lo que sale, es algo maravilloso que nunca había sentido”, explica este barcelonés.
A esa pasión literaria también se ha sumado la llegada inesperada de un nuevo amor, una mujer que conoció en el casal, durante una actividad, y en la que se fijó enseguida. “Pasé una semana que no sabía ni dónde estaba, ni bebía, ni comía, ni dormía; al final me decidí a hablar con ella”, dice Josep. Casualmente, vivían a 20 metros el uno del otro, pero nunca se habían visto. Ella vivía sola, tras haberse quedado viuda once años atrás, y es algo mayor que Josep. “Ahora hace unos siete meses que nos conocemos, y es increíble, pero cierto, que estoy enamorado como un crío de 15 años”.
Historias séniors
‘Después de los 60’
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Se ven todos los días, le hace la compra y pasan largos ratos hablando o jugando a las cartas. Josep cuenta que también le lee lo que escribe. Sin embargo, pese a este nuevo vínculo, deja claro que no hay día que no piense en su esposa y que, por ella, lo hubiera dado (y lo dio) todo. “Mi mujer siempre está conmigo, es mi angelito, hablo con ella y es como si estuviera aquí, me acompaña siempre; la quería muchísimo”, manifiesta. Y reivindica que son formas de querer diferentes. “Es un amor diferente, en este momento no sabes en qué momento de la cuenta atrás estás, así que sientes las cosas de otra manera y no se puede comparar”, ejemplifica.
Tengo una vivienda, tengo salud, tengo amor y tengo una vida, y lo que me da escribir es bestial e inimaginable
A sus 78, y tras un giro de guion en su vida que le ha traído tanto despedidas dolorosas como nuevas oportunidades, Josep se reafirma en que lo importante es vivir el momento actual. “El pasado no lo puedes modificar y el futuro no existe, todavía hay que escribirlo”, sentencia. Pese a todo, y gracias a todo, siente que tiene una vida plena y que es un privilegiado. “Tengo una vivienda, tengo salud, tengo amor y tengo una vida, y lo que me da escribir es bestial e inimaginable”, explica.
Lo narra como si fuera una especie de renacimiento, un plan renove que le ha llegado casi en la ochentena. “Es inimaginable, yo creo que si no lo vives, no lo sabes; mi hija no se lo cree, ella pensaba que me costaría mucho remontar”, dice. Y también por haberse vuelto a enamorar. “Con ella he vuelto a vivir, soy otro; muchas veces me comparo con como era hace unos meses y soy muy distinto, tengo más imaginación, pienso y reflexiono cosas diferentes; he tomado muchas decisiones durante este tiempo, y puedo decir sinceramente que no me he equivocado en ninguna”, concluye.



