Longevity

“Hablé con Sting sobre sus técnicas para cantar ante 50.000 personas”: de tenista profesional a coach para gestionar el miedo y el estrés, a los 64 años

‘Después de los 60’

Extenista profesional, empresario y coach, Campo ha creado un método para superar el miedo y, pasada la sesentena, lleva a cabo desafíos extremos para concienciar sobre la importancia de cuidar la salud mental. “Si médicos y científicos coinciden en que el estrés es el gran mal del siglo XXI, ¿por qué no se enseña?”, lamenta

Además de coach, Pancho Campo cumple desafíos extremos contra el bullying. 

Además de coach, Pancho Campo cumple desafíos extremos contra el bullying. 

Cedida

Esta es la 75a entrega de ‘Después de los 60’, la sección de testimonios sénior donde recogemos experiencias vitales en esta etapa de la vida. Nos puedes hacer llegar tu historia a [email protected].

La vida de Pancho Campo da para una novela. ¿O para una película? Lo cierto es que tiene todo aquello que engancha de las ficciones, pero con la particularidad de haberse cocido con los años. Porque este jugador de tenis profesional retirado no solo ha sido capitán del equipo olímpico chileno en Barcelona 92, ni solo dispone de una Copa Davis, ni solo se ha codeado con los apellidos más relevantes del mundo. Aparte de todo esto, ha creado un método para superar el miedo que difunde en conferencias y pasada la sesentena se ha enfocado en llevar a cabo desafíos extremos con el objetivo de concienciar sobre la importancia de cuidar la salud mental y la lastra del bullying. Lo que decía: una sinopsis para rato.

El presente de Pancho no puede entenderse sin su pasado. Estudió Medicina y fue jugador de tenis profesional, hasta que se retiró por la mala gestión de sí mismo. “Siempre me falló la cabeza, no lograba dominar ni mis emociones ni mis nervios”, explica. “Cuando jugaba al tenis, cogía unos cabreos que hasta me ponían multas y rompía raquetas, pero no porque fuera un mal criado, sino porque los nervios sacaban lo peor de mí y me era imposible controlarlos”. 

Por ejemplo, recuerda que las noches antes de jugar podía pasarlas sin dormir o hasta vomitar antes de un partido importante. “Las diarreas eran el pan nuestro de cada día, entrabas en bucle con pensamientos raros, y llegó un momento que era tan desagradable que no me compensaba seguir compitiendo”, argumenta.

En ese momento, con 35 años y con nadie trabajando la parte mental, vio claro su intención de ayudar a los demás en todo aquello que no había podido ayudarse a sí mismo, algo que le empujó a formarse para acabar siendo coach de jugadores de la ATP, centrándose precisamente en guiar a otras personas a gestionar el miedo y enfrentarse al estrés. “El tenis es un deporte sumamente mental, cuando más alto es el nivel, la diferencia está más en la cabeza que en los golpes”. En paralelo, creó su propia empresa de eventos, organizando conciertos, conferencias y eventos deportivos durante más de tres décadas en una veintena de países, y llegó a trabajar con nombres tan potentes como Barack Obama, Al Gore, Pink Floyd, Sting, Enrique Iglesias o Eric Cantona.

Personalidades, de hecho, con las que pudo conversar, precisamente, sobre cómo se enfrentaban al miedo. “Al vicepresidente Al Gore le pregunté cómo gestionó perder las elecciones contra George Bush, y a Sting, qué técnicas utiliza para subirse al escenario semana tras semana ante 50.000 personas; me dijo que hacía yoga, meditaba y hacía técnicas de respiración”, recuerda.

A Al Gore le pregunté cómo gestionó perder las elecciones contra George Bush, y a Sting, qué técnicas utiliza para cantar ante 50.000 personas

Pancho Campo

64 años

Pancho Campo con el vicepresidente americano Al Gore. 
Pancho Campo con el vicepresidente americano Al Gore. Cedida

Tanto es así que, entre su propia experiencia y lo que detectaba en otros, se volcó en crear su propio modo de echarle una mano a la gente. Fue a través del programa SMILE (Stress, Motivación, Inspiración, Liderazgo y Energía), un método en el que el deporte, las endorfinas, la nutrición o la meditación tienen un gran peso a la hora de gestionarse a uno mismo, y que cuenta con el respaldo de profesionales de la medicina, el deporte o la nutrición —y del cual, además, acaba de publicarse un libro editado por Destino—. Y si bien al principio estaba enfocado exclusivamente a deportistas o empresarios, también ha virado para mirar hacia la juventud y la necesidad de cuidar de su salud mental.

En ese sentido, Pancho ha encontrado una manera radical de visibilizar su relevancia y llamar la atención de los jóvenes (y los no tan jóvenes): hacerlo mediante desafíos extremos que lleva a cabo él mismo, y también expediciones en pro de proteger el medio ambiente. No en vano se convirtió en el español de mayor edad en saltar en paracaídas desde 25.000 pies de altura, a sus 63 años. Pero no solo eso: también se ha sumergido con tiburones en el Caribe o ha buceado bajo el hielo ártico en Groenlandia, material que luego utiliza para montar vídeos y dar conferencias gratuitas en los colegios o en empresas. 

Historias séniors

‘Después de los 60’

En Guyana Guardian queremos recoger tu historia sénior. ¿Has cambiado de vida a los 60 y tantos? ​¿Has llevado a cabo un hito personal que te ha sacudido? ¿Has cambiado de pareja, de ciudad, de profesión o de manera de vivir? ¿Has llevado a cabo un viaje transformador o un reto personal? Nos puedes hacer llegar tu experiencia a [email protected].

“Nos hemos dado cuenta de que la generación de hoy en día tiene problemas de ansiedad y deficiencia de atención, y hay mucho bullying; quiero mostrarles que si con 64 años soy capaz de tirarme de un avión y gestionar los nervios, ellos con 20 pueden comerse el mundo”, cuenta.

Lo cierto es que Pancho habla con el conocimiento de quien ha vivido experiencias duras y traumáticas, y ha buscado la manera de reconvertirlas en aprendizajes. En 2019, por ejemplo, le secuestraron en Sudáfrica y, en sus propias palabras, se propuso que eso no le iba a afectar lo más mínimo. “Solo me desperté una vez en medio de la noche con pesadillas, pero lo he gestionado bien”, dice. También estuvo en la lista de los más buscados por Interpol. O un error de novato en paracaídas le llevó a perderse por el cielo de Florida, sin encontrar a ninguno de los 14 compañeros con los que había saltado.

Quiero mostrarles que si con 64 años soy capaz de tirarme de un avión y gestionar los nervios, ellos con 20 pueden comerse el mundo

Pancho Campo

64 años

Todo ello lo cuenta en sus conferencias, en las que también se ha percatado de que una gran parte de los adultos, de todas las edades y bagajes posibles, sufren de estrés. “Se empiezan a quejar de colesterol alto o prediabetes, del trabajo, de los problemas de casa o de no lograr un equilibrio entre la vida profesional y la familiar, y ahí es donde el programa SMILE coge fuerza y sentido”, asegura. Y señala que la gestión del miedo y el estrés deberían ser asignaturas obligatorias de la academia de la vida. “Si médicos y científicos coinciden en que es el gran mal del siglo XXI, ¿por qué diablos no se enseña en colegios y empresas?”, reivindica.

Ahora, a sus 64 años y gracias a todo lo aprendido, confiesa que puede hacer cosas que algunos de sus amigos ni se plantean. “Todos mis amigos, al llegar el fin de semana, piensan en dónde ir a cenar y tomar una copa, pero yo voy a saltar en paracaídas o a bucear y hago ejercicio todos los días”, relata, teniendo en cuenta los estragos de la edad. “Cuando te vas haciendo mayor, los problemas de movilidad cada día son más serios; mucha gente piensa que si te duelen las rodillas o la espalda hay que descansar, pero todo lo contrario, debes movilizarte, estirar y fortalecer, y a mí eso me mantiene vivo”.

Pancho ha nadado con Tiburones, pasados los 60. 
Pancho ha nadado con Tiburones, pasados los 60. Cedida

Pero el estereotipo edadista también le ha llegado en forma de comentarios o caras de sorpresa. “Muchos de mis amigos piensan que estoy loco, o muy a menudo me encuentro con críticas que me cuestionan por qué a mi edad estoy saltando en paracaídas, diciéndome que no debería y sentenciando que es la crisis de los 60”, lamenta Pancho. 

Y, precisamente, el paracaidismo se ha convertido en su gran pasión, hasta el punto de haberse sacado la licencia máxima ya pasada la sesentena. “Es donde he aprendido mejor cómo gestionar el miedo y el estrés”. Además, también a esa edad, se sacó la especialización de buceo técnico para bucear en cuevas, dentro de barcos hundidos o debajo del hielo, pese a que había practicado este deporte desde niño.

Muy a menudo me encuentro con críticas que me cuestionan por qué a mi edad estoy saltando en paracaídas, sentenciando que es la crisis de los 60

Pancho Campo

64 años

De momento, por delante tiene muchos retos pendientes. Este año quería solicitar un récord Guiness como ciudadano de mayor edad en saltar en paracaídas y aterrizar en la Antártida, pero no pudo hacerlo por falta de financiación y espera poder hacerlo dentro de un año. También está intentando aterrizar en el campo base del Everest, saltando desde 8.000 metros. “Cada persona tiene que conocer sus limitaciones y sus puntos fuertes, yo creo que conozco los míos, y ya llegará el momento en que por mi edad o mi físico no pueda; de momento, en el avión donde salté en Florida había dos señores de 80 años”.

Marta Gambín Conde

Marta Gambín Conde

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Malgrat de Mar, 1991. Graduada en Periodismo por la UAB y máster en Periodismo Político Internacional en la UPF. Coordino los contenidos del Club de Vinos de Guyana Guardian.

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