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¿Son los hombres jóvenes más machistas? No exactamente, pero por su discurso parece que sí

Estudio sobre neomachismo

​Una nueva generación de hombres muestra desconfianza hacia el discurso feminista más que una simpatía consciente por el machismo

No es un regreso al pasado, sino una reacción vinculada a la polarización política, el auge de la extrema derecha y a la exposición continua a discursos misóginos y antifeministas.

No es un regreso al pasado, sino una reacción vinculada a la polarización política, el auge de la extrema derecha y a la exposición continua a discursos misóginos y antifeministas.

Nacho Vera / Propias

¿Se han vuelto los hombres jóvenes más conservadores en relación con la igualdad? No exactamente. Aunque no son más machistas a nivel de conducta, sí se muestran más reactivos en términos de sexismo moderno, es decir, en la negación de la discriminación, el rechazo a las políticas feministas o la idea de que “el feminismo se ha pasado”. Lo que se conoce como efecto de backlash, un aumento del sexismo como reacción a los avances feministas.

Así se desprende del libro La reacción neomachista después de la cuarta ola feminista –un trabajo colectivo de expertos que indaga en este fenómeno–, que apunta a que una nueva generación de hombres muestra desconfianza hacia el discurso feminista, más que una simpatía consciente al machismo.

El neomachismo no niega la igualdad, pero sostiene que “el feminismo tenía sentido hasta cierto punto”

“En un contexto donde resulta inaceptable definirse como machista, el concepto de neomachismo describe una adaptación discursiva a los tiempos actuales, en sociedades formalmente igualitarias”, explica Maria Freixanet, coordinadora del proyecto e investigadora del Institut de Ciències Polítiques i Socials (ICPS).

El fenómeno no niega la igualdad, pero sí sostiene que “el feminismo tenía sentido hasta cierto punto” y que hoy se habría convertido en un movimiento que “victimiza” a los hombres. No es un regreso al pasado, sino una reacción vinculada a la polarización política, el auge de la extrema derecha y a la exposición continua a discursos misóginos y antifeministas que proliferan en la manosfera.

La encuesta de Percepciones sobre la igualdad entre hombres y mujeres y estereotipos de género (CIS), del 2023, abrió titulares al mostrar que un 51,8% de los chicos de entre 16 y 24 años consideraban que se había llegado “tan lejos” en la promoción de la igualdad que ahora se les “discriminaba” a ellos (frente al 28% de las mujeres jóvenes). Pero, paralelamente, un 95% de los hombres estaba de acuerdo o muy de acuerdo en que “la igualdad entre hombres y mujeres contribuye a hacer una sociedad más justa” y un 74,2% aseguraba que “la lucha por la igualdad de las mujeres también implica a los hombres”.

En esta línea, el libro señala que el repunte afecta tanto a hombres como a mujeres, con independencia del nivel educativo o la edad, aunque el aumento es más acusado entre los hombres jóvenes en los últimos años. Aun así, el informe matiza que no son “los más machistas” y remarca que las actitudes hacia la igualdad pueden variar según el contexto político y social. 

La manosfera, de ser un lugar de socialización entre hombres a un espacio hostil hacia el feminismo

Maria Freixanet

Investigadora del ICPS

De hecho, la vida digital ocupa un papel central en la expansión del neomachismo. “La manosfera –ese conglomerado de espacios digitales donde se propagan discursos antifeministas– ha pasado de ser un lugar de consuelo y socialización entre hombres a convertirse en un espacio hostil hacia las mujeres y hacia el feminismo”, detalla Freixanet.

Como explica Elisa García-Mingo en uno de los capítulos del libro, se ha producido una “polinización” de los discursos antifeministas en el entorno digital. Estos espacios, que actúan como agentes de socialización, “crean y promueven la difusión de ideologías extremistas y misóginas, que pueden radicalizar a sus miembros y perpetuar la violencia de género”. Esta socióloga propone “hackear” la manosfera, detectando bulos y falacias, y exigiendo medidas efectivas a las plataformas digitales, para romper con la actual espiral de impunidad.

En uno de los capítulos, se analiza el papel que juegan los influencers en la propagación de ideas, incluyendo aquellas de carácter machista o antifeminista. Un estudio, coordinado por Paula Zuluaga, Alejandro Tirado Castro y Marta Fraile, que analiza 364 publicaciones y 26 creadores de contenido, concluye que el contenido antifeminista genera aproximadamente cuatro veces más engagement –es decir, más reacciones, comentarios y visualizaciones en comparación con el número de seguidores– que el resto. 

“Las publicaciones feministas tienen a penas 50 mil visualizaciones, mientras que las antifeministas acumulan hasta 5 millones. Este impacto genera incentivos para seguir difundiendo estos mensajes e incluso intensificar la rabia y hostilidad de los mismos”, expresa la investigadora Paula Zuluaga.

¿Está aumentando la violencia sexual o crece su detección y denuncia?

Manifestación contra la salida de la Manada de la cárcel, en una imagen de archivo.
Manifestación contra la salida de la Manada de la cárcel, en una imagen de archivo.Dani Duch / Propias

Los temas que más abundan en redes son los que expresan hostilidad y rabia hacia las mujeres y las feministas; el rechazo a las instituciones y a las políticas de igualdad y, el tercero y menos habitual, la defensa a los roles y estereotipos de género tradicionales, según el estudio.

Otros de los puntos clave es la violencia sexual, que se ha convertido en el tema central de la cuarta ola feminista. A partir de casos mediáticos como el caso de La Manada de Pamplona, Dani Alves o Luis Rubiales, el feminismo ha logrado redefinir social y legalmente qué entendemos por violencia sexual, situando el consentimiento en el centro.

Un capítulo, escrito por la investigadora Leire Rincón, plantea si estamos realmente ante un ascenso de la violencia sexual o si ahora se detecta y se denuncia más. “No tenemos datos concluyentes sobre un incremento objetivo de la violencia, pero sí hay indicadores que revelan incrementos significativos: en solo cinco años, las denuncias han aumentado un 81% y las violaciones grupales, un 54%”, detalla Rincón.

Paralelamente, existen señales de un posible aumento de la violencia objetiva. Rincón señala que “las atenciones por agresiones sexuales en el hospital Clínic de Barcelona han aumentado un 15%, y no solo en número, sino también en gravedad física”.

El papel de la cosificación, hipersexualización y la pornografía

¿Por qué ocurre esto en un país que ocupa las posiciones más altas en igualdad de género? La conclusión es que no necesariamente responde al neomachismo, sino también a otros aspectos como la cosificación e hipersexualización de las mujeres, así como el papel de la pornografía. “Casos como el de La Manada han tenido un efecto contagio, y de hecho, se han registrado otras agresiones grupales que adoptan el mismo nombre”, recuerda Rincón. Tampoco hay que olvidar el incremento de las búsquedas de términos como “violación grupal” o “violación Sanfermines” en páginas pornográficas tras la mediatización del caso.

El capítulo final del libro recoge varias propuestas de actuación en un contexto de igualdad formal, pero también de creciente discurso antifeminista. Maria Freixanet propone diez líneas de acción para fortalecer las políticas de igualdad y plantea blindar el consenso social, mejorando la recogida y difusión de datos y combatir la desinformación y los bulos que circulan en la manosfera. Defiende intervenir en el entorno digital, impulsar la coeducación y colaborar con creadores de contenido que ayuden a amplificar el mensaje institucional. También apuesta por estrategias discursivas, como el humor, que permita hacer frente y desmontar el relato patriarcal.

Cristina Oriol Val

Cristina Oriol Val

Periodista

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Periodista especializada en temática social: feminismos, migraciones, salud mental. Antes, en el equipo de Redes Sociales. Doble licenciada en Periodismo y Publicidad y RR.PP. Por la UAB

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