La bicicleta se digitaliza: datos, IA y motores eléctricos cambian el pedaleo
Movilidad digital
Las innovaciones en software, hardware y en baterías impulsan el ciclismo en ciudad y en la naturaleza

Una imagen captada con una gafas de ciclista con cámara integrada desde una bicicleta urbana en Barcelona

Mapas especiales para los que se desplazan pedaleando, dialogar con la inteligencia artificial en ruta, filmar lo que estamos viendo, monitorizar nuestra salud y movernos más fácilmente gracias a la asistencia de nuevos motores eléctricos. La tecnología está cambiado un medio de transporte que surgió como respuesta a la falta de alimento para los caballos durante la hambruna que asoló la Alemania de 1817: la bicicleta.
No se trata solo de los avances técnicos en estos vehículos, si no también de una creciente variedad de software y hardware que está transformando la experiencia de pedalear. Lo más importante de estas innovaciones es que animan a más gente a usar estos vehículos, ponerse en forma y reducir nuestra huella de carbono.
Desarrollo del sector
En 2024 se vendieron más de un millón de bicis en España, casi 200.000 eléctricas

Según el Informe del Sector de la Bicicleta 2025 de AMBE (Asociación de Marcas de Bicicletas de España) en 2024 se vendieron en el país 1.101.057 bicicletas, de las que 194.986 son eléctricas. Una cifra que, a pesar de ser inferior a la de años inmediatamente posteriores a la pandemia, no deja de ser espectacular.
Datos como ese explican el auge de la tecnología en torno al ciclismo. De hecho, cada vez más hay aplicaciones para ciclismo urbano. Algunas tan populares como Citymapper y Google Maps ofrecen una mejor navegación específica para ciclistas sobre carriles bici, pendientes y tiempos más realistas de llegada. Bikemap también ha reforzado sus funciones urbanas, señalando rutas seguras, evitando el tráfico intenso y mostrando puntos útiles como talleres o aparcamientos.
Otra aplicación importante para salir de ruta es Komoot, que permite hacer trayectos que otros ciclistas recomiendan. Combina rutas mixtas con bicicleta y transporte público. Podemos salir desde casa y que nos indique los trenes que nos dejan más cerca de la zona que queremos recorrer. Aplicaciones como Strava, Garmin Connect o Wahoo han convertido cada salida en bicicleta en un flujo constante de datos.
Strava, por su parte, supera los cien millones de usuarios registrados. Aunque no es específica para ciclismo, analiza recorridos, desnivel, ritmo, potencia estimada y frecuencia cardíaca, además de permitir comparar segmentos y descubrir rutas populares. Garmin Connect integra esos datos con métricas de salud como nuestro volumen de oxígeno, recuperación, sueño o estrés, vinculadas a los ciclocomputadores y relojes de Garmin. Wahoo, por su parte, se centra en el rendimiento con análisis avanzados de potencia y planes de entrenamiento que se ajustan automáticamente al estado físico real del ciclista.
Mercado en auge
Las ‘fat bikes’ eléctricas, ahora más baratas
Si miramos el propio mercado de las bicicletas encontramos que ya no solo los modelos más exclusivos equipan motores eléctricos que ayudan al pedaleo de forma inteligente. Un ejemplo lo encontramos en las bicicletas de la empresa china Engwe, una de las marcas de bicis que está experimentando un fuerte crecimiento. Incluso se ha creado una comunidad en torno a sus bicis. Sobre todo por abaratar las denominadas fat bikes eléctricas, de ruedas gruesas.

La bicicleta Engwe EP-2 por su precio y prestaciones, y por tener un carácter híbrido que la hace un buen vehículo en ciudad y en naturaleza, es un buen sujeto de pruebas para analizar el estado actual de la bicicleta eléctrica. Resume bien la evolución reciente del sector: motores potentes capaces de subir grandes cuestas pero limitados a doscientos cincuenta vatios para cumplir con la normativa de la UE, asistencia al pedaleo cada vez más afinada, baterías mejor integradas y una electrónica pensada para un uso en ciudad como en trayectos mixtos.
El cambio también se nota claramente en el precio. Hace cinco años, una bicicleta eléctrica con prestaciones comparables se situaba con facilidad por encima de los dos mil euros y no era raro que superasen los 3.000 euros. En 2025, ese listón ha bajado de forma notable, con modelos que rondan los mil euros, ofreciendo autonomías antes impensables y una buena experiencia de uso.
La EP-2 Boost ilustra bien algunos de los compromisos actuales en el sector, con sus luces y sus sombras. Es plegable, lo que facilita guardarla en espacios reducidos, pero su peso elevado, por encima de los veinticinco kilos, limita esa ventaja cuando hay que cargarla a mano. Imposible usarla si vivimos en un piso sin ascensor. El equilibrio entre autonomía energética, tecnología, peso y precio sigue siendo uno de los grandes retos de los fabricantes
Si hablamos del ecosistema de hardware que se ha desplegado en torno a la bicicleta encontraremos numerosos productos que permiten monitorizar la salud. Desde los relojes inteligentes, los hay específicos para ciclistas, a económicas pulseras de actividad. Aparte de marcas especializadas en hardware para ciclistas, como Garmin, también es enorme el ecosistema indirecto de productos que muchos ciclistas usan en su día a día. El Apple Watch aquí brilla con luz propia gracias a las numerosas aplicaciones de ciclismo compatibles con él.
Gadgets
Gafas con cámara integrada, la última innovación

Un ejemplo llamativo de hardware especializado en ciclismo son las gafas BleeqUp Ranger AI, estas gafas de sol para corredores y ciclistas cuentan con una cámara integrada que proporciona imágenes de calidad sin temblores gracias a su estabilizador. Además es capaz de encuadrar específicamente la carretera y grabar los trayectos. También disponen de unos pequeños altavoces integrados, similares a los que integran los cascos de motos, con un sistema de comunicación por voz, y su aplicación analiza en el teléfono móvil las rutas que seguimos.
Estas gafas también prometen añadir pronto una nueva función de manos libres: su integración con ChatGPT y Siri, permitiendo preguntar por voz datos que nos interesen mientras montamos en bicicleta y escuchar las explicaciones.
Esto permite recabar por ejemplo datos sobre los sitios que visitamos. Aunque aquí hay que tener muy en cuenta que lo que de verdad importa en cualquier trayecto es la seguridad. Pero este seguramente no sea el mejor escenario en el que preguntarle a ChatGPT quién inventó fue el inventor de la bicicleta


